Rayando en la locura - Wilfrido Perea Curiel | La Crónica de Hoy
Facebook Twitter Youtube Martes 20 de Febrero, 2018
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Rayando en la locura

Wilfrido Perea Curiel

La clase política persiste en brindar un espectáculo circense; no hay límites, tampoco rubor; todo es válido en esta azarosa sucesión cuyo curso y tono adoptado no apuntan precisamente hacia un desenlace en el que nuestra democracia e instituciones resulten fortalecidas.

Se suponía que en este periodo de intercampañas los aspirantes harían una profunda inmersión en sus respectivos partidos, a modo de lograr la cohesión interna y fortalecer la unidad de sus respectivos institutos. Si tal es el objetivo de esta fase, habría que decir que hoy los partidos se hallan más divididos que en diciembre; es palpable la confrontación interna y con esas heridas abiertas se presentarán a la contienda constitucional.

Aunque Ricardo Anaya y Javier Corral trataron de matizar el hecho, llamó poderosamente la atención el fuerte cuestionamiento que el gobernador de Chihuahua formuló ante la cúpula blanquiazul acerca de la conducción del proceso interno de la integración de las listas de candidaturas plurinominales al Senado. Acción Nacional está en crisis y dista mucho de estar unido, hay mucho resentimiento interno. En la víspera, renuncias y bajas de destacados miembros tuvieron lugar y muy probablemente esto seguirá ocurriendo. Mención aparte merece la inclusión de Germán Martínez, exdirigente nacional del blanquiazul, en la lista de pluris de Morena para un escaño senatorial. Hace mucho tiempo algo se descompuso en el PAN, ha dejado de ser un referente de la derecha en México y ahora reproduce los vicios que con insistencia cuestionó, tanto al PRI, como al PRD. El PAN vive su proceso de tribalización.

Aunque el propio candidato Meade y el mismo Ochoa Reza —entre otros destacados priistas—, trataron de soslayar la demanda planteada por algunos de sus legisladores a fin de remover a su polémico dirigente, es evidente que el PRI tampoco es un dechado de unidad interna. El tricolor podría estar encaminado a lo que sería la peor derrota electoral de su historia; la debacle de Madrazo en 2006 podría ser un asunto menor comparada con lo que el vector de la prospectiva sugiere para la malograda campaña de Meade. En síntesis, el emplazamiento táctico y el equipo del extitular de Hacienda se encamina hacia su derrota y eso genera que los priistas empiecen a desesperarse. Vendrán más renuncias, cuestionamientos y adhesiones a otros proyectos. Parecen necesarios cambios en la campaña priista, si es que se pretende acceder a una situación competitiva. Ha faltado mucho oficio político y ha sobrado arrogancia en tecnócratas que no tienen experiencia de haber participado en campaña alguna, ni para la mesa de padres de familia del colegio de sus hijos.

Aunque ya estamos acostumbrados a ver que en el PRD dirimen sus diferencias a golpes y sillazos, es triste observar esa expresión de barbarie en el partido que un día fue la expresión más acabada de la izquierda, hoy reducido a desempeñar el rol de patiño de Ricardo Anaya. Hay que agradecerle en buena medida a los Chuchos la degradación de su partido. Eso sí, como siempre, este grupo se sirvió a manos llenas en la repartición de las candidaturas. Continuará el flujo de sus militantes hacia Morena.

Aunque AMLO ya había dado muestras de pactar hasta con el diablo y convertir a Morena en una suerte de contenedor de la basura que ya no puede ser reciclada, ésta vez sí que fue demasiado lejos. La narrativa de victimización del tabasqueño, parte de lo que él caracterizó como el robo de la elección de 2006. El mantra fraude, fraude, ha sido dicho por 12 años, hasta que se haga justicia. No alcanza el entendimiento para procesar cómo uno de los orquestadores de ese supuesto fraude, Germán Martínez, sea entronizado como senador por Morena. Peor aún, Napito, no es mejor que la maestra Gordillo o que Romero Deschamps; su inclusión puede explicarse a cambio de los recursos que el dirigente sindical le inyectaría a la campaña, ello en detrimento de la solvencia moral del proyecto de AMLO. La propia coordinadora de esta campaña —es un decir—, Tatiana Clouthier, expresó su inconformidad al respecto.

pereawilfrido@me.com

 

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