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Trump culpa del tiroteo a enfermos mentales, no al descontrol de armas

Eliminó hace un año la prohibición de Obama de vender armas a perturbados. El FBI sabía que el autor de la matanza de Florida quería ser “tirador escolar profesional” y no hizo nada

El presidente Donald Trump no considera que la última matanza a tiros en Estados Unidos, con el resultado de 17 muertos, casi todos adolescentes, acribillados en una escuela de Florida, sea motivo para abordar, por fin, el control de armas en su país.

Visiblemente incómodo por la nueva tragedia a tiros, ocurrida en una escuela de Parkland, al norte de Miami, Trump aprovechó que el joven que abrió fuego el miércoles contra sus excompañeros, Nikolas Cruz, padecía de depresión y mal comportamiento, para prometer que su gobierno enfrentará “el difícil problema de la salud mental”.

“Hoy hablo a una nación de luto. Estamos todos juntos como una única familia”, dijo Trump después del tiroteo del miércoles dejó 17 muertos y una quincena de heridos.

Armas para los perturbados. El mandatario republicano, que se considera un acérrimo defensor de la Segunda Enmiendad y del derecho de los ciudadanos a comprar las armas de fuego que quieran, suspendió en febrero pasado una regulación impulsada por el expresidente Barack Obama para impedir que personas con problemas mentales pudiesen comprar de armas fuego.

Fiasco del FBI. El FBI fue alertado hace cinco meses de que una persona que se hacía llamar Nikolas Cruz, autor de la masacre de Florida, dijo en YouTube que quería convertirse en un “tirador escolar profesional”. El agente del FBI encargado de la oficina en Miami, Rob Lasky, confirmó ayer que en septiembre pasado investigaron brevemente una denuncia sobre un comentario publicado en una cuenta de YouTube de un usuario en Mississippi. Sin embargo, el agente se defendió, alegando que fue “imposible localizar” quién hizo ese comentario, hasta que el miércoles reapareció para cumplir su amenaza.

Gracias a la legislación de Florida, que permite que las personas mayores de edad puedan adquirir armas de fuego, el joven, de 19 años, pudo comprar el año pasado de manera legal un fusil semiautomático AR-15, la versión civil del M-16 militar.

No es el momento. Pese a la nueva tragedia —cada 15 minutos es asesinada a tiros una persona en Estados Unidos— y las protestas de los demócratas, que exigen desde hace años un mayor control de armas, los republicanos, que dominan la Casa Blanca y el Capitolio, se niegan en rotundo y consideran “oportunista” hablar de este tema cada vez que hay una matanza.

“La reacción de los demócratas tras cualquier tragedia es politizarla. Inmediatamente empiezan a decir que debemos retirar los derechos de la Segunda Enmienda de ciudadanos cumplidores con la ley. Esa no es la respuesta correcta”, afirmó el senador Ted Cruz.

En la misma línea se expresó el también republicano Paul Ryan, presidente de la Cámara de Representantes, al indicar que el “terrible tiroteo” de Parkland no debe dar pie a un debate sobre la “supresión de los derechos de los ciudadanos”. “En estos momentos creo que necesitamos darnos un respiro”, declaró.

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