La Esquina

La vergonzosa situación por la que pasa el exbeisbolista Esteban Loaiza nos recuerda tres cosas. Que es un error generalizar al decir que es la pobreza lo que mueve a las personas a incurrir en el narcotráfico. Que las malas compañías hacen daño, y más cuando no hay educación. Que sin valores familiares y sociales de fondo, no hay estrategia que valga.

 

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