Día cívico de la mujer mexicana: Un recordatorio para erradicar la violencia contra la mujer

Jesús Casillas Romero

A lo largo de nuestra historia, las mujeres han tenido una participación constante, fundamental y activa en todos los ámbitos de la vida pública del país.

Desde la Independencia, pasando por la Revolución Mexicana, además de la intensa actividad durante las décadas de los años 60 y 70, con el sufragio femenino y el arduo trabajo realizado en ámbitos como la educación, la política, la salud, entre otros, las mujeres han trabajado codo a codo con los hombres para mejorar esta nación.

A la fecha, se puede decir, que al grado que han aprendido a caminar solas, en el buen sentido de la palabra, pues son capaces de ir hacia sus propios proyectos.

Un cambio enorme en el rol social, considerando que antaño se consideraba que solamente estaban destinadas a las labores domésticas y al cuidado de los hijos. Gran error en el que se vivía en aquellos tiempos.

Lamentablemente, un mal que sigue asediando a nuestras mujeres, es el de la violencia de género.

De acuerdo con datos del Instituto Nacional de las Mujeres (Inmujeres), de las 46.5 millones de mujeres de 15 años y más que residen en el país, 30.7 millones (66.1 por ciento) han padecido al menos un incidente de violencia emocional, económica, física, sexual o de discriminación en los aspectos escolar, laboral, comunitario, familiar o en su relación de pareja.

El lugar donde ocurre con mayor frecuencia la violencia contra las mujeres es en la pareja y, por ende, el principal agresor es o ha sido el esposo, pareja o novio. Las entidades que presentan los niveles más altos son la Ciudad de México, Estado de México, Jalisco, Aguascalientes y Querétaro.

Aquí me salta una interrogante: ¿Qué acaso México no es tierra de caballeros?

Aunque también hay que decirlo, las entidades que tienen la prevalencia más baja son San Luis Potosí, Tabasco, Baja California Sur, Campeche y Chiapas; sin embargo, mientras exista un solo acto de violencia de género, no será un lugar salvo.

Es necesario trabajar fuertemente en la asignatura de la violencia contra la mujer. Muchos años de fomento y promoción a la cultura, pero los índices siguen alarmantes.

De ser necesario, debemos tomar medidas drásticas y no esperar a que ciertos “ejemplares” masculinos tomen consciencia de esta situación. La violencia contra la mujer es un mal que se debe erradicar de tajo.

El derecho penal habría de constituir una herramienta viable, atentos al principio conocido como ultima ratio o de ultima razón, en el que se deja para el derecho penal la protección a la sociedad cuando se advierte que no ha sido posible a través de medios menos graves.

El problema que enfrentamos es que tan sólo el 20 por ciento de las mujeres agredidas denuncia o pide apoyo institucional. Un obstáculo que debemos sortear.

Por ello es importante reconocer que cuando hayamos consolidado la igualdad y respeto entre géneros, principalmente hacia la mujer, por cuestiones históricas y estadísticas, habremos logrado el escenario perfecto para, a su vez, consolidar la paz y el desarrollo de la nación.

Reflexiones en el marco del Día Cívico de la Mujer Mexicana, hoy, 15 de febrero.

Senador de la República por el estado de Jalisco

 

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