Los candidatos; triple “parto sin color”

Rafael Cardona

“…Imaginad una pedrada sobre la alfombra de una triste fiesta…” Así describía Carlos Pellicer la irrupción de Morelos en la vida mexicana.

También, un incendio en almacén logrado por avaricia y robo. O “una espada en medio de un jardín”. Bellas metáforas para las cuales no hay complemento en la nueva política mexicana.

No es una pedrada Andrés Manuel con su autogratificante terquedad en la preparación de su  ejercicio presidencial; no es una espada en la jardinería,  Ricardo Anaya con la concurrencia de su Frente y ahora de los “ciudadanos” en cuya vanguardia esplende Emilio Álvarez Icaza, coordinador de la caravana de Javier Corral, su actual enemigo tras la denuncia de fraude interno por la elaboración de las listas de candidatos.

—“Como si ya estuvieran en el poder presidencial”, dice Corral de la “pandilla de los cinco”.

No es tampoco José Antonio Meade la esperada llama en la zarza del páramo priista, cuyo presidente, Enrique Ochoa, quizá no cumpla una quincena debido a la rebelión de tantos y tantos dentro ( y fuera) del partido.

—A más tardar esta semana, dice Joel Ayala, quien disciplinado, sin embargo, acude tempranero a la Magdalena.

Meade no emociona por más que en su discurso se mencione 14 o 15 veces la palabra emoción, cuando de eso está ayuno su discurso en un “Foro Sol” eclipsado por las tradiciones a las cuales hoy les queda chico el nuevo ropaje de las alianzas y las triples conformaciones electorales.

La democracia, la libertad, la justicia; los compromisos del partido, las ideas de la Revolución, la misa sin fieles, el dogma sin compromiso (“quienes no quieran seguir estos principios, quedan libres de ir hacia atrás”); la indefinición, la no pertenencia, la falta de contundencia, la oratoria en voz baja, la palabra sin estrépito y el estrépito sin matracas; los compromisos (“seré implacable en combate a la corrupción”) y en general una anemia preocupante para quienes defienden o participan de esos colores.

Los candidatos, quienes apenas ahora reciben oficialmente tal condición aun cuando en ella y con ella se hayan ­desempeñado en los últimos meses, no se distinguen mucho, ni en la concurrencia a sus asambleas, ni en el contenido vago de sus alardes imprecisos: voy a ganar, dice Meade; vayan a sus distritos y díganselo a sus amigos; díganselo a todos.  Ganaremos, repite Anaya para quien ha llegado el tiempo de concluir con un gobierno y abrir campo al nuevo régimen, para lo cual toma inspiración y memoria de su mamá y su abuelita; y ni siquiera es necesario ahora repetir el triunfalismo de Andrés Manuel, quien ya anuncia planes de gobierno y cambios en la estructura: voy a crear una secretaría de Seguridad Pública; el mando único  y una Guardia Nacional.

“…Poner orden para conseguir la paz…” lema lo suficientemente sonoro para recordar la bandera brasileña con su orden y su progreso (jamás han alcanzado ninguna de las dos) o la promesa de Porfirio Díaz de mantener su paz por encima de cualquier otra cosa, a cualquier costo.

El Foro Sol está abigarrado desde las ocho de la mañana y un poco antes.

Ahí se han  asentado los amos de la organización tradicional priista (camiones, contingentes, responsables territoriales) y los chalecos rojos. Nunca tantos mandaron tanto a tan pocos. Puro grito, puro radio, puro chalequito rojo.

Las alturas sobre el “home” y las praderas de jardines y senderos del parque de beisbol están llenos hasta la pista del autódromo Hermanos Rodríguez, pues ya se sabe, ambos caben en la “uruchurtiana” Ciudad Deportiva de la Magdalena Mixhuca, cuyo trazo original ha sido deslavado por el tiempo. Autobuses y autobuses por Añil y Río Churubusco.

—Déjenos pasar, dice uno de los 14 coordinadores de prensa. Son invitados del candidato.

Pero un policía conmina al chofer, “órale, circule, circule”. —Tu métete, métete, le dice imperativo el coordinador número 14, El 15 asiente.

—¿A quién le hago caso?, dice el chofer del microbús alquilado por el partido.

—Tú métete. Échale lámina, le dice otro, el coordinador número 12.

Y por fin se mete.

—¿Quién va a ganar?

—Yo mero, gritan algunos de la gradería en son de chunga.

—¿Dijo, ya mero?

 

SENADO

Artículo 55 de la  Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos:

“…Los Gobernadores de los Estados y el Jefe de Gobierno de la Ciudad de México no podrán ser electos en las entidades de sus respectivas jurisdicciones durante el periodo de su encargo, aun cuando se separen definitivamente de sus puestos…”

No se sabe si esto lo hayan leído en el PAN para llevar a Miguel Ángel Mancera al Senado o digan con cinismo: los plurinominales no son electos, lo cual es falso, los elige alguien (en este caso Ricardo Anaya) así no sean representantes populares en sentido estricto, sino concesionarios de la maniobra.

rafael.cardona.sandoval@gmail.com

elcristalazouno@hotmail.com

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