El sismo del onanismo y la crisis del PRI

Rafael Cardona

Hace muchos años la expansiva cultura estadunidense dispersó por el mundo un concepto de mercadotecnia: le dio por llamar a los libros de una generación, al estilo de personas como Mailer, Capote, Wolfe y algunos otras, new journalism, lo cual no deja de ser un gracejo simpático, pues si el periodismo es el registro de lo nuevo, lo irregular, lo insólito, lo infrecuente, adjudicarle al género mismo una condición de novedad en la crónica de las novedades es una alegre ocurrencia.

Debo confesar, quizá con pesadumbre: no entiendo cómo el periodismo puede ser nuevo, más allá de la tecnología para hacerlo. Tampoco sé cómo se determina la vejez de un oficio tan antiguo como para ser el segundo más viejo de la historia, después de la prostitución, dicen, pues quien divulgó la conducta de la primera puta del mundo fue el primer periodista del planeta.

Pero gracejos aparte —ni siquiera es mío, es de Manuel Buendía—, la mercadotecnia del new journalism, con todo y su A sangre fría como emblema y pieza mayor durante años, fue imitado por los colonizados de América Latina y ya veíamos hasta a Gabriel García Márquez —cuya obra periodística es de tan alta genialidad como su literatura imaginaria—, encabezando la Fundación por un Nuevo Periodismo.

El periodismo, en palabras de GGM es algo muy sencillo de explicar: es decirle a la gente lo que le pasa a la otra gente. Palabras más, palabras menos.

Pero en estos días el periodismo mexicano ha abierto un nuevo sendero; ya no se trata de informar sobre cosas ocurridas, sucesos, hechos, sino cosas inexistentes, en el borde de la posibilidad.

Es el periodismo del no pasa nada, pero le doy la primera plana. Y cuando sucede algo, entonces lo pongo como información secundaria.

El sismo del viernes pasado nos dio oportunidad de ver cómo los diarios y los medios electrónicos (especialmente éstos durante horas), le dedicaron mucho espacio al temor y poco despliegue al rigor.

Trece muertos en Oaxaca por el aterrizaje forzado de un helicóptero, cuyos ocupantes y tripulantes no sufrieron daños de importancia (entre ellos el secretario de Gobernación, Alfonso Navarrete, y el gobernador de ese estado, Alejandro Murat) fueron poco junto a los encabezados con la palabra “susto”, como si este pasajero estado de ánimo fuera algo de consideración o trascendencia.

Sí, hubo un sismo inocuo.

¿Y?

Y nada.

Hace muchos años cuando yo trabajaba en un periódico, en aquel tiempo de alta circulación, cubrí un accidente nocturno. Una volcadura y una explosión. Cuando llamé a la guardia nocturna me pusieron con el jefe de redacción, quien a deshoras cerraba el trabajo del día.

—¿Cuántos muertos?, me preguntó.

—No hay muertos, pero…

—Ya váyase a su casa. Si no hay muertos no hay nota.

Y en el terremoto de anteayer no hubo muertos. Ni uno solo en una ciudad de millones de habitantes sacudida por un estropicio tectónico fugaz e intrascendente. No se cayó una casa, no se vino abajo ni un edificio, pero hubo horas y horas de noticiarios (sin noticias) y entrevistas sin palabras.

—Es para tranquilizar al público, me dijo alguien.

Pues ahora tenemos los medios “ecuanil”. No estamos para informar, estamos para tranquilizar como si fueran gotitas de “rivotril”; doce cada noche.

Pero mientras eso ocurría en la ciudad, cuyos habitantes han desarrollado una paranoia incontenible por los sismos —estimulada, digo yo, por la “sobrecobertura” de los medios y la plaga de las redes y los teléfonos celulares cuya congestión fue el peor efecto del sismito—, en Chiapas se gestaba un terremoto político cuyos efectos pueden ser (como si apresuráramos el parto de la abuela) de muy perjudiciales efectos para la campaña de José Antonio Meade.

