Desinterés gubernamental abortó Fondo de Responsabilidad Ambiental | La Crónica de Hoy
Facebook Twitter Youtube Jueves 22 de Febrero, 2018

Desinterés gubernamental abortó Fondo de Responsabilidad Ambiental

Desinterés gubernamental abortó Fondo de Responsabilidad Ambiental | La Crónica de Hoy

Sólo la falta de voluntad gubernamental explica que el Fondo de Responsabilidad Ambiental no esté funcionando, en tanto que no es fácil de entender que la sociedad civil, tan activa en temas ecológicos, no haya empujado para que su implementación se dé, señala Israel Alvarado, investigador del Inacipe. La Ley que ordenó constituir el Fondo hace 5 años, no tiene problemas de diseño o contradicciones que la hagan inviable, por lo que el especialista en delitos ambientales añade que hay un claro desinterés en torno a una gran herramienta para revertir rápidamente daños al ambiente, sobre todo si se compara con la atención que acaparan especies carismáticas como la vaquita marina.

El especialista ve “varias las razones” en que el Fondo nunca se haya creado. Entre ellas, el temor a operar una herramienta de avanzada: “No es un fondo tradicional, la Ley establece la regulación, pero no es exclusivo del tema ambiental tradicional, que es administrativo, sino que puede derivar de juicios del orden civil y del orden penal, la ley obliga a que los jueces la apliquen y por consiguiente todo lo que tenga que ver con sanciones tendría que irse al Fondo.

—Al no estar operando, ¿qué perdemos?

—Se están perdiendo grandes oportunidades para eficientar la reparación del daño ecológico. A partir del nuevo sistema de justicia penal, no ha habido un solo juicio oral en materia de responsabilidad penal ambiental y todo parece indicar que no quieren que haya, porque las sanciones son tan pequeñas que están tratando de aplicar salidas alternas para que no llegue a sustanciarse juicios orales. Si esto pasa, no va a haber sentencias que obliguen a la reparación del daño… (por ahora) no se puede ni aunque haya voluntad de las autoridades judiciales federales, pues ese fondo no existe, la Semarnat se ha dormido, no ha hecho el trabajo. Las autoridades han dicho que, con alguna cantidad de dinero, se ha abierto un fideicomiso pero no existe información clara. Por ejemplo, un derrame como el de Buenavista del Cobre, Sonora, fue una cantidad importantísima de dinero que se fue a un fideicomiso especial y que no fue al Fondo de Responsabilidad Ambiental. Esa hubiera sido la mejor de las oportunidades para nutrir ese Fondo y no se hizo.

–¿Falló algo en el diseño de la Ley?

–No es un problema de diseño de la Ley, como en otros casos en las que quedan recovecos o contradicciones que impiden aplicar una norma, pero no es éste el caso. Creo que es voluntad política y del porqué no me lo logro explicar. Quizás le tienen miedo a la operación del fondo porque debe ser complicado por supuesto; la Profepa junto con la PGR tendrían que haber publicado desde hace años las bases en política criminal ambiental, y esas bases que deberían ser públicas deberían establecer cómo funcionaría la reparación del daño. Tampoco lo han hecho. No ha habido voluntad política ni de Semarnat, ni de Profepa ni de PGR.

–Llama la atención que la sociedad civil organizada no haya mostrado preocupación por este tema.

–Curiosamente no, ha habido momentos en los que la sociedad civil ha empujado tan fuerte, como en el caso de DragonMark (Quintana Roo), que fue gracias a una ONG y no a la autoridad que se empujó y se presentó un amparo y un juez ordenó a la Profepa que hiciera una inspección. El resultado fue que se determinó una violación flagrante. Hay muchos casos en los que ha empujado la sociedad civil, pero no es el caso del Fondo, no entiendo por qué.

–¿No faltará anidar en la sociedad el concepto del resarcimiento del daño?

–Y no sólo eso, el resarcimiento es que el daño ya se causó, pero la idea era también preventiva, por ejemplo, debería estarse vinculando con la política criminal ambiental para efecto de establecer que parte de los recursos se dirigieran a la prevención de delitos contra el ambiente, es decir, impedir que ocurran los daños.

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