Espectáculos

Mejor Actor: todos contra Churchill y la redención de la Academia en el caso James Franco

Lejos ha quedado aquella declaración de George C. Scott, galardonado con el premio al Mejor Actor en 1970 por Patton, cuando se negó a recibir su estatuilla porque pensaba que eran más una lucha de egos que otra cosa: “Los actores no deberíamos vernos forzados a hacer campaña en favor propio y en contra de otros. Además, la ceremonias son un desfile de carne de dos horas de duración, y todo por motivos económicos”, dijo entonces.

Hoy en día son los premios más codiciados del cine. Hoy toca hablar de la categoría de Mejor Actor, a unos días de la entrega de premios, y curiosamente, también llega con una atmósfera de polémica tal y como ocurrió el año pasado cuando el gran favorito, Casey Affleck, se llevó el premio cuando tenía encima una denuncia de acoso sexual.

A un año, el panorama ha cambiado completamente desde que se dio a conocer el escándalo de Harvey Weinstein y dio pie al movimiento #MeToo, de denuncias masivas contra el acoso sexual. La Academia de Estados Unidos, coherente con su reacción de lo políticamente correcto ha decidido bajar del barco a uno de los actores que están en el ojo del huracán. Se trata de James Franco, quien tras ganar el Globo de Oro como Mejor Actor de Comedia, fue señalado como agresor sexual y desde entonces ha sido evitado en las grandes ceremonias.

Más allá de eso, la competencia tiene a grandes talentos que han valido su peso en oro y un par de gratas sorpresas que le dan jugo a esta categoría.

Timothée Chalamet. Con 22 años recién cumplidos, es el actor más joven que logra ser nominado en la categoría de Mejor Actor desde 1940, cuando Mickey Rooney (quien tenía 19) fue candidato por Los hijos de la farándula. Realizó su debut cinematográfico en el drama Men, Women & Children, de 2014 y más tarde participó en la cinta de ciencia ficción Interstellar del mismo año. Antes fue conocido en la televisión por formar parte de Homeland, y ahora es uno de los talentos a seguir. Es nominado por su trabajo en Llámame por tu nombre, de Luca Guadagnino, que es la historia de un adolescente de 17 años que explora su homosexualidad en la historia de amor que tiene con un estudiante veinteañero que se hospeda en su casa. El joven enfrenta de forma muy madura a su personaje y resuelve de manera formidable los momentos de soledad y encuentro pasional.

Daniel Day-Lewis. El hombre récord de Hollywood regresa a la ceremonia que lo inmortalizó. Una leyenda viva que ostenta la marca de ser el único actor que ha ganado el premio al Mejor Actor en tres ocasiones (en total tiene seis nominaciones al Oscar). Su más reciente nominación fue exitosa y fue hace cinco años, cuando triunfó por Lincoln (2012), de Steven Spielberg; de hecho ésa fue su más reciente película hasta que Paul Thomas Anderson (quien también lo hizo ganar con Pozos de ambición, en 2008) lo convenció de protagonizar su nuevo filme El hilo fantasma. Su interpretación es tan sólida como se puede esperar; da vida a Reynolds Woodcock, un modisto de la alta sociedad obsesionado con su trabajo y traumatizado por la muerte de su madre. En él da cátedra sobre expresiones contenidas, en una historia de amor difícil de olvidar.

Daniel Kaluuya. Este actor, hasta antes del año pasado, apenas era recordado por haber protagonizado uno de los capítulos de Black Mirror. El resto de su carrera, la mayoría en televisión, había pasado sin pena ni gloria. Fue en ese episodio cuando Jordan Peele supo que lo quería tener en su película y así fue que llegó a ¡Huye!, una de las películas sensación de este año y que le da su primera nominación de su carrera. En el filme da vida a un afroamericano que emprende un viaje con su novia blanca para conocer a los padres de ésta, pero lo que debería haber sido un fin de semana tranquilo se convierte en una experiencia surrealista que irá más allá de lo que nuestro protagonista podría imaginar. Ésta es la nominación más sorpresiva en mucho tiempo porque escapa de la comedia y el drama.

Gary Oldman. Sin duda el favorito de este año. Sus triunfos en los Globos de Oro, Critics’ Choice Awards y los BAFTA, lo perfilan de esta manera y de una forma más que justa. Durante años se ha ganado el respeto de la industria del cine con papeles camaleónicos desde filmes como Drácula o El asesino perfecto, hasta otros más comerciales como Harry Potter. Es un personaje histórico el que le da reconocimiento a una carrera en la que solamente había tenido una nominación en el 2012, por El espía que sabía demasiado. Su papel de Winston Churchill en Las horas más oscuras, de Joe Wright es uno de los más celebrados del año. Tenía que someterse cada día a tres horas de maquillaje para lograr parecerse a Churchill. No tuvo que engordar ni un solo kilogramo pero lo que sí tuvo que hacer es fumar una ingente cantidad de cigarros (tantos que acabó padeciendo una intoxicación de nicotina). Su actuación es soberbia.

Denzel Washington. Ante la bajada del barco de James Franco, la Academia optó por el camino seguro. Más pesa el nombre que su actuación (como ocurre a menudo en el tema Meryl Streep). Lo que sí es verdad es que también Denzel Washington es toda una institución en Hollywood. Es el único intérprete negro que ha conseguido más de un Oscar y también es el que más nominaciones ha logrado (ocho, más otra más como productor). Ahora recibe la única nominación de la cinta Roman J. Israel Esq., el decepcionante regreso del director Dan Gilroy luego del éxito de Nightcrawler. El actor da vida al personaje central, quien es un abogado idealista que siempre ha hecho lo correcto en su vida pero que, por culpa de las circunstancias, se verá abocado a caminar sobre la delgada línea que separa el bien del mal. Una actuación mediana.

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