La lucha entre el Partido Verde del Centro y el Partido Verde de Chiapas ya reventó el hilo. Veamos cómo lo explican las partes:

El Partido Verde Ecologista de México publica en su página el siguiente boletín, muy acorde con la cultura del no pasa nada:

“…Ante diversas menciones que han surgido en los medios de comunicación respecto a presuntas inconformidades al interior del Partido Verde en el Estado de Chiapas, de cara al próximo proceso electoral en el que tendrá lugar la renovación de la gubernatura del estado, este instituto político hace constar que el diálogo se encuentra abierto tanto con los cuadros internos, como con los diversos representantes que componen su estructura al interior del estado”.

Y el PRI, como si los tiempos fueran otros, emite este comunicado:

“La Convención de Delegadas y Delegados del Partido Revolucionario Institucional ratificó a Roberto Albores Gleason como candidato al Gobierno del Estado de Chiapas.

“Tras la elección por unanimidad por acuerdo, la Comisión Estatal de Procesos Internos lo declaró candidato único electo, por lo que el presidente del Comité Directivo Estatal, Julián Nazar Morales le tomó protesta ante miles que abarrotaron el Foro Chiapas.

“Al recibir su constancia, el candidato único electo hizo un llamado a la unidad de todas las militancias para trabajar en equipo por la transformación de Chiapas.

“Quiero decirles que nosotros llamamos a la unidad; estamos construyendo una gran alianza para ganar y para transformar a Chiapas. Por eso desde aquí con mucha humildad, les digo a todos los partidos políticos aliados, a sus dirigentes estatales y nacionales que los necesitamos, que somos un equipo juntos para transformar a Chiapas”.

Pero el aspirante a la precandidatura para la gubernatura, Eduardo Ramírez Aguilar, afirmó que todavía existe el riesgo de que el Verde se retire de la coalición Todos por Chiapas, tras la postulación (autónoma y sin desconsiderar) por cuenta propia, del PRI, a favor de Roberto Albores Gleason, como su candidato al gobierno.

“En entrevista nacional (Eduardo Ramírez ) concedida al periodista de Telefórmula, José Cárdenas, reiteró que el Verde no pretende ceder la candidatura al gobierno del estado sencillamente por una cuestión de números: en Chiapas es la primera fuerza política y gobierna al 75 por ciento de la población.

“Somos la mayoría en el Congreso local y en el número de diputados federales”.

Si el PRI (cuyo candidato a la Presidencia, José Antonio Meade, hoy avanza en su proceso en una reunión multitudinaria —dicen los organizadores— al estilo del viejo dinosaurio), sufre la ruptura con el Verde en Chiapas, se pondrá en riesgo una fuente de votos nada despreciable. El cuarto lugar del padrón nacional.

Y ya perdidos Veracruz, Puebla, Jalisco, Nuevo León, Guanajuato, Chihuahua, Michoacán, Tamaulipas, Morelos, Ciudad de México, Tabasco y otros, las cosas se ven peor cada día.

—¿Cómo lograr el todo si se han perdido las partes? Ésa es la pregunta actual.

 

—¿Usted sabe el significado de la palabra PEDESTRE?

Pues lo felicito, pero como una mujer de alta fama en la prensa nacional lo ignora (o lo mal emplea), le quiero regalar esta definición:“RAE. Del lat. pedestris.

1. adj. Que anda a pie.

2. adj. Que se hace a pie.

3. adj. Dicho de un deporte: Que consiste particularmente en andar y correr.

4. adj. Llano, vulgar, inculto, bajo”.

Dijo la señora (parte del Nuevo Periodismo), sobre el seguimiento a Ricardo Anaya por parte de un chambón del Cisen (manipulado por Yunes, dicen quienes saben):

“…La pedestre camionetita en que iba el señor del Cisen…”

Pues el oxímoron es evidente, la camionetita no puede, bajo ninguna acepción, ser pedestre. Lo podría ser su señor conductor, pero… viva el “Nuevo Periodismo”.

 

La renuncia de Miguel Ángel Chico, senador del PRI por el estado de Guanajuato es un signo muy grave de la creciente inconformidad en el partido. Chico es un hombre sensato, prudente y… harto.

“Con usted —le dijo a Ochoa—, el maltrato y la indiferencia”.

Frente eso, Meade dice: a diferencia de otras dirigencias, de otros partidos, en el PRI hay emoción. Pues sí, la ira, la decepción, el enojo, también son emociones.

rafael.cardona.sandoval@gmail.com

elcristalazouno@hotmail.com

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