CU. Batalla por el campus

Juan Manuel Asai

El campus de Ciudad Universitaria, patrimonio de la humanidad, es también un centro de distribución y consumo de drogas en el sur de la ciudad, por lo que hay, a la vista de todos, presencia cotidiana de narcomenudistas.

Según notas periodísticas, las cosas son así. Organizaciones criminales dedicadas al negocio de la droga operan en CU. El actual grupo dominante de narcomenudistas está vinculado, dicen las notas, al cartel de Tláhuac, el mismo que lideraba El Ojos. Por años actuaron con cinismo total, sin preocuparse por los grupos encargados de la vigilancia, que han actuado con complacencia, cuando no con franca complicidad. Los puntos de venta son del dominio público. Incluyen la zona del frontón cerrado y otros sitios como puestos semifijos dentro del campus y en su perímetro.

Policías judiciales y de seguridad pública adscritos a la región están al tanto de lo que ocurre. Conocen a los narcomenudistas por sus nombres, apellidos y apodos. Los dejan trabajar. Lo descrito, siempre de acuerdo con la prensa, es el aparato de los proveedores. Los clientes son los integrantes de la comunidad universitaria que ahí se surten. Son eslabones de la cadena criminal. Nadie los señala porque es políticamente incorrecto meterse con los estudiantes, pero ellos son los que ponen los billetes y monedas en manos de los narcos y además les dan las gracias. Estoy a favor de la legalización de la mariguana con fines de esparcimiento, lo he escrito en este espacio, y lo sigo pensando, pero mientras sea ilegal los vendedores son delincuentes y los consumidores son parte del problema.

Hay un ambiente de violencia porque diversos personajes y grupos quieren controlar el negocio que deja buenas ganancias. No les importa, ya lo vimos, matar a tiros a sus rivales, con la tranquilidad de que adentro de las instalaciones de Ciudad Universitaria pueden disparar y huir sin que nadie, literalmente, haga nada. Algunos suponen, en un equívoco histórico, que eso es autonomía. ¿Alguna otra casa de estudios superiores en el mundo seguirá este irracional y peligroso esquema? Acaso ninguna. No hay otra escuela semejante en el planeta.

Operativo desestabilizador.- El rector Enrique Graue emitió un mensaje a la comunidad universitaria, a los ciudadanos, y a los grupos interesados, que los hay, en descarrilar a la universidad. A los estudiantes les solicitó que se alejen de aquellos que distribuyen sustancias prohibidas, que entiendan que viven en mundos ajenos, que no son sus amigos y que representan relaciones de peligro e inseguridad. Me parece que esta declaración puede ser el inicio de una campaña intensiva para evitar que los estudiantes consuman drogas en el campus. Se han conseguido éxitos con el alcohol y el tabaco, y puede lograrse con otras sustancias. No es un acto de moralina, es de sentido común. Ninguna universidad respetable en el planeta es un fumadero tolerado de mota, ¿por qué nuestra universidad tiene que serlo?

“En los días y semanas por venir, advirtió Graue, se escucharán voces, internas y externas, que clamarán por otras alternativas más agresivas, que quisieran vernos o armados o militarizados; y no pocas aprovecharán los momentos político-electorales que vivimos en nuestra nación para intentar desestabilizarnos. Pero no lo lograrán si trabajamos en unidad”.

“Vivir constantemente en  un estado de vigilancia armada nunca fue, ni será, una opción a considerarse”.

Eso es lo que dice el rector. Sería valioso saber qué piensa la comunidad. Los estudiantes, maestros, investigadores, trabajadores que van a Ciudad Universitaria todos los días. Que les pregunten qué quieren.

jasaicamacho@yahoo.com

@soycamachojuan

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