Alerta a la humanidad, ¡segunda llamada, segunda! - Voces de la UAM | La Crónica de Hoy
Facebook Twitter Youtube Jueves 15 de Febrero, 2018
Alerta a la humanidad, ¡segunda llamada, segunda! | La Crónica de Hoy

Alerta a la humanidad, ¡segunda llamada, segunda!

Voces de la UAM

Francisco Flores Pedroche*

En 1992 la Union of ­Concerned Scientists (http://www.ucsusa.org/) publicó un artículo en el que llamaba la atención del público en general sobre lo que ellos denominaron una gran colisión entre los humanos y el planeta Tierra. Mostraron, con evidencias, cómo ciertas actividades humanas están causando un daño irreversible al ambiente y a los recursos contenidos en él, poniendo en duda el futuro de este planeta, como lo conocemos actualmente. El estrés que la Tierra sufre puede ser evaluado en seis grandes áreas: atmósfera, agua dulce, océanos, biodiversidad, bosques y población humana.

Veinticinco años después, han publicado un segundo “llamado” con datos comparativos, que son muy ilustrativos de la sordera que poseemos los habitantes de este planeta, pero sobretodo de los cuerpos gubernamentales de los diversos países que dominan el panorama político de la Tierra.

Algunos de los datos relevantes en estas seis áreas son:

Gases efecto invernadero: las emisiones de CO2, como resultado de la quema de combustibles fósiles y otros factores han aumentado en un 60 por ciento y como consecuencia, el incremento de la temperatura terrestre se calcula en un 167 por ciento.

Disponibilidad de agua: en estos 25 años ha disminuido de 8 mil m3 por persona a 6 mil m3.

Océanos: dos variables fueron evaluadas, la primera se refiere a la captura de especies comestibles, que ha disminuido en 6.4 por ciento, aunque el esfuerzo de pesca, a nivel mundial, se ha incrementado en más del 25 por ciento. La segunda, tiene que ver con las llamadas zonas muertas —franjas costeras carentes de oxígeno resultado, entre otros factores, por la fertilización artificial— que han aumentado de 400 a más de 600.

Biodiversidad: solo considerando a los vertebrados, el número de especies ha caído 30 por ciento, siendo los ecosistemas más amenazados los dulce acuícolas, en donde esta pérdida puede llegar a 81 por ciento.

Deforestación: las áreas boscosas del planeta han perdido 129 millones de hectáreas.

Población humana: se ha incrementado en35 por ciento (2 mil millones) en relación a 1992.

El único dato positivo, logrado en 25 años, es el relativo a la capa de ozono, la cual se ha logrado estabilizar. Aunque no se pueden negar avances en ciertos campos como el de la energía renovable, la reducción de las tasas de fertilidad en ciertas zonas geográficas o la disminución de pobreza extrema, estos avances no son suficientes para corregir la inercia en la que nos encontramos y que habla de esa condición tan especial de una especie —la humana— sobre todas las demás y que hacen de ella, un evento extraordinario en la evolución de la vida. El ser humano olvida que es parte de un todo cambiante, pero en balance. Su tozudez, ambición y falta de responsabilidad, ante el planeta y sus habitantes, han colocado la sobrevivencia de la Tierra en una condición de fragilidad extrema.

A continuación trascribo, con las reservas de traducción del que escribe, algunas de las recomendaciones emitidas en esta segunda advertencia. La finalidad es difundir, informar y motivar al bien actuar en el camino de lo que se denomina la transición a la sostenibilidad. Por supuesto y como los autores apuntan, estas recomendaciones no se encuentran priorizadas ni representan un planteamiento exhaustivo: 1) Garantizar, al promulgar grandes reservas protegidas,la presencia de una proporción significativa y representativa dehábitats terrestres, marinos, de agua dulce y aéreos de todo el mundo; 2) Mantener los servicios ecosistémicos de la Naturaleza, deteniendo la conversión de selvas, bosques, pastizales y otros hábitats naturales; 3) Restaurar comunidades biológicas con plantas autóctonas a gran escala, principalmente los bosques; 4) Devolver a la Naturaleza zonas con especies silvestres nativas, especialmente con depredadoresápice, para recuperar procesos y dinámicas ecológicos; 5) Implementar medidas adecuadas para remediar la extinción de especies animales, la caza furtivay la explotación y comercio de especies amenazadas; 6) Reducir el desperdicio de alimentos mediante educación y mejor infraestructura; 7) Promover un cambio hacia dietas más vegetales y menos animales; 8) Promover la reducción adicional de los índices de fertilidad, procurando que mujeres y hombrestengan acceso a la educación reproductiva y a los servicios voluntarios de planificación familiar y evaluar, de manera científica, el tamaño de una población humana sostenible a largo plazo; 9) Aumentar la educación ambiental para niños y fomentar un mayor aprecio por la Naturaleza; 10) Invertir económicamente en iniciativas que promuevan cambio ambiental; 11) Diseñar y promover tecnologías no contaminantes y adoptar masivamente energías renovables; 12) Revisar nuestra economía para reducir desigualdades y asegurarse que precios, impuestos ysistemas de incentivos tengan en cuenta los costos reales que nuestro patrón de consumo impone a nuestro medio ambiente.

A estas encomiendas se pueden sumar otras más locales o regionales que dependen del entorno en el cual los sectores de la sociedad se desenvuelven. Por ejemplo, hace tan solo 8 años se instaló una Unidad Universitaria de la Universidad Autónoma Metropolitanaen la zona de Lerma. Durante este periodo, hemos observado algunas prácticas no tendientes a la sostenibilidad y que deben ser erradicadas de la cotidianidad. Entre ellas se pueden mencionar: la no separación de basura, el uso del fuego para eliminar residuos y limpiar espacios, la quema casi diaria de cohetes, la conversión de áreas rurales en urbanas, la reducción y contaminación de cuerpos acuíferos, el desorden vehicular y la carencia de educación vial.

La implementación de cualquier recomendación requiere de gestiones complementarias, que contrarresten la indolencia actual como: eliminar subvenciones a la producción de energía con combustibles fósiles, reorientación de la publicidad con impacto en estos aspectos, información y educación a todos los niveles. Por supuesto todas las acciones a emprender requieren de la presión de la sociedad civil, de argumentaciones basadas en evidencias, de liderazgo político yde la creación, definición e implementación de políticas públicas adecuadas en ámbitos diversos.

Finalmente, y como dato curioso, esta segunda llamada,es firmada por15 mil 364 científicos de 184 países, entre ellos 393 (2.5 por ciento) con afiliación a México. Solo cuatro profesores —1 por ciento de ese 2.5 por ciento o el 0.02 por ciento del gran total— están vinculados con la UAM (mi Universidad). ¿Falta de información o falta de conciencia?

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Profesor-investigador del Departamento de Ciencias Ambientales de la Unidad Lerma de la Universidad Autónoma Metropolitana
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