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Le organizaron una gran fiesta priista

Desde muy temprano los contingentes priistas, provenientes de varios municipios del Estado de México, se dieron cita en la plaza principal de Tlalnepantla para llenar las gradas, pintarlas de rojo y arropar a José Antonio Meade en su cierre de precampaña, rumbo a los comicios presidenciales del 1 de julio.

Las clásicas matracas, silbatos, tambores, banderines, mantas y carteles distintivos de cada porra, hicieron acto de presencia como siempre en un acto del PRI, y más si se trata de arropar a su abanderado presidencial, tan golpeado por las encuestas en las últimas semanas, pues varias lo ubican en tercer lugar en la carrera presidencial.

Un José Antonio Meade que vino a pedir el voto de los priistas pero que en cambio se presentó con chaleco verde militar, lejos del color rojo que distingue a los tricolores, les dijo que se deben reconocer los errores cometidos y corregir lo que está mal. “No podemos dejar de reconocer todo lo que nos falta”, remató.

No obstante, las sonrisas aparecían por doquier entre dirigentes priistas, gobernadores, exgobernadores, legisladores, mientras que arriba en las gradas, se observaban cartelones por doquier con el hastag #Yo Mero, que hiciera famoso Meade ante la pregunta que hiciera la coordinadora de Andrés Manuel López Obrador, Tatiana Clouthier, en el sentido de quién sería el mejor presidente de México.

Los abrazos, el optimismo y la algarabía de ese priismo mexiquense tan peculiar, uno de los últimos reductos que tiene el tricolor para hacer sentir su fuerza, hacían olvidar por un rato a Meade los tragos amargos o las ausencias, sobre todo de sus aliados que no llegaron, como los del Partido Nueva Alianza.

Los que sí estaban representados eran los “verdes” del Partido Verde Ecologista de México, quienes recibieron una porra de las huestes tricolores en agradecimiento a su apoyo a Meade.

“El Verde, el Verde”, arengaban los priistas, entre ellos los secretarios de Estado como el de Semarnat, Rafael Pachiano (militante de ese partido), seguido por el de Sagarpa, José Calzada, o el propio coordinador de los senadores del PRI, Emilio Gamboa Patrón, quienes vitoreaban a los “verdes” representados por su dirigente Carlos Puente,  Jesús  Sesma y Arturo Escobar, quienes abrazaron a Meade.

Todo era olor y ambiente a priismo mexiquense. El gobernador de la entidad, Alfredo del Mazo, como anfitrión, no paraba de sonreír por el lleno en las gradas  y el ambiente de fiesta que le regaló a Meade para su cierre de estos 60 días de precampaña.

La sonrisa  de Del Mazo nunca desapareció de su rostro y más cuando Meade recordó la hazaña del ahora gobernador que, pese a las complicaciones y augurios de derrota, al final ganó la elección del año pasado para retener el bastión más importante del tricolor.

“¡Vamos a ganar, vamos a ganar!”, estallaron en júbilo las huestes priistas encabezadas por su gobernador que con puño  derecho en alto replicaba con frenesí el grito de batalla de los tricolores.

Abajo en primera fila, los exgobernadores del Estado de México: Arturo Montiel (quien reapareció después de mucho tiempo), Emilio Chuayfett, César Camacho y Eruviel Ávila observaban atentos la fiesta que le organizaron.

Una amplia sonrisa se dibujó en el rostro de Meade, Volteaba para todos lados y observaba las gradas con cartulinas de apoyo  donde se leía lo que perfila como slogan de batalla: el  #Yo Mero

Fueron 50 minutos de apapacho de las huestes mexiquenses a Meade, quien varias veces fue interrumpido por las porras de Ecatepec que rivalizaban con las de Nicolás Romero.

Las porras subieron de nivel cuando Meade recordó a su familia y sobre todo a su esposa, Juana Cuevas, quien –dijo— lo acompañó a lo largo de estos 60 días de precampaña y 243 eventos en todo el país.

“¡Juana primera dama, Juana primera dama!”, se escuchó en la enorme carpa que fungió como escenario de este cierre de precampaña.  Juana Cuevas agradeció el gesto.

Meade sostuvo que se ha preparado toda su vida para servir y presumió sus 20 años de trayectoria, agradeció los apapachos, abrazos,  el respaldo del priismo mexiquense y se declaró listo para la “madre de todas las batallas”.

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