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Rechace imitaciones: el sinvergüenza original no es Trump, es Berlusconi

Único. El primer magnate que se convirtió en político populista no fue el presidente de Estados Unidos, sino un italiano que conquistó el poder hace 25 años. Su caso es tan increíble que, pese a sobornar a políticos, relacionarse con la mafia y liarse con una prostituta adolescente, podría volver a mandar con su candidato-marioneta tras las elecciones del domingo en Italia

Silvio Berlusconi puede actuar un día como un perfecto idiota misógino, como lo fue hace dos semanas, cuando le dijo a una periodista que no le diera la mano tan fuerte, si no quería “espantar a los hombres y quedarse soltera”; y otro día representar el papel de Maquiavelo, vendiéndose como “el único que impedirá que el populismo gane” este domingo las elecciones en Italia, cuando durante toda su carrera política no fue otra cosa que un populista de derechas. Así es el Cavaliere: para unos un líder carismático y para otros un sinvergüenza y un fanfarrón, que tuvo la suerte de nacer en el país donde la fanfarronería se confunde a veces con una peligrosa admiración. (¿Les suena Mussolini?).

En cualquier caso, nadie puede quitarle a Berlusconi el mérito de ser el primer empresario sin escrúpulos y amante del espectáculo y las bailarinas, que se puso como meta convertir a su país en otra de sus empresas y lo logró un cuarto de siglo antes de la aparición del fenómeno Donald Trump.

En 1993 fundó Forza Italia y se vendió como “el único que podía salvar a Italia del comunismo”. Así fue como ganó sus primeras elecciones y se convirtió en primer ministro en 1994. Luego lo fue en 2001 y una vez más en 2008, hasta que dimitió en 2011, arrastrado por la crisis económica en Italia y acosado por escándalos de corrupción y sexo con una menor.

Por eso, cuando vemos que a sus 81 años, con su cara deformada por tanto botox y estiramientos de piel, vuelve a situarse en el centro de la política italiana y lo comparan con Trump, Berlusconi puede presumir de ser él el original y el presidente estadunidense la copia.

Levántate y anda. Hace tres años, era un cadáver político, condenado por la justicia italiana a la cárcel e inhabilitado a cargo público hasta 2019, por el delito de evasión fiscal. Pero, por increíble que parezca, logró convertir esa derrota judicial en el principio de su renacimiento… y sin dormir un solo día entre rejas.

Berlusconi se las arregló, primero para reducir su pena de cuatro a un año de cárcel y luego ser indultado por su adversario, el primer ministro Romano Prodi, con el aval posterior del Parlamento. Segundo, logró que el Tribunal Supremo lo absolviese de tres delitos graves por los que fue condenado en tribunales inferiores, como sobornar a un senador, para que cayese en 2008 el gobierno de Prodi y hacerse él con el poder; mantener relaciones sexuales con una adolescente; y abusar de su poder para comprar el silencio de los que sabían sobre sus relaciones con la prostituta Ruby.

“Uno de los nuestros”: La Cosa Nostra. Ni siquiera ha sido llevado a juicio por su oscura relación con la mafia. En 2009, el mafioso siciliano, Gaspare Spatuzza, confesó en juicio que Berlusconi era “uno de los nuestros”. En 2014, el jefe de la Cosa Nostra, Totó Riina, confesó a un compañero de celda que Berlusconi pagó a su “empresa” 250 millones de euros como “pacto de protección” para que no le sucediera nada a él ni a su familia. De forma inexplicable, el Tribunal Supremo no condenó al exprimer ministro por relación mafiosa, sino al cofundador de Forza Italia, Marcelo Dell´Utri, por haberse ofrecido como “mediador” en la entrega del dinero.

Apenas en octubre del año pasado, una fiscal de Florencia logró que se reabriese otro caso de escuchas de un mafioso encarcelado, Giuseppe Graviano, en la que involucra a Berlusconi nada menos que con tres atentados de la Cosa Nostra en los 90, con el resultado de 5 muertos en Roma y otros 5 en Milán, en venganza por el arresto de Toto Riina y el endurecimiento de la ley antimafia.

La reacción del abogado de Berlusconi, Niccolo Ghedini, ante la noticia revela el nivel de impunidad que rodea a su cliente: “Como ocurre desde hace más de 20 años, en vísperas de una elección clave, sale la noticia de que se abrió una investigación contra Berlusconi. Como ocurre siempre será archivada”.

Tiene razón, después de décadas de investigación, juicio, condenas y apelaciones, la pena acumulada por Berlusconi se redujo a 45 días de trabajos sociales en un asilo de ancianos.

Regreso triunfal. Cuando casi todos los gobernantes del mundo que conoció fueron derrotados en las urnas, se retiraron por cansancio o vejez, fueron encarcelados por corruptos o fueron asesinados por ser unos tiranos (como su amigo el dictador libio Gadafi), ahí está Berlusconi, para demostrar que está encantado de ser la excepción. Sólo lamenta que no haya salido aún la sentencia sobre la apelación que interpuso ante la Corte de Estrasburgo, para que obligue al Estado Italiano a que le devuelva su derecho a ejercer un cargo público. Está tan convencido de que el tribunal de la Unión Europea le dará la razón que ya ha anunciado que volverá a ser candidato en un futuro.

De momento cuenta con seguir moviendo los hilos de la convulsa política italiana, si este domingo logra que la coalición que lidera Forza Italia con la racista Liga Norte y la ultraderechista Hermanos de Italia sume el 40 por ciento de los votos, que le daría la mayoría absoluta. El domingo sabremos si Berlusconi logra engatusar otra vez a los italianos y regresar al poder, aunque sea por la puerta chica.

fransink@outlook.com

 

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