¿Qué es la constitución moral? - Gilberto Guevara Niebla | La Crónica de Hoy
Facebook Twitter Youtube Martes 27 de Febrero, 2018
¿Qué es la constitución moral? | La Crónica de Hoy

¿Qué es la constitución moral?

Gilberto Guevara Niebla

“La única obligación moral que tenemos es,

 no ser imbéciles”

Fernando Savater

 

La sociedad mexicana atraviesa por una grave crisis de convivencia: la violencia, la impunidad, la corrupción, la ilegalidad, la pobreza, la desigualdad, etc. son síntomas irrefutables de rupturas graves en el tejido social. La pregunta que surge es: ¿Qué debemos hacer ante estas plagas sociales?

López Obrador ofrece un camino a seguir: dice que convocará a un congreso constituyente (un concilio ecuménico) que elabore una constitución moral. Con eso propone mejorar el carácter de los mexicanos, hacerlos buenos, amantes del prójimo, honrados, sinceros y, por esta vía, acabar con la mordida, el saqueo de los bienes públicos, los robos, la violencia, los conflictos y todo rastro de maldad. Se instalaría así, sobre la tierra, la República Amorosa.

Pero el candidato López Obrador no repara en que, necesariamente, la constitución moral sería una camisa de fuerza que limitaría la libertad de las personas —pero, eso sí, eliminaría las controversias—. Este nuevo fundamento normativo tiene tintes religiosos. Semejante proyecto, evidentemente, nada tiene que ver con el laicismo liberal de Benito Juárez, Guillermo Prieto, Ignacio Ramírez o Lerdo de Tejada ni con la democracia moderna como la pensaron Joseph Schumpeter, Norberto Bobbio o Jurgen Habermas.

No olvidemos que fue en la Edad Media cuando se tenía un código moral único sustentado en la religión. Pero la humanidad transitó, dice Adela Cortina, desde ese monolitismo hacia una nueva época, la moderna, en la cual coexisten una pluralidad de morales. Como se puede ver, López obrador propone que —de alguna manera— regresemos a la unidad medioeval. 

Se puede pensar en ofrecer educación moral a los niños en la familia o en la escuela. Es correcto hacerlo, pero aun en ese caso, tal educación debe procurar sobre todo promover en cada niño la autonomía, el juicio independiente, la autorregulación de las conductas, es decir, debe educar para la libertad. La constitución moral, por definición, niega la libertad.

Mezclar la política con la moral siempre ha dado lugar a aberraciones autoritarias —los totalitarismos y los fundamentalismos— y conlleva inexorablemente una invasión de la esfera personal, privada, por el poder político. En realidad, López Obrador confunde la moral con la política. Al hacerlo, el candidato de Morena olvida que la moral es una perspectiva personal que cada individuo toma atendiendo solamente a lo que es mejor para tener una vida buena en un momento dado, sin que esto implique que tenga que convencer a los demás de que X o Y valores son los que deben seguirse.

En la moral, el hombre se convierte en legislador de sí mismo. Lo que importa en ella es la congruencia entre los valores y principios asumidos como propios y las conductas personales. Por lo mismo, pretender establecer en la sociedad un código moral único es una idea que niega la libertad individual y que oscurece la idea de que la política es el instrumento idóneo para solucionar los problemas sociales.

La moral es un ejercicio individual, íntimo, personal; en cambio la política es una práctica que busca el acuerdo interpersonal, colectivo, que exige, por lo mismo, el reconocimiento del otro, la reunión, diálogo, la información, la colaboración, la persuasión, etc. En política, dice Fernando Savater, es importante convencer o ser convencido. Por otra parte, el cumplimiento de la regla moral es voluntario, no coactivo, el cumplirla es opcional; en cambio, el cumplimiento de la regla jurídica es obligatorio y su desacato conlleva determinadas sanciones físicas.

Esta propuesta revela el plano de superioridad moral en el que se coloca López Obrador y es congruente con el discurso moralizante que ha mantenido durante su campaña. Si se observa, la reiterada denuncia de “la mafia del poder” es una postura moral que descalifica a sus enemigos y los coloca, de entrada, en el campo de la maldad. En esta óptica, lo que estamos presenciando no es una competencia entre partidos sino una lucha mortal entre el Bien y el Mal.

gguevara@prodigy.net.mx

 

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