Cultura

Seleccionar artistas por catálogo para una muestra, no es válido: María de Corral

Entrevista. La curadora y crítica de arte española es uno de los referentes en las bienales y museos del mundo. Explica que hay gran interés en que la pintura vuelva. “Aunque en realidad no sé si la calidad de lo que se hace en pintura actualmente responda a ese deseo, pero sí hay este sentimiento”

María de Corral dice que en las bienales los pabellones te piden determinadas obras, “no se puede ir contra el espacio”.

La trayectoria de María de Corral (Madrid, España, 1940) en el arte internacional es  fuera de serie, y es hoy el nombre  de esta  figura española uno de los más influyentes en las bienales y museos del mundo. Comisaria independiente y crítica de arte, asesora importantes colecciones en España, Latinoamérica y Estados Unidos, tanto privadas como institucionales.

Es coordinadora de la Colección Asociación Arte Contemporáneo de Madrid, depositada en el Museo Patio Herreriano de Valladolid, y fue directora de exposiciones de la Fundación “La Caixa” de 1981 a 1991, donde creó la una de las colecciones de arte contemporáneo más fuertes de  Europa. Para 1983 fue la curadora del pabellón español en la Bienal de Venecia y de 1991 a 1994 dirigió el Museo Reina Sofía y en 2002 dirigió el proyecto para el recién creado Museo de Arte Contemporáneo de Santander. Ha organizado más 150 exposiciones de artistas como Antoni Tàpies, Hernández Pijuan, Julian Schnabel, Francis Bacon, Agnes Martin, Jenny Holzer, Tacita Dean, entre muchos otros.

Hace un par de años, junto a Rosa Martínez, fue la encargada de dirigir la Bienal de Venecia en su edición 50.

— ¿ Cómo fue la versión de la Bienal de Venecia 50 que dirigiste? Te lo pregunto porque en algún momento comentaste que fue un gran reto en tu trayectoria.

— Desde luego, fue un gran reto, pues cuando me avisaron que sería la comisaria no tenía ningún proyecto en mente. Estudie las posibilidades del espacio, y a partir de ahí  fueron naciendo las ideas. Fue muy complejo porque los directivos querían que la exposición del Pabellón Italia fuera una muestra del presente con mirada hacia el pasado y que la Arsenale  tuviera una exposición del presente que mirara al futuro. Fue difícil, pues había que conseguir piezas  históricas, y para Venecia era casi imposible, por un lado, el poco tiempo que disponíamos, y por otro, por las cualidades del pabellón, la humedad ambiental, entre muchas otras. Pero bueno, ahí está ya, y creo que fue un pabellón excelente, con figuras históricas como Tàpies, Bacon, Agnes Martin y Hernández Pijuan y consolidados como Bruce Nauman, Raquel Whiteread, Dan Graham, William Kentridge, Barbara Kruger o Thomas Ruff.

— ¿Cómo se organiza una exposición para la Bienal?

— Los pabellones te piden determinadas obras, no se puede ir contra el espacio. Por ejemplo, el Arsenal es enorme, libre,  con paredes de ladrillo. El pabellón Italia es un edificio de los años 1910-12, que ha sufrido muchas modificaciones, con grandes salas, con una luz muy especial y un recorrido laberíntico. Tienes que adaptarte siempre a las circunstancias. Por eso  fue todo un reto. Al paso del tiempo, lo que me propuse fue resolver el espacio, es decir, que el espacio  tuviera fluidez entre las obras. Los principales espacios Italia y Arsenale son muy distintos, hay cierto tipo de montajes de vídeo y proyecciones que no se pueden hacer en Italia y sí en el Arsenale. Pero lo principal era resolverlo. También cada pabellón es diferente, cada país tiene su pabellón y la posibilidad de hacer una exposición. Me parece enriquecedor.

— Ambos pabellones son también muy distintos en su propuesta estética,  tú manejas más tu pasión por la pintura, y Rosa Martínez se inclina más por el arte conceptual, ¿todavía te sigue gustando más la pintura?

— Las dos propuestas son diferentes, sobre todo por el tipo de espacio, y de proyecto. Aunque en mi pabellón no hay una exposición de pintura. Mi interés  por la pintura depende del momento. Lo cierto es que hay un gran interés en  que la pintura vuelva. Aunque en realidad no sé si la calidad de lo que se hace en pintura actualmente responda a ese deseo, pero sí hay este sentimiento. En la última Feria de Basilea, por ejemplo, hubo mucha buena pintura.

— Casi nunca es común compartir un comisariado de una bienal tan importante ¿por qué decidiste compartirlo con Rosa Martínez?

— Yo no decidí nada,  fueron los  miembros de la organización quienes nos escogieron. Aunque como sabes he trabajo muchas veces con Rosa, desde la Fundación La Caixa. En la Documenta  siempre hay un director y un enorme equipo de asesores, es una exposición mucho más grande que Venecia. Entonces, no me causa malestar, al contrario, estoy feliz de compartir la Bienal con alguien que quiero y admiro.

— ¿Cómo conseguiste información de los artistas, instituciones internaciones y demás cosas para proyectar la bienal?

— Tenía mucha información, pero en los  primeros meses recabe lo que pude: fui a Sao Paulo, a Latinoamérica, a Seúl… Pero nunca pretendí que hubiera gente de todo el mundo, eso te acaba obligando a seleccionar artistas por catálogo y para mí no es válido. Me preocupa la honestidad hacia la exposición, hacia los artistas, hacia las obras, hacia el espectador. Desde luego, tampoco se pueden hacer siete muestras de siete comisarios, eso no es una bienal, son muestras colectivas.  En Venecia lo busqué y creo se logró un espíritu común y eso fue lo importante.

— ¿Cómo fue tu etapa en el Museo Reina Sofía?

— En mi etapa en el museo, me sentí como una directora de orquesta que logra sacar el mejor partido de sus instrumentos. Pero lo más importante fue  entablar una relación de tú a tú con otros grandes centros de arte contemporáneo, situándolo entre los referentes mundiales en muy poco tiempo.

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