Cultura

Reconstruir es rectificar, pero eso no lo entiende el gobierno: Rafael Pérez Gay

Entrevista. No debemos reconstruir del mismo modo, sino rectificando lo que haya estado mal hecho, para salir mejor librados en el próximo sismo. Es una realidad que en la Ciudad de México tiembla y esos temblores son voces que vienen desde lo más profundo, desde la historia de una ciudad lacustre construida sobre lagos, dice el escritor

No respetar la historia de las colonias y de los lugares históricos puede llevarnos a la tragedia, indica el escritor Rafael Pérez Gay a propósito de su libro Zona cero, en el que a través de crónicas y ensayos reflexiona sobre la solidaridad, la corrupción y la reconstrucción que vivió y vive la Ciudad de México tras los sismos de los 19 de septiembre de 1985 y 2017.

 “El pasado mes de septiembre salí a las calles de la Condesa y descubrí con estupor y tristeza que estaba muy dañada, una colonia que en 1985 no padeció mayores daños. Caminé por la Roma y vi una especie de zona cero en las calles de Sonora, Áms­terdam, Avenida México y Álvaro Obregón, entonces me di cuenta que no respetar la historia de las colonias y de los lugares puede llevarnos a la tragedia”, señala.

El también editor opina que todos los edificios altos de las calles de Ámsterdam no debieron de ser construidos de ese modo: tan altos; “vi cómo de esos edificios, la gente se iba con miedo y tristeza, hubo gente que lo perdió todo”.

En el libro publicado por Cal y Arena, Pérez Gay retoma una sentencia que Octavio Paz escribió después del terremoto de 1985: “reconstruir es rectificar”, con la cual está de acuerdo, sobre todo si se habla del sector inmobiliario y de los políticos.

“No debemos reconstruir del mismo modo, sino rectificando lo que haya estado mal hecho para salir mejor librados en el próximo sismo. Es una realidad que en la Ciudad de México tiembla y esos temblores son voces que vienen desde lo más profundo, desde la historia de una ciudad lacustre construida sobre lagos: Texcoco, Xaltocan, Zumpango, Chalco, Xochimilco”.

Si uno mira la línea de destrucción, añade, es casi el litoral de lo que fue el lago de Xochimilco. “Existe el compromiso de evitar, y de dejar fuera la corrupción si se vuelve a construir. Si se permite que la reconstrucción sea contaminada por la corrupción, volveremos a tener las voces desde el fondo de la tierra que nos recuerdan que en esta ciudad tiembla y que debemos de tener medidas extraordinarias de prevención”.

El interés de hacer este libro, indica, fue contar historias sobre el miedo, la tragedia y la solidaridad. Por ejemplo, Pérez Gay narra cómo uno de los bebés que nacieron un 19 de septiembre de 1985 en el Hospital Juárez, y fue rescatado de entre los escombros 7 días después del terremoto, tuvo a su hijo un 19 septiembre de 2005.

“Recojo algunos de los textos que escribí sobre el sismo de 1985 y otros que escribí después del sismo del 19 septiembre del 2017. En estas páginas intenté hacer un retrato del miedo, tragedia y recuerdos personales que fui poniendo entre uno y otro texto”, precisa.

CIUDADANOS REHENES. En Zona cero, el director de Ediciones Cal y Arena destaca la solidaridad como una buena noticia de las tragedias porque es la forma de conectarse con el sufrimiento de los otros.

“El edificio de Álvaro Obregón 286 es un emblema del sismo, tuve oportunidad de estar en la primera línea de los rescates y ver el movimiento de los derribos de ese edificio, en donde murieron más de 40 personas. Vi a las familias en casas de campaña, familias de quienes estaban debajo de los escombros y vi también una pequeña ciudad organizada”, detalla.

No obstante, el otro emblema que dejó el sismo del año pasado, fue el Colegio Rebsa­men, en donde murieron 19 niños y algunos adultos.

“Es el emblema y la noticia mala porque su colapso fue producto de la corrupción de la delegación Tlalpan, de permisos que no debieron otorgarse y de muertes que no debieron ocurrir si no se hubieran comprado los contratos para ponerle encima un departamento a la escuela”, señala.

Otra reflexión que Pérez Gay aborda en su libro, es el actuar de los políticos, quienes parecen estar en un mundo raro, “lejos de la sociedad que gobiernan, o dicen gobernar”. Un ejemplo de ello, comenta, es el dinero que la Asamblea Legislativa de la Ciudad asignó a los trabajos de reconstrucción.

“Tenían 400 millones de pesos para la reconstrucción que se convirtieron en 8 mil y luego empezaron a manosear ese dinero, no se sabe si con fines políticos o electorales, pero que generó la renuncia del comisionado de la reconstrucción, Ricardo Becerra. Los políticos se alejan de la sociedad y quienes quedan en medio, como rehenes de esa lejanía, somos nosotros”, indica.

Pérez Gay también narra en su libro la transformación de las organizaciones que en 1985 surgieron para demandar la reconstrucción de la ciudad.

“Días después del sismo de 1985, Carlos Monsiváis escribió la famosa crónica en la cual dio el banderazo de algo que seguimos repitiendo: la sociedad civil; entonces el gobierno De la Madrid se retiró aterrado y la sociedad salió y tomó el poder por unas cuantas horas. Parte de esto nos conduce a las organizaciones clientelares del último PRI de la Ciudad de México, que lejos de unirse a un concepto de sociedad civil, se convirtieron en organizaciones corruptas y muchas veces cercanas al delito. De ahí vienen los nombres de René Bejarano, Dolores Padierna o Unión Popular Nueva Tenochtitlan, por mencionar algunos”.

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