Lo esencial del #MeToo en México

Wendy Garrido Granada

La periodista Carmen Aristegui presentó una serie de entrevistas con las actrices Karla Souza, Stephanie Sigman y Paola Núñez, con la comediante Sofía Niño de Rivera y la deportista Azul Almazán que reabrieron la conversación alrededor del acoso sexual laboral y se enmarcaron dentro del movimiento #MeToo o #YoTambién que inició en Estados Unidos y mostró los abusos que cometen los hombres más poderosos en las diversas industrias.

Cada uno de los casos presentados en las entrevistas mostró el mecanismo que realizan los acosadores sexuales cuando tienen poder sobre sus víctimas. Karla Souza describió cómo su agresor creó la atmósfera para perpetrar los abusos: la alejó del resto de la producción, “la castigaba” con indiferencia y malos tratos,  y la fue obligando a ceder ante sus presiones de carácter sexual  (tocamientos y besos) y llegó a violarla.

Paola Núñez también reveló el modus operandi del director que la acosó. Primero la hizo creer que su trabajo no valía, que ella estaba en la producción gracias a él y tenía que pagárselo a través de favores sexuales y aunque nunca se lo expresó verbalmente, es decir, nunca le dijo “tienes que tener sexo conmigo”, sí la obligó a desnudarse con pretextos que encubría de “profesionalidad”. La citaba en horarios inusuales y demeritaba su trabajo.

Estas características del acoso sexual laboral, que muchas veces llega hasta la violación, son las que tendríamos que estar discutiendo y desmarañando en las conversaciones alrededor de los casos de las actrices y no, preguntándoles ¿por qué no denunciaron antes? ¿Por qué cedieron ante los abusos? ¿Por qué no prefirieron renunciar?

Los medios de comunicación no tendrían que recurrir a unos dichos sacados completamente de contexto de hace cuatro años de Karla Souza para quitarle peso a su denuncia pública y provocar nuevamente la revictimización. Lo anterior sólo muestra que en el periodismo mexicano no saben abordar los temas sobre violencias sexuales. Ahí está otro ejemplo, el caso de la joven asesinada en CU, en el que fue la propia Procuraduría quien reveló datos sin importancia, sólo para descartar el feminicidio, y los medios de comunicación, tal cual, retransmitieron el boletín.

Hay dos textos que recomiendo consultar, Sobre los reportajes de acoso sexual y A propósito del tema Karla Souza: La diferencia en la cobertura del #MeToo en EEUU y México. El primero aborda la problemática de que los periodistas se concentren únicamente en el testimonio de la víctima sin buscar mayor número de pruebas para ampliar la información con más métodos y fuentes.

El segundo abunda sobre la falta de criterio por parte de los medios de comunicación para publicar notas que provocan la revictimización e inhiben las denuncias, a través de notas que sólo buscan descalificar o demeritar a las personas que denuncian acoso sexual. Esto provoca que menos personas quieran alzar la voz, pues serán ellas las cuestionadas y no los agresores o el propio sistema que permite este tipo de delitos y conductas.

El ejemplo del hashtag #YoNoDenuncioPorque, en el que cientos de mujeres participaron en redes sociales, revela que la falta de solidaridad, empatía y apoyo tanto de las propias instituciones como de las personas son en gran parte la razón del porqué no denuncian las víctimas de acoso sexual en todos los ámbitos (laboral, familiar, escolar y espacios públicos).

El debate sobre el acoso sexual laboral tiene que redirigirse y enfocarse para que cada vez más personas lo identifiquen claramente y se puedan crear las condiciones tanto institucionales como sociales para prevenirlo y denunciarlo.

@wendygarridog

wengarrido@gmail.com

Imprimir

Comentarios