Contra la Ley de Seguridad, ¿una controversia nacional?

Leopoldo Mendívil

MIN. JORGE PARDO REBOLLEDO,

SUPREMA CORTE DE JUSTICIA:

 

+Sin justicia sólo hay divisiones,

víctimas y opresores

Napoleón Bonaparte

Ayer fue celebrado el Día Internacional del Condón y parece que el lugar más convencido, consciente, precavido, preventivo y con el don de entender que somos ya muchos pero que el amor es eterno, es Nueva Delhi, la capital de la India, donde desde hace 13 años, cuando nació tal celebración, la fiesta es en grande.

Ayer, en la Feria Nuevadelhiana del Condón, apoyada por la Healthdcare Fundation y que suele ser el centro del festín, fue montada una exposición sobre todas las monerías que la industria de la moda puede lograr si  se asocia con los fabricantes de esos hulitos que son, sobre todo, la más segura medicina contra el VIH, varias enfermedades más como la sífilis que es casi más brava que un toro y por encima de todo, si la memoria no olvida.., el freno más efectivo del crecimiento poblacional y de hijas desconocidas por sus padres…

Pero esta festividad del amor responsable coincidió en México con su decisión, ministro Pardo Rebolledo,  de declarar improcedente la controversia constitucional que presentó la Comisión de Derechos Humanos de esta capital ante la Suprema Corte de Justicia de la Nación contra la Ley de Seguridad que tanto revuelo ha provocado en el país.

… Y por ahí escuché que no estaría mal que alguien mandara  una buena carga de condones a ese altísimo tribunal de nuestras  leyes, porque si la controversia constitucional de la Comisión capitalina de Derechos Humanos y algunas más no proceden, si por ahí alguien mueve las aguas para interponer una controversia constitucional nacional; o sea, de la Nación; o más claro aún, de la población del país que en su mayoría no sabe de leyes pero sufre mucho por no ver, en ninguna parte,  la justicia que esa Corte debiera empeñarse en imponer en el país entero y no lo hace porque resulte, de acuerdo con la matemáticamente puntillosa jurisprudencia, improcedente debido a que no tiene legitimación para recurrir, por ese medio de control constitucional, una ley federal…

O sea, respetable ministro Pardo Rebolledo, que el cinismo se encuentra ya tan lejos del control, el honor y la vergüenza, que los irrespetables legisladores podrán seguir frenando las leyes contra la corrupción porque no permitirán, por aquella parte de la región corporal a donde no alcanzan a llegar los condones, que pasen las leyes ya aprobadas pero no vigentes para frenar el saqueo en perjuicio de la Nación… Perderían, los legisladores, los funcionarios del Ejecutivo y —usted bien sabe que también— los del Judicial mucho, pero mucho dinero tasado en dólares porque no son suficientes las hojas de papel de máquina para la cantidad de números si se intenta representar el tamaño del saqueo en mugrosos pesos mexicanos…

Responderá usted que la Ley de Seguridad nada tiene que ver con los fiscales que no llegan a existir, pero a esa parte de la Nación, que no es la Suprema Corte sino el pueblo piojoso, mugriento y hambriento no le importa la vinculación, legal o no, de esos dos conceptos jurídicos sino el único hartazgo que conoce y es el de sufrir por el hartazgo que sí vale la pena, de no dejar ni las moneditas microscópicas de 10 centavos porque mejor que huelan y el hambre se convierta en mecha de trapo y encienda la encarecida gasolina de las botellas que se rompan y quemen al gendarme y/o al genízaro que le toque estar cerca.

La gente entiende menos de las diferencias que tiene la  injusticia; pero sabe, detecta la forma de la injusticia, que duele como a hambre, como a  niños flacos, como a camas de basura… Y escucha la voz del único que dice que primero los pobres  porque ése sí los entiende y les va a hacer justicia… 

Y como vamos, el Ejército, que tiene a la obediencia como religión, tendrá que seguir en las calles pero no combatiendo al narco, sino frenando como sea a los que ya les vale la vida y peor que en Venezuela hagan lo que no queremos pero ya la rabia sea su único motor…

¡QUÉ RUINAS MAYAS… ni qué nada!”… El capítulo final de Caer en tentación fue la emisión de casi casi toda la audiencia televisiva y fue sin duda la más vista de toda la programación del 11 de febrero —domingo—, registrando, según los datos de Nielsen IBOPE México, el 21.41% share, que también se entiende como la equivalencia a casi 4-millones-de-televidentesEl final de Caer en tentación, transmitido por las estrellas y otros canales locales de Televisa, superó, oootra vez, a toda su competencia…

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