La Asociación del Rifle y la Autonomía - Rafael Cardona | La Crónica de Hoy
Facebook Twitter Youtube Sábado 24 de Febrero, 2018
La Asociación del Rifle y la Autonomía | La Crónica de Hoy

La Asociación del Rifle y la Autonomía

Rafael Cardona

La violencia en los Estados Unidos tiene como componentes fundamentales el armamentismo y la locura de muchos. Tantos como —en un sentido paralelo— para hacer presidente a Donald Trump.

La otra locura, la de las armas en manos de todos, todo el tiempo, se debe a su historia y a su temperamento nacional: belicosos, abusivos, pendencieros, expansionistas, militaristas y guerreros. Eso son los sajones mezclados con cualquiera otra etnia. Por eso sus guerras, por eso su Segunda Enmienda y sus arsenales en la alacena, junto a la harina para hacer panqueques.

Y de cuando en cuando, con tintes menos patrióticos, cuya memoria no requiere monumentos como Iwo Jima o galardones como Hiroshima, los orates armados les disparan a los estudiantes de una escuela, a los asistentes a un concierto o simplemente matan y matan por las calles por el gusto de hacerlo.

Pero los criminales actúan en las indefensas escuelas. Desde Colombine hasta ahora las narraciones no han cambiado. Las malas explicaciones del gobierno, tampoco y el descontrol en la venta de las armas, mucho menos. Y habrá más matanzas carniceras.

Y todos ellos defendidos en su derecho de armarse, por la Asociación Nacional del Rifle.

Pero aquí tenemos, al menos en la UNAM, un equivalente a la ANR: la Autonomía —así, con mayúscula—, ese mito genial tras cuya fachada se toleran abusos y contradicciones sin fin, como ésta, verbigracia exigir seguridad sin permitir la presencia de quienes podrían brindarla.

El ejemplo más claro de la teoría del corcho o el juego eterno de patear el bote está en el Auditorio Justo Sierra, al cual los invasores anarquistas, narcomenudistas y “ocupas”, le cambiaron el nombre hace casi 20 años, para invocar una figura protectora inatacable y desde el “Che Guevara”, distribuyen drogas por todo el campo académico a ciencia y paciencia de todos los rectores, quienes están maniatados por la demagógica autonomía extraterritorial.

Esa invasión se acabaría, con decisión y sin miedo, en quince minutos, como hubiera dicho el egregio.

La UNAM no tiene fuerza policiaca ni puede, ni quiere detener a los narcomenudistas, pero la comunidad (en la cual están los consumidores de las drogas; si no, el mercado estaría en otra parte), protestaría por la “irrupción” de la Policía Federal a sus instalaciones, de una manera tal como no han protestado por la presencia de los narcos, sus proveedores.

“…(Proceso) .-A pesar de las medidas de seguridad aplicadas desde el año pasado (si para eso ha servido su aplicación estamos medio jodidísimos), la venta de drogas en las instalaciones de la UNAM provocó esta tarde una balacera con un saldo de dos hombres muertos de 20 y 29 años de edad”.

“…La UNAM emitió un comunicado en el que todavía no conocía el desenlace de los lesionados, aunque dejó en claro que ambas personas eran “ajenas” a la institución; en otras palabras, que no eran estudiantes.

Y concluye:

“La Universidad Nacional Autónoma de México condena enérgicamente los hechos violentos provocados en sus instalaciones y rechaza la presencia de gente ajena a la institución, que nada tiene que ver con las tareas académicas, culturales o deportivas que se desarrollan cotidianamente en el campus”.

Este comunicado es inútil y cínico:

“… (la UNAM) rechaza la presencia de gente ajena a la institución, que nada tiene que ver con las tareas académicas, culturales o deportivas que se desarrollan cotidianamente en el campus”.

—¿Y cómo la rechaza si cotidianamente la tolera?

Pero éste es un problema crónico en la Universidad. Veamos esta nota de la misma hemeroteca:

“Aunque el problema de la venta de drogas en la FCPyS es viejo, este año el detonante de la inconformidad fueron los continuos ataques a los estudiantes…

“Hablan con este semanario (Proceso) Katia, Alejandra, Miguel, Beltaz, Ariadne, Sandra, Karla y Lourdes, de las carreras de sociología, ciencias políticas y ciencias de la comunicación.

