Ciudad

Policías, escoltas y choferes de senadores se adueñan de la vía pública

En los alrededores del Senado utilizan vallas, tambos, huacales y cubetas para apartar lugar a los vehículos de los congresistas ◗ En el cruce de París y Madrid improvisaron un estacionamiento irregular

En los alrededores del Senado —en la colonia Tabacalera— no sólo los franeleros y ambulantes se apoderan del espacio público para su beneficio y uso personal, también los policías, choferes de senadores y escoltas, que ya convirtieron la vía pública en su estacionamiento personal.

Utilizan vallas, tambos, huacales y cubetas para apartar espacios donde estacionan sus vehículos los senadores y visitantes.

No son sólo ellos quienes se apoderan del espacio público, también repartidores de refrescos, botanas y cerveza. Hasta en triple fila se quedan para surtir su mercancía.

Todo lo anterior sucede sin que ninguna policía de tránsito ni autoridades delegacionales se los impida.

Los policías que se encuentran en la zona aseguran que las vallas son para resguardar el edificio en caso de manifestación; sin embargo, estás son utilizadas para todo menos para eso.

Por ejemplo, la calle París esquina con Madrid presenta complicaciones viales por los estacionamientos improvisados que se han acondicionado en la zona.

En este punto se forma un cuello de botella, en vez de circular tres carros sólo puede pasar uno debido a los tambos y camiones en triple fila que ahí se encuentran; mientras que los que vienen de Sullivan y cruzan Avenida de los Insurgentes hacia Madrid sufren lo mismo, ocasionando caos, debido a que a la entrada de esta calle tiene vallas, las cuales reducen considerablemente los carriles.

El problema no sólo es para los automovilistas que intentan transitar por ahí, los peatones deben sortear los obstáculos para poder cruzar el arroyo vehicular así como para poder caminar por la banqueta.

Durante un operativo de inspección y verificación de vía pública realizado por la delegación Cuauhtémoc, las autoridades no hicieron nada por quitar los trafitambos —estructuras plásticas de color naranja— y las cajas de madera que se encuentran en la zona.

Señalaron que las mesas que se encuentran sobre la acera, así como los baños públicos, fueron colocados ahí para los elementos de la Secretaría de Seguridad Pública comisionados a la seguridad de la zona.

Las rampas para sillas de ruedas prácticamente dejaron de existir. Vallas, cajas, puestos ambulantes, diablitos y motocicletas son algunas de las cosas que impiden el uso de éstas.

En cuanto a los ambulantes que están en las calles aledañas —64 puestos informales— la delegación indicó a Crónica que hace unos meses se realizó un dispositivo con el que se buscaba quitarlos; sin embargo, no han podido contrarrestar la problemática.

En la misma zona, en donde más comercio informal hay es en Ezequiel Montes y Antonio Caso, en donde los trabajadores del Sindicato Mexicano de Electricistas, decidieron apropiarse de la banqueta y convertirla en un comedor gigante.

En esta zona se contaron 42 puestos, así como 12 franeleros que se encargan de apartar lugares para posteriormente cobrar a quienes quieran estacionarse en el sitio.

Si permaneces una hora, se debe desembolsar 20 pesos, pero si vas a estar más tiempo la cuota por cada 60 minutos es de 5 pesos.

Y aun así los vecinos de esta zona se negaron a la instalación de parquímetros; prefieren pagar a los vieneviene.

Imprimir