La epidemia de violencia - José Fernández Santillán | La Crónica de Hoy
Facebook Twitter Youtube Jueves 22 de Febrero, 2018
La epidemia de violencia | La Crónica de Hoy

La epidemia de violencia

José Fernández Santillán

El tiroteo registrado la semana pasada en la escuela Marjory Stoneman, en Parkland, Florida, en el que 17 personas fueron asesinadas, ha reabierto el tema del control de la venta de armas en Estados Unidos. Y uno se pregunta ¿por qué suceden este tipo de eventos con tanta frecuencia en la Unión Americana?

Hay, por lo menos, tres cosas que explican esta clase de sucesos: 1) La Segunda enmienda a la Constitución Americana protege el derecho del pueblo estadunidense a poseer y portar armas. Esta disposición es parte de la llamada Bill of Rights o Carta de Derechos estadunidenses. 2) La influencia que ejerce la poderosa Asociación Nacional del Rifle sobre los corrillos del Congreso norteamericano y que proporciona cuantiosas aportaciones a las campañas electorales de los políticos, en especial del Partido Republicano. 3) La posición asumida por el presidente Donald Trump, quien en este tipo de casos ha puesto más atención en la condición mental de los perpetradores de las masacres que en el control de la venta de armas de fuego.

Sin embargo, este caso de Parkland parece haber animado a una mayor protesta a nivel nacional con el propósito de que no se desvíe la atención respecto del problema central: la venta, prácticamente indiscriminada, de cualquier tipo de arma a cualquier persona. La protesta está encabezada por estudiantes de esa escuela. Tan ha sido intensa la movilización que el presidente Trump abrió la posibilidad de que el tema se discutiera (Katie Rogers, “Trump Adds Cautious Support to Changes to Background Checks for Gun Buyers”, The New York Times, 19-II-2018) y ha establecido contacto con legisladores para que el tópico entre en la agenda quizá para otoño.

Hay una iniciativa de ley bipartidista promovida por los senadores Chris Murphy, demócrata de Connecticut, y John Cornyn, republicano de Texas. Esta disposición permitiría ejercer mayores controles sobre las personas interesadas en adquirir armas y si pueden tener autorización para adquirirlas. Las tiendas dedicadas al ramo tendrían que checar si el individuo interesado en adquirir algún arma está en los registros del FBI o tiene antecedentes clínicos. Dicho en otras palabras: lo que se pide es que, antes de que un individuo pueda obtener un arma, pase una revisión. Para que esto sea posible se establecerá un registro de delincuentes y de personas con padecimientos mentales. John Kasich, gobernador de Ohio, afirmó que esos son los “pequeños pasos” que se deben dar para evitar tragedias como la ocurrida en Florida.

Conviene señalar que en numerosas ocasiones la Suprema Corte de los Estados Unidos ha aclarado que, como cualquier derecho, el de portar armas no es un derecho ilimitado. En consecuencia, la Segunda Enmienda no descarta el control tanto de la producción como de la venta.

El caso es que, con una legislación tan permisiva, el asesino de Parkland, Nikolas Cruz, de 19 años de edad, pudo comprar siete armas, incluida una AK-47.

Los estudiantes de Parkland y de todo el país han organizado protestas para instar a Trump y a los legisladores a actuar. También han atacado a Trump en Twitter. Algunos se indignaron cuando el presidente sugirió en un tuit que el tiroteo había ocurrido porque el FBI se había distraído en la investigación de Rusia. El 17 de febrero el magnate neoyorquino tuiteó: “Es muy triste que el FBI haya perdido el rastro de quien disparó en la escuela de Florida. Esto es inaceptable. Están perdiendo demasiado tiempo tratando de probar la colusión rusa con la campaña de Trump; pero no hay tal colusión. ¡Regresen a lo básico y hágannos sentir orgullosos!”

Un estudiante le contestó: “Diecisiete personas inocentes fueron brutalmente asesinadas en mi escuela, un lugar donde deberían haberse sentido a salvo. Sus vidas se han ido en un instante. Usted es el presidente de los Estados Unidos y tiene la audacia de poner a Rusia como pretexto.”

Es verdad: no es mediante argucias retóricas como se detendrá lo que ya en Estados Unidos se conoce como “epidemia de violencia”. Por ejemplo, la noche del 1 de octubre de 2017 en Las Vegas, Nevada, se celebraba un festival de música country. Un tirador solitario, Stephen Paddock, disparó desde su habitación en el piso 32 del hotel Mandalalay Bay, donde se realizaba el concierto al aire libre. El saldo trágico fueron 59 víctimas mortales y 527 heridos.

El problema, como dice, Jonathan Easley (“Controversies pile up for Whte House, alarming GOP”, The ­Hill, 21-II-2018), es que: “La Casa Blanca de Trump está agobiada por controversias en distintos frentes. Estas controversias están poniendo a su administración a la defensiva, al tiempo que los republicanos están crecientemente preocupados por su futuro electoral.”

Los republicanos deberían centrarse en la aprobación del paquete fiscal y el buen manejo de la economía. No obstante, el problema es que Trump es un productor nato de pleitos, intrigas y disputas.

Ahora mismo, con el trágico caso de la escuela Marjory Stoneman, en vez de presentarse como un líder capaz de integrar a la nación, ha dado lugar al encono y la división.


jfsantillan@itesm.mx
@jfsantillan

Imprimir

Comentarios