“—¿Por qué empiezan a manifestarse?— se le pregunta al grupo de estudiantes y a la profesora de la facultad, quienes solicitaron la entrevista con este semanario y de quienes, por razones de seguridad, se omiten los apellidos.

“—El 27 de febrero de este año llegué a la facultad, ingresé por la segunda entrada, a un lado del estacionamiento de alumnos, y me asaltaron. Una persona me sorprendió por la espalda y me puso una navaja en el cuello. Me pidió dinero, abrió mi mochila y me quitó la computadora y una tablet. Me paralizó el miedo. El asaltante subió por las escaleras que dan a la explanada baja.

“Volteé, pero no vi a nadie que pudiera auxiliarme —narra Alejandra, estudiante de sociología.

“Alejandra llegó a su salón y le comentó a la profesora Lourdes lo ocurrido. Ella la llevó con Horacio Hernández, del área jurídica, para levantar un acta. El abogado les advirtió que a los asaltantes era complicado ubicarlos y que la de Alejandra era la segunda denuncia de asalto del mes.

“—Le dijimos que sabíamos que había más actos de delincuencia, que en la parte trasera del edificio había gente vendiendo droga.

Respondió que ya lo sabían”.

Así son los hechos “intolerables” cuya comisión cotidiana la UNAM rechaza con las manos atadas.

Y como si no fuera suficiente, una profesora cuyo nombre se mantiene en reserva fue asesinada a las puertas de otra escuela universitaria, en la ENEP- Acatlán:

“…La facultad de Estudios Superiores Acatlán condenó la agresión que sufrió la noche de ayer (22 ) una funcionaria de esa escuela y exigió a las autoridades competentes el esclarecimiento del ataque, así como reforzar la seguridad en las inmediaciones de las instalaciones universitarias ubicadas en el municipio de Naucalpan, Estado de México...

“…Según el parte oficial, ayer cerca de las ocho de la noche la profesora del área de Economía identificada con el nombre de María Luisa “N”, fue agredida por un sujeto con disparos de arma de fuego cuando salía del estacionamiento de la FES Acatlán, en avenida Jardines de San Mateo, a la altura de la Mega Comercial Mexicana, en la salida a San Juan Totoltepec”.

En las actuales condiciones ser profesor o estudiante en la UNAM, en Copilco o Acatlán puede ya ser considerada una actividad de alto riesgo.

Obviamente las autoridades universitarias no son policías, pero deberían contar con el auxilio ­real de fuerzas especiales cuyo trabajo pudiera poner fin a las actividades delictivas en las instalaciones educativas.

Pero…

Mientras tanto las actividades siguen, como la Feria de Libro en Minería, con sus resonancias fuera de la ciudad de México:

“El gobernador Alejandro Moreno Cárdenas; el rector de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), Enrique Graue Wiechers y la secretaria de Cultura federal, María Cristina García Cepeda, encabezaron la ceremonia inaugural de la XXXIX edición de la Feria Internacional del Libro del Palacio de Minería (FILPM), donde Campeche, como estado invitado, llevará a cabo 64 actividades entre presentaciones artísticas, editoriales y obras de teatro.

“Durante la inauguración, en el Salón de Actos del Palacio de Minería, Moreno Cárdenas recordó la incidencia de Campeche en las letras, la cultura, el arte y la mexicanidad, con la obra de hombres y mujeres ilustres como Justo Sierra Méndez (quien como todos sabemos usaba “Che” Guevara como seudónimo); María Lavalle Urbina, Juan de la Cabada, Héctor Pérez Martínez, Fernando Sánchez Mayáns, Brígido Redondo, Jorge Cocom, Ramón Suárez, Radamés Novelo Zavala y Silvia Molina, entre otros.

“México —dijo AMC— necesita de hombres y mujeres comprometidos; demanda de ciudadanos que dimensionen el valor del esfuerzo continuo y de las obras constantes para que el país prosiga en la ruta ascendente hacia un mayor desarrollo, crecimiento y bienestar de todas las familias mexicanas.”


rafael.cardona.sandoval@gmail.com
elcristalazouno@hotmail.com

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