La Esquina

Está bien que con el erario se financien proyectos culturales. Es una necesidad y una exigencia. Porque si quienes reparten el presupuesto no convocan a presentar proyectos culturales, pero sí asignan 300 millones de pesos a ese rubro, aparece, con toda razón, el sospechosismo. Y con la opacidad con la que repartieron el pastel surge la pregunta de si se beneficia sólo a los cuates. ¿Por qué hacerlo en lo oscurito?

 

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