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El 13% del total de especies de aves está “críticamente amenazada”: UICN

Reportaje. Muchas de las aves que sufren mayor presión son las que viven en ecosistemas vulnerables al cambio climático o las que viven en ecosistemas amenazados por el crecimiento de las ciudades, señala la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza. En México, aves como el quetzal y el águila arpía siguen gravemente amenazadas

La supervivencia de 26 por ciento de las especies de aves del mundo está en peligro y el 13 por ciento del total de especies de aves conocidas ha sido clasificado como “críticamente amenazado”. Éstas son las cifras actualizadas, al cierre del año 2017, de la lista roja de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza. Muchas de las aves con mayor presión son las que viven en ecosistemas vulnerables al cambio climático o en ecosistemas amenazados por el crecimiento de las ciudades.

Al mismo tiempo que se conmemora el Año Mundial de las Aves Migratorias, la UICN y la organización BirdLife International informaron que, al concluir 2017, aumentó a 222 el número de especies de aves “críticamente amenazadas”, incluyendo 21 especies que no se han visto desde hace una década.

México tiene algunos casos de recuperación de especies como el águila real y el flamenco rosado, pero otras siguen gravemente amenazadas, como el quetzal y el águila arpía. Además, México es un lugar que recibe a numerosas aves migratorias; por ejemplo, uno de los fenómenos únicos en el mundo es “Río de Rapaces”, fenómeno que se presenta en el otoño y consiste en el paso, a través de territorio mexicano, de 6 millones de aves carnívoras que migran de Canadá y Estados Unidos a México, Centro y Sudamérica.

“Las aves son un grupo bien estudiado y sirven como grandes indicadores de la salud del medio ambiente. Cada una de las especies en riesgo de extinción es una preocupante llamada de alarma para tomar acción ahora mismo. Afortunadamente tenemos algunas historias de éxito, como la conservación del kiwi y algunos pelícanos, lo que demuestra que cuando se organizan los apoyos y se invierten recursos, los esfuerzos de conservación realmente dan resultados”, indicó Ian Burfield, coordinador de ciencia global de BirdLife International.

ESPECIES EN VILO. La actualización del número de especies “críticamente amenazadas” señala el cambio climático y la sobrecaza como dos de las causas mejor documentadas de la disminución de la población de muchas especies, particularmente las aves marinas.

En total, se considera que 222 especies de aves en todo el mundo ya están en peligro crítico, lo que las pone a un paso de la extinción o “posiblemente extintas”.

Entre las aves que es muy probable que desaparezcan está el escribano aureolado (Emberiza aureola). Esa especie asiática que alguna vez fue común ha experimentado un descenso catastrófico del 80 por ciento de la población en sólo 13 años y ahora está en la lista de especies en peligro crítico. Esa ave, de colores brillantes, comúnmente es atrapada y vendida como alimento en el mercado negro de China, a pesar de estar legalmente protegida en ese país.

Otras aves amenazadas se hallan en ecosistemas vulnerables a los cambios del clima, por ejemplo, los ecosistemas árticos y costeros. Los búhos nival (Bubo scandiacus), que anteriormente se consideraban de menor preocupación, ahora son vulnerables, con amenazas que van desde la caza ilegal hasta el cambio climático.

Las gaviotas tridáctilas (Rissatridactyla) están teniendo problemas para alimentar a sus polluelos a consecuencia de la sobrepesca y el cambio climático, una situación que se hizo eco de muchas otras especies de aves marinas. El alcatraz del Cabo (Moruscapensis), por ejemplo, ha recurrido a las embarcaciones pesqueras en busca de alimentos y ahora depende de los desperdicios arrojados de los barcos, esencialmente “comida chatarra” de baja nutrición que reduce la tasa de supervivencia de los polluelos recién nacidos.

Del mismo modo, el kea (Néstor notabilis), un loro oriundo de Nueva Zelanda, ha sido incluido en la lista en peligro de extinción porque los turistas siguen alimentándolos con alimentos no saludables como el pan y las papas fritas, lo que les causa severos problemas de salud y muerte a temprana edad.

PRESIONES EN MÉXICO. México es uno de los países más ricos en diversidad de aves, al contar con mil 150 especies diferentes que habitan o cruzan por el país, sin embargo, el 33.7 por ciento de esas especies padece algún grado de amenaza.

En mayo de 2017,  Marco Antonio Gurrola Hidalgo, curador de la Colección Nacional de Aves de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), explicó que uno de los casos más graves para la naturaleza mexicana es que 19 especies de aves endémicas del país están extintas, entre ellas, el toqui pinto de Guadalupe, el carpintero de pechera de Guadalupe, el saltarroca de San Benedicto y el gorrión bigotudo, de la Isla Todos Santos.

Gurrola Hidalgo señaló que entre los factores que causan la defaunación están desastres naturales, como los incendios, sequías, tormentas, inundaciones o erupción de volcanes; así como las actividades humanas de cacería, venta y tráfico de aves. A lo anterior se agrega la introducción a los hábitats de especies invasoras.

Las regiones del país donde más han desaparecido las especies de aves son las islas de Baja California y Revillagigedo, indicó.

Las islas se conservaron vírgenes por cientos de miles de años hasta que llegó el humano, metió fauna exótica o invasora y empezaron a convivir; hubo competencia por alimento, nichos o se empezaron a alimentar de las especies nativas.

