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Fiscal que investiga a Trump acusa a 13 rusos de injerencia en la campaña

Mueller destapa “guerra informativa”. “Se hacían pasar por estadunidenses para sembrar el caos y la discordia”. Campaña republicana niega complicidad. Acusación “absurda”: Kremlin

La oficina que dirige el fiscal especial de Estados Unidos, Robert Mueller, encargado de investigar la trama rusa en las pasadas elecciones, acusó ayer, por primera vez, a trece ciudadanos rusos de haber lanzado “una guerra informativa” en Internet para dividir a la sociedad estadunidense e influir en los comicios de 2016, que ganó por sorpresa el republicano Donald Trump.

“Desde 2014 y hasta ahora, los acusados llevaron a cabo una guerra informativa contra EU con el objetivo de interferir en el sistema político de EU, incluidas las elecciones de 2016, y difundir desconfianza contra los candidatos”, dijo en una rueda de prensa el “número dos” del Departamento de Justicia, Rod Rosenstein, encargado de supervisar la investigación del fiscal Mueller.

Explicó que en su objetivo por “sembrar el caos”, los acusados apoyaron a Bernie Sanders, rival de Clinton durante las primarias demócratas, y vertieron noticias tóxicas contra los rivales más peligrosos de Trump en la carrera por la candidatura republicana, los senadores Ted Cruz y Marco Rubio.

Estadunidense no identificado. Para lograr sus objetivos, los acusados viajaron al menos a 8 de los 50 estados de EU y, en esos viajes, trabajaron con un estadunidense, al que no identifican y que les ayudó a entender cuáles eran los estados que podrían tener un mayor peso en el resultado de las elecciones, entre los que figura Colorado, Virginia y Florida.

En paralelo, los acusados se hacían pasar por activistas estadunidenses y usaban identidades ficticias en redes sociales para ponerse en contacto con ciudadanos de EU y pedirles su apoyo en diferentes causas políticas, como por ejemplo, ayudar a Trump a “reforzar las fronteras”.

Según el informe, los acusados organizaban manifestaciones, usando siempre la misma técnica: compraban anuncios en Facebook, pagaban a personas en EU para que participaran y, luego, se comunicaban con personas y grupos que apoyaban a Trump para que acudieran a la protesta.

“No hice nada malo”. El escrito de acusación establece que algunos de los rusos implicados interactuaron con miembros de la campaña de Trump, cuyos nombres no menciona y quienes, al parecer, no se dieron cuenta de que estaban siendo manipulados.

Sobre este asunto, el presidente Trump reiteró que no hizo “nada malo”.

“Rusia comenzó con su campaña contra EU en 2014, mucho antes de que yo anunciara que me presentaba para ser presidente. Los resultados de las elecciones no se vieron afectados. ¡La campaña de Trump no hizo nada mal ¡No hubo colusión”, dijo Trump en Twitter.

Actualmente, el fiscal especial Mueller tiene dos líneas abiertas en su investigación: una por los supuestos intentos de Trump para obstruir a la Justicia, por ejemplo, con el despido del director del FBI, James Comey; y otra por los contactos que tuvieron miembros de la campaña de Trump con supuestos agentes al servicio del presidente ruso Vladímir Putin durante las elecciones.

Rusia se mofa. La vocera del Kremlin, María Zajárova, restó toda credibilidad al demoledor informe del Departamento de Estado de EU y reaccionó así: “¿Trece personas intervinieron en las elecciones de EU? ¿Los trece contra miles de millones de dólares en presupuestos de sus servicios especiales? ¿Contra la Inteligencia y Contrainteligencia, contra los últimos desarrollos y tecnologías? ¿Absurdo? Sí. Pero esta es la realidad política estadunidense moderna”.

Ninguno de los acusados está bajo custodia de las autoridades estadounidenses y Rusia no suele extraditar a sus ciudadanos a EU, por lo que, en la práctica, estas acusaciones les impedirán viajar fuera de Rusia por miedo a acabar en un país que acceda a las peticiones de extradición de Washington.

 

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