El Ejército y la Fuerza Aérea Mexicana al servicio de la nación

Dr. Manuel Añorve Baños

Los mexicanos conmemoramos, el pasado 9 de febrero, el 105 aniversario de la “Marcha de la Lealtad”; hecho histórico que forma parte de nuestro calendario cívico y que tiene una particular relevancia para la conciencia y la identidad de las fuerzas castrenses en México.

El contexto histórico y social del México revolucionario, de aquel año de 1913, estaba plagado por la disputa del poder político en la capital mexicana, la cual se vio infringida por una artera amenaza en contra del presidente de la República, Francisco I. Madero, quien en respuesta al Golpe de Estado encabezado por el general Manuel Mondragón solicitó que los alumnos del H. Colegio Militar salieran con su uniforme a escoltar y salvaguardar las instituciones y la integridad de la investidura presidencial otorgada legítimamente por el pueblo mexicano.

En este sentido, y con una ejemplar actuación, un contingente de aproximadamente 350 cadetes entró a la Plaza de la Constitución, acompañando en Columna de Honor al presidente Madero en su ingreso a Palacio Nacional, lo cual significó muestra de lealtad del Colegio Militar en defensa de la legalidad y la gobernabilidad.

No cabe duda que la lealtad es un valor que demuestra un sentido de compromiso, pero también una virtud; ambas están dirigidas al cabal cumplimiento de las leyes, la fidelidad y el honor con los que se rige el actuar del servicio militar. Además, se trata de una virtud derivada de las responsabilidades por el cumplimento de sus deberes, frente a cualquier adversidad.

De esta forma, la Marcha de la Lealtad fue un hito histórico para las fuerzas armadas y para sus integrantes.

Cabe destacar, de igual modo, que el pasado 10 de febrero se conmemoró el Día de la Fuerza Aérea Mexicana, que cumplió 103 años desde su creación en 1915.

Estos dos hechos históricos guardan un gran significado en nuestro presente y en el actuar de las fuerzas militares, que están comprometidas con el servicio a la nación y se convierten en defensoras de los valores plasmados en nuestra Carta Magna, como son soberanía, libertad, paz, justicia, igualdad y democracia.

El esfuerzo emprendido por la Secretaría de la Defensa Nacional, al día de hoy, y la dirección que le ha dado el General Salvador Cienfuegos Zepeda, secretario de la Defensa Nacional, ha permitido fortalecer las capacidades y ampliar las oportunidades de desarrollo profesional de los elementos del Ejército, preservando la confianza, la integridad y acatando la ley.  Por ello, el actuar de nuestras fuerzas armadas debe regirse por principios sólidos y comprometidos en trabajar por el bien común y la grandeza de México.

Además, es de suma importancia que las y los mexicanos nos convirtamos en difusores del respeto a nuestras instituciones, lo cual refrenda nuestra identidad, factor que promueve la unidad nacional.

*Doctor en derecho por la UNAM.

 @manuelanorve

 

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