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Francisco renueva la Comisión antipederastia e incluye a varias víctimas de abusos

Francisco sigue batallando para limpiar la imagen de la Iglesia católica.

El papa Francisco renovó ayer la Comisión Pontificia para la Protección de Menores, entidad que se ocupa de prevenir los casos de abusos sexuales dentro de la Iglesia, y confió de nuevo en la presidencia al cardenal Sean O’Malley, arzobispo de Boston. La comisión estará formada por 16 personas, entre ellos víctimas de pederastas, destacó el periódico español El Mundo.

La decisión de Francisco se registra en un momento delicado después del viaje del pontífice a Chile y Perú, en el que el escándalo del obispo Juan Barros, acusado de encubrimiento por parte de algunas víctimas del sacerdote chileno Fernando Karadima, traspasara las fronteras chilenas.

Este organismo fue creado por el obispo de Roma en marzo de 2014 para hacer frente a las denuncias de abusos por parte del clero y nació con el objetivo de proponer al Papa iniciativas dirigidas a proteger mejor a los menores y adultos vulnerables y promover la protección de estas personas en las Iglesias locales.

Sin embargo, en sus casi cuatro años de trayectoria no ha estado exento de polémica. Sobre todo después de que dos de sus miembros, la irlandesa Mary Collins y el australiano Peter Saunders, víctimas de abusos por parte de religiosos durante su niñez, abandonaran la Comisión.

Ambos rechazaron el nombramiento de Juan Barros como Obispo de Osorno en Chile en 2015. Saunders se enfrentó además al cardenal australiano George Pell, prefecto de la Secretaría para la Economía (actualmente en excedencia), que está acusado de haber cometido abusos sexuales en Australia.

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