Bajo crecimiento e inflación

Rosa Gómez Tovar

El pasado 8 de febrero, el Banco de México (BM) anunció un incremento a la tasa de interés de 25 puntos base, esto es, si la tasa anteriormente era 7.25 por ciento, ahora será 7.5 por ciento. En enero de 2016 la tasa era de 3.25 por ciento, en los últimos 24 meses ha habido al menos diez incrementos de la misma, por lo que el actual valor es más del doble que hace dos años.

Sin duda los continuos incrementos del año pasado se deben al vertiginoso aumento de la inflación de inicios de 2017, no obstante, los aumentos a la tasa objetivo del BM de marzo, mayo, junio y diciembre no fueron suficientes para contrarrestar el aumento de los precios, y así la inflación del año fue de 6.77 por ciento, la más alta en 17 años. El mes pasado, aun cuando el aumento de los precios fue menor que el de diciembre a tasa anualizada, alcanzó el 5.55 por ciento, un aumento mayor a la meta del banco central.

El objetivo de inflación del BM es 3 por ciento, con un margen de más/menos uno por ciento, entonces, de continuar esta tendencia de los precios aún más tiempo, la inflación se encontraría fuera del objetivo que se ha fijado esta institución.

En su análisis, los funcionarios de la junta de gobierno del banco, explican que estos incrementos son resultado del ajuste al precio de la gasolina, algunas frutas y verduras, los efectos de la depreciación del tipo de cambio y un aumento en su volatilidad, ante la incertidumbre asociada al proceso de renegociación del TLCAN; y los efectos del aumento al salario mínimo, que entró en vigor en diciembre.

Por otro lado, en su comunicado el BM señaló que “en el último trimestre del año la economía mexicana registró una importante expansión” y debido a las acciones de política monetaria, México se encuentra en una posición favorable para enfrentar choques externos, y bajo sus previsiones la inflación cederá a principios de 2019.

Si consideramos el contexto internacional en el que la economía estadunidense ha tenido una evolución favorable con tendencias también de crecimiento de precios, es muy probable que haya incrementos en la tasa de interés del país vecino. Además, el tipo de cambio no se estabilizará hasta que quede claro qué pasará con la negociación del TLCAN y si los resultados no son positivos para México, la volatilidad aumentará aún más y con ello se generará mayor presión a incrementar la tasa objetivo del BM.

Los resultados al cierre de año de la economía mexicana reportan que el crecimiento de 2017 fue cercano al 2.1 por ciento, el desempeño más modesto de la economía mexicana en cuatro años, es decir, no estamos ante una importante expansión como señala el banco. Cada aumento de la tasa de interés implica un obstáculo más alto para los posibles inversionistas al encarecer todos los créditos y con ello se desincentiva en mayor medida a la ya de por sí baja inversión, esto tendrá efectos negativos en el lento crecimiento económico de nuestro país.

El BM seguirá utilizando a la tasa de interés tantas veces como sea necesario para mantener las expectativas de no incremento de precios; sin embargo, estos aumentos tendrán efectos negativos en la deuda de los hogares y también del gobierno, así como en el impulso de la economía antes que veamos una disminución de los precios. Por ahora, bajo el mismo esquema de políticas y reformas estructurales que instituciones como el BM promueve, seguiremos con bajo crecimiento económico y, por si fuera poco, un alto nivel de precios.

rosagomeztovar@outlook.com

 

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