El muralismo no fue un movimiento nacionalista, dice Eduardo Subirats | La Crónica de Hoy
Facebook Twitter Youtube Viernes 23 de Febrero, 2018

El muralismo no fue un movimiento nacionalista, dice Eduardo Subirats

Existe una guerra contra el muralismo desde los primeros frescos que se hicieron en la SEP, añade. Rivera, Orozco ni Siqueiros eran comunistas, señala el filósofo

El muralismo no fue un movimiento nacionalista, dice Eduardo Subirats | La Crónica de Hoy

Los argumentos de que el muralismo mexicano fue un movimiento nacionalista y que los pintores Diego Rivera, David Alfaro Siqueiros y José Clemente Orozco eran comunistas, son falsos. Así lo comenta en entrevista el filósofo Eduardo Subirats, quien presentará hoy en la 39 edición de la Feria Internacional del Libro del Palacio de Minería su reciente libro El muralismo mexicano. Mito y esclarecimiento, editado por el Fondo de Cultura Económica (FCE)

“El desmentido del muralismo no es algo reciente, desde los primeros murales que se hicieron en la Secretaría de Educación Pública, el muralismo fue atacado violentamente por la vanguardia del clericalismo mexicano, el fresco fantástico que hizo Orozco fue objeto de vandalismo, desde entonces existe una guerra contra el muralismo”, precisa el escritor.

La primera falacia, indica, es que los muralistas eran nacionalistas. “Los mejores frescos de Rivera están pintados en Estados Unidos y de ningún modo son nacionalistas porque ningún nacionalista pintaría la fábrica Ford. Uno de los más interesantes murales de Orozco está en el noreste de Estados Unidos, cerca de Boston, se llama Dartmouth College. Siqueiros pintó en Chile, Argentina, Cuba y Estados Unidos y no pintó más porque no lo dejaron”.

Para Subirats, la segunda mentira es que estos artistas eran comunistas. “Orozco era un hombre con una visión muy lúcida de la situación histórica de guerras y genocidios que atravesaba México y el mundo en el siglo XX. Siqueiros desde el punto de vista ideológico era leninista, pero si analizamos su obra, por ejemplo, la hecha en el Polyforum, es una reflexión de la historia”.

Lo que le molestaba al tradicionalismo mexicano para el cual la pintura del siglo XIX era maravillosa, agrega, fue su importancia internacional. “Ha sido descalificado porque fue un movimiento artístico excesivamente importante a nivel nacional que tuvo repercusión en Estados Unidos y Europa. La evidencia es que la palabra muralismo aún resuena en todo el mundo”.

En opinión del autor, la liquidación del muralismo se llevó a cabo de manera violenta: con la destrucción de las obras. “El muralismo muere porque declina, porque desaparece el apoyo social y político y porque sus artistas se vuelven viejos. El más viejo era Rivera pero desde que le destruyeron el mural en Estados Unidos (El hombre en el cruce de caminos), el resto de su trabajo no fue dinámico”.

Subirats y autor de libros como El alma y la muerte y El reino de la belleza, considera que las generaciones después del muralismo sólo tomaron como arte aceptado, lo que el Museo de Arte Moderno (MoMA) de Nueva York exhibía.

“Fue violenta la crítica diciendo que no existía el muralismo, Tamayo fue violento con su manifiesto contra el muralismo, los que siguieron eran pintores que no tenían nada que decir con sus obras porque sus obras se caían por sí mismas del clavo que las sostenían, excepto Francisco Toledo porque su obra, a pesar de que sea desde el punto técnico y estilístico, diferente a la de los muralistas, al igual que ellos no es un pintor solamente, es un pintor y un educador social, es un pintor y activista que ha hecho desde una biblioteca hasta una escuela de artes”, destaca.

 

 

►  El libro El muralismo mexicano. Mito y esclarecimiento se presentará hoy a las 12:00 horas en el Auditorio Bernardo Quintana del Palacio de Minería, ubicado en Tacuba 5, Centro Histórico de la CDMX.

 

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