La nueva moral - Isidro H. Cisneros | La Crónica de Hoy
Facebook Twitter Youtube Lunes 26 de Febrero, 2018
La nueva moral | La Crónica de Hoy

La nueva moral

Isidro H. Cisneros

La propuesta presentada por el partido Morena de convocar a una Asamblea Constituyente para redactar una Constitución Moral para México es una respuesta equivocada a la ­demanda ciudadana de proceder a una evaluación ética de la política ante la crisis de valores que vivimos. Dejando de lado la distinción analítica entre la ética como código de comportamiento de los ciudadanos en el espacio público, y la moral en cuanto norma que regula el ámbito íntimo de cada individuo, es necesario reafirmar la importancia que la ­dimensión deontológica tiene para la democracia moderna porque representa el discurso sobre los fundamentos morales de la sociedad.

Postula aquellos principios que deben guiar nuestro comportamiento, define el significado de la buena vida, enfatiza el relativismo de los valores y acentúa la distinción entre el bien y el mal; entre lo que deberíamos y no deberíamos hacer, preguntándose sobre el propósito y el sentido de la vida. Como sostiene Hannah Arendt, de nuestro estar en el mundo. Somos profunda y esencialmente criaturas éticas, de modo que tales cuestiones son tan antiguas como la humanidad, lo que hace importante el discurso ético de la política porque supone un reto no sólo para nuestra manera de pensar, sino también de actuar.

La situación se complica si recordamos la distinción ­entre moral y política introducida en el pensamiento moderno por Nicolás Maquiavelo, según la cual la ­tarea política no tiene necesidad de derivar de lo externo su moralidad, es decir, la norma que la justifica y le impone sus límites. Desde este punto de vista, la política se justifica por sí misma sobre la exigencia de ­llevar a los individuos hacia una forma ordenada y libre de convivencia. Además, la pretensión histórica por imponer códigos unificados de comportamiento moral al conjunto de la sociedad, ha sido siempre una tentación autoritaria. La propuesta es errónea porque antepone la voluntad del líder a las necesidades de la colectividad.

La Constitución Moral de la sociedad mexicana no ­representa un código de ética o una reedición de la Cartilla Moral de Alfonso Reyes de 1944. Es preocupante porque articula nuevamente la política a consideraciones morales. El bien y la voluntad del líder coinciden, son una y la misma cosa. La teoría ética del mandato es formulada en términos de prioridades en función de una ­voluntad soberana. El líder manda el bien no por una incapacidad de hacer otra cosa, sino porque libremente quiere. La razón de que lo bueno sea bueno es porque el líder así lo considera, porque él –como Dios– recompensa el bien y castiga el mal. Sería la justificación del pecador por la sola gracia.

Cualquier moralidad debe basarse en los derechos humanos. El imperativo categórico kantiano de respetar los derechos de los demás ofrece una respuesta sobre cómo hemos de vivir, por lo que el pluralismo democrático no coincide con la idea de establecer códigos morales obligatorios para todos. El ser humano debe ser tratado como un fin y nunca como un medio. De concretarse, la propuesta de una Constitución Moral para México ­representaría un retroceso respecto a los derechos civiles y políticos, así como a las libertades públicas y privadas conquistadas por los ciudadanos.

doctorisidrocisneros@gmail.com

Twitter: @isidrohcisneros

agitadoresdeideas.com

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