Vivir en las calles - Wendy Garrido Granada | La Crónica de Hoy
Facebook Twitter Youtube Martes 20 de Febrero, 2018
Vivir en las calles | La Crónica de Hoy

Vivir en las calles

Wendy Garrido Granada

En la pubertad tenía una idea romántica de las personas en situación de calle, que antes eran mal llamados vagabundos. Los veía como personas totalmente libres, sin arraigos, sin posesiones materiales, eran para mí outsiders, verdaderos anarquistas, que desafiaban el sistema económico y social.

Una amiga de la secundaria y yo —con la dulzura e ignorancia de la juventud— hicimos un pacto para en el futuro: vagabundear juntas y convertirnos en una mezcla de trotamundos con vagabundas. Viviríamos en las calles y bajo los puentes —Kurt Cobain, por supuesto que nos influenció— pero recorreríamos las ciudades y los países. Con el paso del tiempo cambiamos de idea, estudiamos una carrera profesional y terminamos trabajando en oficinas sin ventanas.

Ahora veo con las gafas de adulto a las personas en situación de calle y todo mi discurso puberto se resquebraja. Pienso en qué decisiones debes tomar, qué circunstancias atravesar, qué clase de sociedad somos para que haya personas viviendo afuera de las estaciones del Metro, en parques o esquinas con un par de cobijas encima. Con olor a orines y rastros de heces, mendigando por un poco de alimento.

Hay más de 4,000 personas viviendo en situación de calle y 2,400 habitan en albergues públicos o privados en la Ciudad de México, según el primer Censo de Poblaciones Callejeras realizado en el 2017 por la Secretaría de Desarrollo Social capitalina.

De ese número de personas, la mayoría son hombres 87.27% y 12.76% son mujeres. 50% de las personas en situación de calle se concentran en las delegaciones Venustiano Carranza, Cuauhtémoc y Gustavo A. Madero, sin embargo hay personas en indigencia en todas las delegaciones.

El 38 por ciento de esa población no es originaria de la Ciudad de México, viene de otras entidades como Estado de México, Veracruz y Puebla, y muchos también son de países centroamericanos, principalmente de Honduras y El Salvador.

También el 100 por ciento, según el censo, tiene una adicción: inhalantes o solventes, alcohol, tabaco o mariguana. Además todos han sufrido violencia física o psicológica. En el 2016, Crónica publicó un reportaje sobre las personas que vivían en un campamento improvisado con mantas y cobijas en Reforma y Eje 1 Norte. Llegaban a dormir hasta 100 personas hacinadas de todas las edades (niños, adolescentes, adultos y ancianos), entre drogas, ratas, cucarachas, moscas y basura. Hace una semana, uno de los tantos que habitaban ahí murió a causa de una riña callejera.

Y también publicó este periódico sobre una conocida ONG que utilizaba el tema de los indigentes como una “minita de oro” y se quedaban con todos los recursos bajados de los programas sociales para su beneficio y se oponían al retiro de los campamentos.

 ¿Cómo y por qué termina una persona siendo indigente? ¿Cómo prevenirlo? ¿Cómo reinsertar a las personas en situación de calle? ¿Cómo garantizar sus derechos humanos más básicos, vivienda, trabajo y salud? ¿Qué parte le corresponde al Estado?

En la Ciudad de México ya se cuentan con Centros de Asistencia e Integración Social, comedores comunitarios y albergues, sin embargo la problemática continúa. Se tiene que replantear las políticas públicas para que sean mucho más eficientes y al mismo tiempo transparentes para que los recursos realmente sean invertidos correctamente y se logre una integración de las personas indigentes a la sociedad.

@wendygarridog

wengarrido@gmail.com

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