Juan Ayala

El líder de la burocracia capitalina aprendió rápido de los tiempos electorales. Juanito se debe haber preguntado: ¿Hay precampañas que son una campaña simulada? ¿Por qué no habría de haber entonces actividades proselitistas simuladas de actividad sindical? Así, en un desconcertante evento sabatino, Juanito le dio a Mancera lo que parecía condenado a no tener: un auténtico acto proselitista con confetis, porras y banderolas. Un día después se presenta al cierre de campaña perredista.

 

Imprimir

Comentarios