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Trump elogia a su secretario,quien renunció por abusar de sus exmujeres

Desea “lo mejor” a Rob Porter, que se vio obligado a dejar su cargo tras ser denunciado por golpear y atacar verbalmente a dos exesposas

Imagen de archivo de Trump y su ahora exsecretario personal.

El presidente estadunidense, Donald Trump, no escatimó en elogios a su ya exsecretario personal, Rob Porter, a pesar de que éste se vio obligado a dimitir el pasado miércoles, tras conocerse que maltrató física y psicológicamente a sus dos exesposas.

“Hizo un muy buen trabajo cuando estuvo en la Casa Blanca, y esperamos que tenga una carrera maravillosa, y tendrá seguro una carrera muy buena por delante. Fue muy triste cuando nos enteramos de ello y ciertamente él está muy triste ahora”, declaró el mandatario en el nuevo escándalo que salpica a la Casa Blanca.

“Es inocente”. A pesar de las pruebas presentadas por una exmujer de Porter, en la que se ve con un ojo morado, Trump metió ruido en la investigación abierta, tras señalar que Porter “dice que es inocente” y eso es algo que los periodistas tienen que “recordar”, y sobre lo que hay que “hablar con él”.

Pese a renunciar al cargo, Porter negó las acusaciones y las atribuyó a una “campaña coordinada de difamación” en su contra.

Kelly, en la cuerda floja. El caso de Porter se convirtió en un escándalo cuando los medios revelaron que el jefe de gabinete de la Casa Blanca, John Kelly, y otros altos funcionarios conocían desde hacía meses las acusaciones contra Porter, y aún así le habían defendido e incluso promovido su ascenso en el Ala Oeste.

Según informan ayer varios medios, Trump está frustrado con Kelly por la atención mediática negativa que ha recibido el papel del jefe de gabinete en el caso de Porter, y tampoco está contento con la directora de Comunicaciones de la Casa Blanca, Hope Hicks.

Esa funcionaria es la actual novia de Porter y, según varios medios, ayudó a redactar la reacción inicial de Kelly, en la que éste elogiaba y defendía a su subordinado.

El caso de Porter también ha puesto de relieve la incomodidad de la Casa Blanca para responder al movimiento Me Too de denuncias de acoso sexual, dado que el propio Trump ha sido acusado por al menos 16 mujeres de propasarse con ellas en el pasado, unas alegaciones que su equipo siempre ha tachado de falsas.

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