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“Festeja” su cumpleaños 39 acompañado de equipo de abogados

En la mañana subió a Twitter una foto con su familia y un pastel, y cinco horas después estaba en el interior de la PGR para presentar un documento de denuncia contra la dependencia

Ricardo Anaya, tras dejar un documento en la PGR.

Ricardo Anaya Cortés, candidato a la Presidencia de la República por la alianza Por México al Frente, festejó su cumpleaños número 39 en la Procuraduría General de la República (PGR), en lo que puede ser el mayor reto que ha enfrentado hasta ahora como político.

Llegó a la PGR dispuesto a entregar un escrito y la dependencia no se echó para atrás y lo invitó a declarar formalmente ante un MP, lo que ya no sucedió porque el panista declinó esa oferta y tampoco estaba citado formalmente a comparecer ante la autoridad ministerial.

Así, sin un citatorio de esa institución por el “supuesto lavado” de dinero en el que presuntamente se encuentra involucrado, se hizo acompañar por un equipo de abogados y testigos.

Voluntaria y retadoramente, se apersonó y exigió que se detenga la persecución en su contra.

Mientras, en medio de consignas de sus simpatizantes de “¡No estás solo…!”, “¡No estás solo…!”, y cobijado por El Jefe Diego Fernández de Cevallos, Santiago Creel y Damián Zepeda y Dante Delgado, entre otros, Anaya, abanderado del conglomerado que conforman el PAN, PRD y Movimiento Ciudadano, y que se hace llamar Por México al Frente, ­desenvainó la espada y acusó a la PGR de ser un instrumento político de este gobierno.

Anaya es un candidato que ha hecho valer su juventud en muchas ocasiones (basta recordar el día del cierre de precampaña, cuando escaló una estructura metálica para dirigirse desde allí a sus seguidores). Ante esta acusación, que busca presentarlo como un político que ha usado sus posiciones de gobierno e influencias partidistas para obtener provecho económico, esta vez sí hubo rasgos de enojo y preocupación en su rostro. Incluso en su modo de articular las palabras ­—ahora con voz un tanto apagada, menos apegada a esa imagen de fuerza física que también ha querido destacar de sí mismo durante la precampaña—; el panista dirigió un breve mensaje a los medios, luego de salir de la PGR, aunque parecía satisfecho de haber puesto a esta dependencia literalmente “en el ojo del huracán”.

Es probable que no esperara que la dependencia revelara su “invitación” al panista para declarar y su negativa correspondiente.

El queretano, quien nació un día como ayer, pero de 1979 —justo a la mitad del gobierno del entonces presidente José López Portillo—, sin duda muestra los estragos de una semana muy complicada para él, la más difícil desde que se convirtió en precandidato del Frente a la Primera Magistratura del país, el pasado 18 de enero.

Pero sabe, intuye que aquí no van a quedar las cosas, porque ni siquiera han arrancado las campañas, lo que ocurrirá el próximo 30 de marzo.

La apuesta de las partes está más que clara: Anaya se presentó para hacer notar (su verdad) que la PGR es parte de una operación de Estado para favorecer a José Antonio Meade, a quien muchas encuestas colocan en tercer lugar, en tanto que la PGR (así, descabezada como está desde hace tiempo) no se mostró dispuesta a permitir que se usara su investigación para crear un aura de mártir.

En su misiva, Anaya le dice al encargado de la PGR que esta institución no debe prestarse “a evasivas ni silencios, a escándalos difamatorios”, y le advierte que esto es para este caso, pero también para los que “el gobierno seguramente inventará durante la campaña”.

Poco después de las 8 de la mañana, Anaya subió a su cuenta de Twitter una foto en la que aparece sonriente al lado de su esposa Carolina, y sus tres hijos: Santiago, Mateo y Carmen, con su pastel de cumpleaños, de fresas, coronado por una vela encendida.

“Hoy cumplo 39 años, mi esposa y mis hijos me despertaron con esta sorpresa. Gracias a todos por sus felicitaciones y muestras de cariño”, escribió.

Unas cinco horas después ya estaba al interior de la PGR para presentar su escrito. Al término de ese evento privado, salió a la calle, donde, entre reporteros, camarógrafos y simpatizantes, había reunido a unas cien personas.

En ese inter, Anaya publicó, en Youtube, un video de alrededor de siete minutos en el que, con pizarrón y plumones en mano, intentó dejar al descubierto “las mentiras del PRI” en el caso del lavado de dinero del que se le acusa.

En ese material Ricardo Anaya insiste en que aquellas acusaciones, a las que se ha prestado la PGR, se desprenden de “la desesperación que tiene el PRI por encontrarse en un muy lejano tercer lugar y la campaña de su candidato, José Antonio Meade, literalmente en ruinas”.

Al final, la PGR dijo ser ajena “a los procesos electorales o actividades partidistas”, y subrayó que actúa conforme a la ley, y lleva a cabo investigaciones en el ámbito de obligaciones sobre la posible comisión de delitos.

Por ello, dejó en claro, que, de ser el caso, “citará a las personas que sea necesario en función del debido esclarecimiento de hechos posiblemente constitutivos de delitos”.

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