ESFUERZOS DE CONSERVACIÓN. En México se han elaborado diferentes estrategias de conservación y reintroducción de aves que han estado amenazadas. Algunas de ellas se consideran especies “paraguas”, pues al proteger a ese grupo en particular se cuida a todo el ecosistema. Algunas de las aves que han sido atendidas con este modelo son el águila real, el flamenco rosado y el cóndor de Baja California, pero también hay otras especies que son carismáticas y que han reunido voluntades a su favor y con ellas para todo el ecosistema, como el quetzal, de los bosques de niebla, o la guacamaya de las selvas  húmedas.

Las historias de reintroducción exitosas incluyen la del cóndor de California (Gymnogyps californianus). En este caso, la Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas (Conanp), trabajó con el apoyo del Zoológico de Chapultepec y el gobierno de Baja California para reintroducir ejemplares jóvenes dentro del Área Natural Protegida “Parque Nacional Sierra de San Pedro Mártir”.

El cóndor ya no se podía encontrar en vida silvestre en este país. Hace poco más de diez años se habían liberado algunos ejemplares donados por Estados Unidos, pero a partir de 2017se liberaron ejemplares nacidos en México, en Chapultepec. Los polluelos nacieron en 2016 y crecieron con un ejemplar adulto de la misma especie para desarrollar características y conductas similares a las que presentan en vida silvestre.

Las crías fueron alimentadas artificialmente por biólogos y veterinarios especializados a fin de evitar su impronta y reintroducirlas exitosamente a su hábitat una vez que llegaran a juveniles, para así contar con mayores posibilidades de adaptación y sobrevivencia al medio silvestre.

El cóndor de California desapareció de territorio mexicano y se le consideró una especie extinta hasta 2010. Actualmente existe una población de 39 cóndores dentro del Parque Nacional San Pedro Mártir, de los cuales 33 nacieron en cautiverio y seis en vida libre.

Otra reintroducción exitosa a la vida silvestre en México es la de la guacamaya roja (Ara macaocyanoptera) que es una especie que no se llegó a extinguir, pero sí está bajo grave amenaza, por lo cual la UNAM, Conanp, Inecol y el grupo Xcaret iniciaron un programa de reintroducción en la Reserva de la Biósfera Los Tuxtlas, donde ya suman 118 ejemplares liberados.

Los psitácidos (loros, pericos y guacamayas) son una de las familias de aves más amenazadas en el mundo, esto se debe en parte a su colorido plumaje y a su capacidad de ser sociables, éstas son algunas de las razones por las que han sido perseguidas para el comercio ilegal. En el caso de las guacamayas, un factor extra es que a pesar de tener una vida larga se reproducen a una tasa muy baja.

Uno de los intentos por revertir la extinción de estas especies, es la reproducción en cautiverio; un caso particular es el de la guacamaya roja a la que recientemente se le ha reintroducido en la zona donde existía originalmente en México.

La reintroducción de una especie se hace en un lugar en el que dejó de existir (como sucedió con la guacamaya roja en la región de Los Tuxtlas en Veracruz donde se reportó su desaparición a partir de la década de los 70 del siglo pasado).

RÍO DE RAPACES. En México se presentan fenómenos únicos asociados a las aves, como la migración de rapaces, un fenómeno único en el mundo.

En las proximidades a octubre el número de aves carnívoras que llega desde diferentes puntos y vuela sobre un estrecho paso,  el poblado de Cardel, Veracruz, puede ascender a 6 millones de águilas, aguilillas, halcones, gavilanes y buitres que recorrerán juntos este territorio en busca de tierras más cálidas en Centro y Sudamérica, ante la llegada del invierno en el hemisferio norte.

Cuando terminan los fríos regresan al norte, pero lo hacen por diferentes rutas, no en la formación masiva que se ve en estos días.

Esas aves son cazadoras, pero a lo largo de su viaje migratorio no se alimentan pues lo hicieron en sus lugares de origen para que su traslado a tierras más cálidas sea ininterrumpido. Entre estas aves algunas son más abundantes, como el Aguililla de Ala Ancha (Buteoplatypterus), de la que se llega a contar más de un millón de ejemplares.

Otras aves que se han contado por decenas o centenas de miles son el Zopilote Aura (Cathartes aura); el Aguililla cuaresmeña (Buteo swainsoni) y el milano de Mississipi (Ictinia mississippiensis).

“Cardel ha sido descrito como un ‘cuello de botella’ en el tránsito de millones de aves migratorias porque al bajar desde Canadá y Estados Unidos se topan con la Sierra Madre Oriental y, en lugar de sobrevolar los 3 mil metros de altura que alcanzan esas montañas, bordean hasta este lugar donde hay un paso estrecho de 30 kilómetros entre la sierra y el mar, con suelos muy bajos”, explica en diferentes documentos la organización ambientalista Pronatura.

Las rapaces son aves carnívoras, comen desde pequeños roedores hasta monos. Por lo general todas ellas son de vuelo fuerte; es en las aves rapaces diurnas donde se encuentran las aves de vuelo más rápido.

La migración masiva de rapaces, de Canadá y Estados Unidos hacia el sur de México, Centro y Sudamérica fue descubierta para la ciencia a fines de los 80 por el ornitólogo Ernesto Ruelas, de la Universidad de Cornell.

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