Los Jaguares, su pecado y penitencia

Fernando Argueta

A unos días de comenzar la estratégica búsqueda de engranajes para la maquinaria de cada equipo, con el inicio del periodo de contrataciones de la agencia libre, nadie imaginó que un equipo acabara tan pronto con la especulación y de una manera tan decepcionante como los Jaguares de Jacksonville.

En efecto, con una amplia baraja de quarterback como agentes libres, lo que menos se esperaba es que los subcampeones de la Conferencia Americana enterrarán tan pronto el sueño de sus aficionados de tener un pasador de verdad que podría ponerlos al siguiente nivel, es decir, en el Super Bowl.

Y es que hace unos días la gerencia de Jacksonville sorprendió con la noticia de que extendían el contrato a su pasador Blake Bortles por tres años más en vez de buscar otras opciones que a todas luces les daría mayores posibilidades de ganar.

La decisión fue de llamar la atención si se toma en cuenta que el hombre que mueve las cartas es el mismísimo Tom Coughlin, ganador de dos Super Tazones con los Gigantes como coach, y el entrenador más ganador en la historia de los Jaguares, y que para esta temporada regresó al equipo para levantar la parte operativa.

LA SORPRESA

Muchos analistas consideraban que Bortles sería dejado en libertad a falta de un año de su contrato de cinco temporadas que firmo como novato en 2014, y que la lógica apuntaba a que sería el mismo Couhglin quien presionaría para firmar vía agencia libre a un mariscal probado y veterano entre los que destacan Kirk Cousins (ex Washington), Sam Bradford (Minnesota), Case Keenum (Minnesota) y hasta Eli Manning (NY Gigantes) después de la temporada que tuvo y en la que lo mandaron a la banca de manera injusta. De hecho, esa era la gran apuesta de todos: que Coughlin, su ex entrenador en Gigantes y con quien ganó dos títulos, lo convenciera para terminar su carrera en un equipo ya armado al que sólo le falta un buen pasador, y Manning vaya que aún tiene balas en su revólver.

Sin embargo, los Jaguares decidieron extender su frustración al darle un contrato de tres años a Bortles por 54 mdd, el cual puede ascender hasta 66.5 mdd mediante clausulas y 26.5 mdd garantizados. ¡Vaya manera de acabar con las esperanzas de sus seguidores!

El argumento de sus defensores es muy básico: “Se ganó la extensión de contrato porque llevó al equipo hasta la final de la Conferencia y fue un líder”.

Por favor, una cosa es decir lo que hizo, y otra muy diferente cómo lo hizo y apoyado en una gran defensiva. Es muy sencillo tomar una hoja y ver sus números y otra cómo jugó en esos encuentros de playoff donde no me digan que lució como un pasador seguro en la bolsa, preciso y letal en sus pases.

Noooooo. Muchas de las jugadas grandes de Bortles fueron corriendo por su vida, fueron más de coraje que de talento; y en la NFL para ganar no basta el coraje, se requiere talento y estrategia.

Y la realidad es que cualquiera se percata de que un equipo como Jacksonville, con una defensiva dominante y un sólido ataque terrestre con un tanque como Leonard Fournette, sólo requiere de un quarterback de verdad para ganar un campeonato, y Bortles no es ese hombre.

NO TODO SON NÚMEROS

Para los que defienden los números, ay les va esto: No puede ser que un equipo empeñe su futuro y su ventana de Super Bowl (que a veces se abren por corto tiempo), a un pasador que apenas tuvo su primera temporada por arriba del 60% de pases completos en cuatro años en la Liga. En la actualidad los mariscales de calidad en la NFL están por arriba del 65% de efectividad. De hecho, en playoff su porcentaje fue de 58%.

Con la decisión, los Jaguares están en riesgo de convertirse en otra versión de equipos que como ellos, tuvieron la oportunidad de dominar por varios años al contar con una gran defensiva, pero por carecer de un buen quarterback sólo fueron flor de un día (de un título).

En los 80, la defensiva de los Osos de Chicago fue considerada una de las tres mejores de la historia, tenían al increíble  Walter Payton como corredor a la ofensiva, pero su mariscal era Jim McMahon, un tipo colorido, que vendía, pero que no era un fenómeno. Resultado ganaron sólo un título en 1985 (Super Bowl XX).

Al inicio de siglo, dos conjuntos sufrieron lo mismo. Los Cuervos de Baltimore, con una defensiva histórica, tenían el potencial para dominar el inicio del siglo, pero con un pasador gris como Trent Dilfer, sólo lograron un Vince Lombardi  en 2000 (Super Bowl XXXV).

Dos años después, los Bucaneros de Tampa Bay se vieron en el mismo espejo. Una defensiva agresiva y muy rápida que dominaba la liga, pero con un mariscal de mala calidad como Brad Johnson, apenas les alcanzó para obtener un campeonato en 2002 (Super Bowl XXXVII).

Sólo el tiempo responderá si los Jaguares atinaron al retener a Bortles o si verán su ventana de Super Bowl cerrarse dramáticamente mientras observan como triunfan los equipos que se llevaron a los quarterback que ellos no quisieron.

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