Corral muerde a Ricardo Anaya

Juan Manuel Asai

De que la perra es brava hasta a los de casa muerde. El gobernador de Chihuahua, que gobierna su entidad a control remoto –y se nota– viajó de nuevo a la Ciudad de México para lanzarse a la yugular del joven maravilla y decir lo mismo que le han dicho muchos de sus correligionarios en los últimos meses: Ricardo Anaya es un gandalla, que se apropia con malas artes de las candidaturas del PAN, no sólo la presidencial sino todas las demás, comenzando por las pluris del Senado, que detonaron la ira de Corral. Dijo que Anaya había montado una simulación democrática y anunció que irá ante el Tribunal Electoral para exigir que se reponga el proceso.

Perro rabioso frente al micrófono, habló como si de veras. Una vez abajo, fuera de reflectores, en lo oscurito, Corral recibió garantías de Ricardo de que le iría mejor si dejaba de lanzar derechazos. Que la lista de pluris de diputados le depararía algunas sorpresas agradables. Corral entonces matizó diciendo que no rompe con nadie, que Ricardo Anaya le cae gordo pero no por eso se irá del Frente que conforman PAN, PRD y MC y que sólo hizo una observación amable sobre los métodos de trabajo impuestos por el queretano.

Se comprobó así que Corral leyó el libro de Trump sobre cómo negociar: gruñir, amenazar con una tormenta apocalíptica, sacar ganancias y… a otra cosa mariposa. Una vez que le hizo a Corral una oferta que lo serenó, Ricardo Anaya se fue al Auditorio Nacional para encabezar el acto de lanzamiento de su candidatura presidencial. Tal vez no lo notó por la emoción del momento, pero el personaje que más aplausos recibió no fue Anaya, sino Javier Corral. Ni modo, güero.

La lista de senadores plurinominales del PAN es muy curiosa. La encabezan Josefina Vázquez Mota y Miguel Ángel Mancera, una combinación bizarra, en la acepción de desconcertante. Josefina perdió, por paliza, la elección del Estado de México, como antes había perdido, también por paliza, la presidencial del 2012. En el inter quedó bajo sospecha de mal manejo de fondos, 900 millones de dólares, para una fundación que dice ayudar a los migrantes en Estados Unidos y que acaso lo haga. ¿Anaya supone que Josefina genera votos? Es mucho suponer.

De Mancera se puede decir que su aparición en la lista, su cohabitación con los panistas, parte sin duda de la negociación que llevó a Anaya a la candidatura presidencial, le saca urticaria a muchos de sus exseguidores que ya no lo reconocen. Mancera decepciona. Dejar la ciudad, justo cuando los trabajos de reconstrucción por el gran sismo de septiembre están empantanados y el brote de inseguridad crece, para asegurarse un hueso con sus nuevos aliados de la derecha, resulta por demás desconcertante, desalentador, indescifrable, pero el quehacer político de nuestros políticos tiene el sello del desconcierto y el desaliento. Es indescifrable.

También anda por ahí Moreno Valle, que tiene otro estilo de negociar, sin estridencias pero con más efectividad. Se consiguió un escaño y a su esposa una candidatura, y además hasta le dio tiempo de escribir un best seller, nada mal. Los panistas y los perredistas demostraron que el agua y el aceite dejaron atrás sus diferencias y se mezclan a la vista de todos, como si nada. En las coaliciones que encabezan PRI y Morena también impera la confusión, que es sinónimo actual de democracia. El 2018 es el año de la democracia fea.

jasaicamacho@yahoo.com

@soycamachojuan

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