Cultura

INAH confirmará si restos de navío corresponden al de Cortés

No hubo una conclusión contundente, pero estaremos trabajando con Blake Weissling este año para seguir esas investigaciones: Roberto Junco, subdirector de Arqueología Subacuática

Mural La colonización o llegada de Hernán Cortés a Veracruz, de Diego Rivera, ubicado en Palacio Nacional.

Segunda parte de dos

Este año iniciará la segunda etapa de investigación para corroborar que el fragmento de madera trapezoidal con ocho clavos de hierro descubierto hace cuatro años en la Playa Chachalacas, Veracruz, fue parte de los navíos del conquistador español Hernán Cortés. Así lo comentó a Crónica Roberto Junco Sánchez, subdirector del Departamento de Arqueología Subacuática del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), después de que este diario diera a conocer los detalles del proyecto arqueológico.

La hipótesis de que los vestigios encontrados son la primera evidencia de las tropas navales de Cortés, fue hecha por Blake Weissling, investigador de la Universidad de Texas, Estados Unidos, y puesta en duda por los arqueólogos del INAH, ya que la antigüedad de la madera es anterior a 1519, año en que el conquistador pisó costas veracruzanas, según se describe en las Cartas de Relación.

“A Weissling lo estuvimos apoyando con esa investigación e hipótesis, estuvimos en campo, tomamos muestras de cerámica, no hubo una conclusión contundente sobre si son los navíos de Cortés, pero estaremos trabajando con él este año para seguir esas investigaciones. Les daremos noticias en cuanto tengamos algo”, precisó Junco Sánchez.

Por el momento, añadió, la exploración arqueológica a realizarse este 2018 será al norte de la Playa Chachalacas con financiamiento de National Geographic Society, en donde las fuentes históricas aseguran la presencia de Cortés.

“En 2014 participé en el proyecto como parte de la Subdirección de Arqueología Subacuática. Trabajamos con colegas norteamericanos y conseguimos un apoyo de National Geographic. Sobre más puntos potenciales con materiales arqueológicos en Chachalacas, ya están marcados, pero ahora nos iremos al norte para seguir las exploraciones. En cuanto a las fuentes históricas, hemos avanzado mucho y es por eso que nos estamos moviendo al norte, pero todo eso será una sorpresa”, indicó Junco Sánchez.

TESTIMONIOS. De acuerdo con el informe Proyecto Punta Zempoala, Chachalacas, Veracruz, realizado por los expertos Blake P. Weissling, Pilar Luna Erreguerena y Ricardo Borrero Londoño, y del cual Crónica posee una copia, la información etnográfica indica que en ese sitio sí estuvo Hernán Cortés y que existe la posibilidad de que el español no quemara sus naves como ha sido difundido en la enseñanza de la historia oficial.

“Al preguntarles a los pescadores por la presencia de naufragios en la zona, éstos comentaron que existía la historia de que hace ya varios años algunos buzos habían extraído oro de los restos de una embarcación en las inmediaciones del Paso de Doña Juana. Contaban, asimismo, que con posterioridad vino un grupo de alrededor de 20 buzos con el propósito explícito de hallar ese naufragio, pero no pudieron localizarlo”, se lee en el informe.

También se detalla que los pescadores declararon que en Villa Rica hay una acumulación de piedras conocida como “el Turrón”, en donde, “según cuentan, el sitio dispone de unas argollas que ellos identifican como el lugar en que Cortés amarraba sus naves”.

Además, el documento incluye el testimonio de una persona dedicada al cuidado de las tortugas, quien comentó a los arqueólogos que hace algunos años en la playa reposaba el costillar de una embarcación de madera (el esqueleto de un barco), actualmente cubierto por la arena.

“El informante no pudo ofrecer la localización exacta del sitio. Sin embargo, continuó diciendo que de esa playa se habían tomado varios maderos de grandes dimensiones que luego fueron empleados como vigas para la construcción de la escuela de Las Lomas”, detallan los investigadores en el informe.

CERÁMICA Y VIDRIO ESPAÑOL. La evidencia física que demuestra la presencia de españoles en Playa Chachalacas es la cerámica, ya que los expertos encontraron restos de tazas, macetas, albarelos y objetos de vidrio, por mencionar algunos.

“Una extensa dispersión de tiestos cerámicos se encuentra dentro del área general del sitio. Los tiestos reflejan técnicas de fabricación indígena y española. Pocos exhiben algún adorno, ya sea figurativo, dibujado o pintado, lo cual sugiere el uso utilitario”, precisa el informe.

Hasta el momento, comentan los firmantes del documento, la cerámica es —en su mayoría— de manufactura prehispánica, aunque también se identificaron tiestos de contacto de la época colonial.

“Se ha propuesto tentativamente una temporalidad de entre los siglos XVI al XVIII para aquellos materiales que son de manufactura europea (probablemente española), y del Posclásico (900 a 1521 d.C.) para los que son de manufactura prehispánica”.

El informe también especifica las diferencias entre las formas manufacturadas durante el periodo prehispánico y el novohispano. “En el sitio prehispánico de Zempoala y sus alrededores se identifican formas cerámicas como, y entre las más comunes: cajetes, platos de fondo plano, tecomates y ollas, mientras que la manufactura novohispana introduce formas tales como lebrillos, candeleros, bacines, macetas, albarelos, tazones y tazas, entre otros”.

Sobre los objetos prehispánicos, los expertos destacan fragmentos de cerámica marrón-rojiza con diversas formas como asas u orejas, algunas aun unidas a trozos de la pared del recipiente y el pie de una figurilla. “Los hallazgos en esta área incluyen tres navajillas prismáticas de obsidiana, un resto de hueso animal con evidencia de cocción y una gran cantidad de pequeñas concreciones (aglomerados) de naturaleza desconocida”.

A manera de conclusión, los investigadores estadunidenses y mexicanos coinciden en que toda la cerámica hallada tuvo una función utilitaria, presumiblemente, para la preparación de alimentos.

Por último, otra evidencia de España en Playa Chachalacas es un fragmento de vidrio con la imagen de un águila, propia de la heráldica española; sin embargo, los arqueólogos no proporcionaron en el informe la antigüedad de ese vidrio, sólo indicaron que es de época contemporánea.

“(Es) un vidrio con un sello de un águila unicéfala de frente y erecta, con las alas extendidas y caídas hacia abajo, las patas abiertas y por en medio de ellas la cola baja y abierta, y la cabeza de perfil, mirando hacia el lado derecho con pico y mostrando un solo ojo. Según Messía de la Cerda esta ave es de gran tradición en la heráldica española y la forma en cómo se describe representada se considera la genuina de esta figura en la heráldica española”.

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