Para Oreja

Verónica Gallardo

A veces es malo dar un punto de vista en las primeras semanas del inicio de algo, ya sea obra de teatro o programa de televisión, pues eso me pasó con Por amar sin ley, la empecé a ver y no me gustó nada.

La primera semana fue terrible, como que la historia raíz no era nada interesante: el abogado que está en la cárcel, que lo apresan en plena boda, la que iba a ser su esposa, una abogada muy capaz, más preocupada porque la engañó con una prostituta, que por sacarlo del bote.

Incluso en el primer caso, defender los derechos de padre de un transexual, se expusieron los derechos de él, como una ella, y sobre ver a su hijo; también se entendió la postura de la madre que no sabía cómo explicarle a su hijo que su papá era una mujer. Al final, la solución fue extraña, pero al menos se expusieron las dos tendencias.

También en esa primera semana los actores estaban de flojera: David Zepeda con cara de galán, Ana Brenda como que no entendía si era una profesionista muy buena o una novia plantada. Los demás con cara de apuntador. El único impecable, como siempre, Guillermo García Cantú. No fue la mejor semana.

Sin embargo, todo se acomoda y ahora está muy bien Por amar sin ley. Ya pasó el terror de la primera semana, que era para ponerle fin de inmediato; sin embargo, ahora puedo decir que es muy interesante cada día.

Cada semana habrá uno o dos casos por resolver, creo yo, porque en esta semana que pasó fue ver el caso de la mujer golpeada, cuya amiga, una abogada, quiso ayudarla y como suele suceder en mujeres que viven con miedo y se sienten culpables, por lo tanto merecedoras de ser maltratadas, no quiere dejar al marido.

Y cual, el marido golpeador termina matándola a golpes. Este papel fue interpretado por Alejandro Ibarra.

El programa nos mostrará la vida de cada uno de los personajes, pero quizá lo mejor sean las historias aledañas. La novia facilona de uno de los abogados que sufre la agresión de un cliente inconforme y mientras está en el hospital, la noviecita se fue al bar a ligar y terminó en la cama del mejor amigo, otro abogado, quien le cuenta la verdad del ligue que tuvo, sin saber que era su novia.

De verdad, esas historias hacen que se ponga cada día mejor, los actores ya están agarrando el ritmo, tomándose en serio sus papeles de abogados. De seguir así, estoy segura que no falta mucho para ser un éxito más de José Alberto El güero Castro y el gran elenco que congregó.

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