Discriminación laboral por razones de género - Ma. del Rocío Pineda Gochi | La Crónica de Hoy
Facebook Twitter Youtube Miércoles 14 de Febrero, 2018
Discriminación laboral por razones de género | La Crónica de Hoy

Discriminación laboral por razones de género

Ma. del Rocío Pineda Gochi

Conforme las mujeres ganamos más terreno en los espacios de participación política, en las áreas de dirección y de toma de decisiones damos cuenta que el problema de la desigualdad es más grande de lo que pensamos. Hace unos días la Comisión Nacional de Derechos Humanos presentó el “Estudio sobre la igualdad entre mujeres y hombres en materia de puestos y salarios en la administración pública federal 2017”, aunque sabemos que la desigualdad y la discriminación laboral son otros de los problemas con los que vivimos día a día las mujeres mexicanas, este informe confirma que aún falta mucho por avanzar en la materia.

Desde el año 2003, el Instituto Nacional de las Mujeres identificó las formas más frecuentes de discriminación hacia las mujeres: salarial, ocupacional, en la adquisición de capital humano y laboral. Se demostró que debido a los mitos o supuestos culturales en el ámbito laboral, se favorece la discriminación, e independientemente de que una mujer tenga la misma capacidad, el nivel de estudios, la formación y experiencia que un hombre, recibirá un trato inferior en la contratación, el acceso a una ocupación o empleo, los ascensos, el salario y las propias condiciones laborales.

Llama la atención que la división sexual del trabajo influye de manera determinante en la forma en que las mujeres se incorporan al mercado de trabajo, y es la base de la subordinación y la discriminación. Esta división responde a un conjunto de ideas y representaciones culturales sobre los estereotipos, los roles y las funciones que se han asignado a las personas de acuerdo a su género. Supuestas habilidades diferenciadas e innatas como las de reproducción (rol reproductivo) han destinado a las mujeres a la crianza y educación de los hijos, la limpieza, la cocina, el cuidado de personas enfermas o con capacidades diferentes y de adultas mayores. Más allá de que estas actividades no tienen ninguna remuneración y reconocimiento social, los hombres asumieron la exclusividad de ser proveedores y jugar el rol productivo donde sus actividades son valoradas y remuneradas, generan poder, autoridad y estatus.

Aunque estas aseveraciones pudieran pensarse arcaicas y del siglo decimonónico, sorprendentemente siguen imperando en detrimento de las mujeres mexicanas. Según el informe, el trabajo femenino se concentra en los sectores y ocupaciones con los salarios más bajos, lo que nos pone en condiciones totalmente desfavorables. Por ejemplo, 78.5 por ciento de la población ocupada femenina se concentra en el sector terciario, donde predomina el comercio, el trabajo doméstico y las actividades poco calificadas, de las que reciben un salario promedio de 37.7 pesos por hora trabajada, mientras que los hombres reciben 40.6 pesos, lo cual representa -7.1 por ciento. En el sector secundario esta desventaja se agudiza con un salario 18.9 por ciento inferior al de los hombres, donde las mujeres perciben en promedio 28.5 pesos por hora trabajada contra 35.2 pesos de los hombres. Estas diferencias salariales son consecuencia de dos aspectos: un menor salario por igual trabajo y que las mujeres ocupan puestos directivos en menor medida que los hombres.

Del total de personal que trabaja en las 49 instituciones de la Administración Pública Federal consideradas en este estudio, 53.5 por ciento son mujeres. Sin embargo, la mayor parte se concentra en los puestos de menor responsabilidad. El 46.8 por ciento ocupa jefaturas de departamento; el 37 por ciento está en las subdirecciones y direcciones de área; el 28.5 por ciento en las direcciones generales adjuntas; y en las direcciones generales sólo se alcanza el 21.9 por ciento. En los niveles superiores a Dirección General se observan menos variaciones, y el porcentaje de mujeres se mantiene más o menos alrededor del 20 por ciento.

Estas cifras son inaceptables y las mujeres estamos obligadas a reclamar mayores espacios y a reducir la brecha de género y eliminar este tipo de discriminación. La igualdad laboral no es un asunto de cuota o concesión graciosa, es un derecho que las mujeres debemos ejercer mediante el empoderamiento, la profesionalización, la capacitación constante, la participación política y la reivindicación de nuestros derechos a la igualdad de género.

Senadora de la República

Michoacán de Ocampo

@RocioPinedaG

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