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La derecha de Berlusconi se ve ganadora, a una semana de comicios

El ex primer ministro asegura que su coalición ultraconservadora y xenófoba acaricia el mágico 40 por ciento para gobernar en Italia. Asegura que regresa para frenar la “secta” del Movimiento cinco Estrellas

Jóvenes de Milán, entusiasmados con la resurrección de Berlusconi.

Los partidos políticos italianos siguen las ofensivas contra sus rivales y reclaman el voto útil de los muchos electores indecisos, a una semana para las elecciones generales del 4 de marzo, que se prevén impredecibles.

En Italia no se pueden publicar sondeos electorales desde el 16 de febrero, pero aquellos datos arrojaban un escenario postelectoral en el que ninguno de los bloques conseguía una mayoría estable para gobernar, aunque la coalición de derechas acariciaba esa posibilidad.

Por ello, los partidos políticos prosiguen con sus ofensivas para captar el voto de los indecisos, que representa alrededor del 30 por ciento del electorado, lo que podría decantar finalmente la balanza.

El líder no candidato. La coalición de derechas, formada por la Forza Italia de Silvio Berlusconi, la xenófoba Liga Norte de Matteo Salvini y la extrema derecha de Hermanos de Italia, saca ya pecho y empieza a imaginar su hipotética llegada al Ejecutivo tras cinco años de izquierda.

Berlusconi celebró ayer, en una multitudinaria intervención en el teatro Manzoni de Milán, que su bloque ya supera el 40 por ciento de los votos necesarios para ganar, según sus informes internos, pero al mismo tiempo dijo que “no basta”, pues desea “una gran mayoría”.

Lo dijo a pesar de que ni siquiera ha desvelado aún a quién propondrá como candidato a primer ministro, pues él no puede serlo al estar inhabilitado políticamente hasta 2019, y la ausencia de una apuesta clara ha suscitado ciertas tensiones en el seno del bloque.

Desde esta teórica ventaja en la derecha, Berlusconi, a sus 81 años, aseguró que del mismo modo que en 1994 se vio obligado a entrar en política ante el “peligro” de los comunistas, ahora lo hace para frenar a la “secta” del Movimiento Cinco Estrellas (M5S, por sus siglas en italiano).

El dilema deL M5S. El partido antisistema que fundó el cómico Beppe Grillo es, según las encuestas, el más votado en solitario, pero no alcanzará el mínimo de votos para gobernar, por lo que, al contrario que en el 2013, cuando rechazaban los pactos postelectorales, ahora no descartan aliarse.

Su candidato, Luigi di Maio, arremetió ayer contra la derecha y expresó su deseo de que los italianos impidan a esa coalición “un resultado notable”, aunque afirmó que si obtiene el mandato de formar gobierno y no tiene mayoría, debatirá con todos sus rivales.

Izquierda dividida. Por su parte, mientras la derecha se presenta unida y planea un acto conjunto en Roma el 1 de marzo, la izquierda se muestra dividida entre el Partido Demócrata (PD), que ha gobernado los últimos cinco años, y Libres e Iguales (LeU).

El PD quiere mantener su posición de primer partido, algo difícil según los sondeos, que le sitúan en tercera posición, y hoy su líder y candidato, el ex primer ministro Matteo Renzi, avisó de los presuntos riesgos de su derrota electoral para el país.

“O dentro de una semana somos el primer partido y el primer grupo parlamentario, o será el país el que tenga problemas”, consideró en una convención del partido en Turín.

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