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Nadal vino al negocio, no al tenis

A pesar de que se pretendía que el tenista español estaba listo para participar en el Abierto Mexicano de Tenis, nunca fue así. Apenas la semana pasada volvió a pisar una cancha y su lesión en el muslo no ha sanado. La develación del Rafa Nadal Tennis Centre en Cancún, fue la verdadera razón por la que el ganador de 14 Grand Slams vino a México. Su lesión no pudo agravarse de la noche a la mañana

La gran mayoría de los aficionados que compraron boletos para presenciar la Edición 25 del Torneo Abierto Mexicano de Tenis, aceptaron pagar los elevados costos por ver a varios de los mejores tenistas del mundo reunidos en el paradisiaco puerto de Acapulco. Pero  todos, eso sí, tenían bien claro que tendrían al menos tres oportunidades para ver a uno de los mejores deportistas de la historia, el español Rafael Nadal, ganador de 14 títulos de Grand Slam. Pero el plan que tenía el tenista mallorquín era muy diferente y, todo indica, estaba decidido.

RECAPITULANDO. Nadal ha abandonado de diferentes maneras los últimos siete torneos en los que ha estado confirmada su participación, aunque en dos de ellos de plano no jugó ni una sola pelota: Abu Dahbi y Acapulco. Además, debido a lesiones no completó su participación en Basilea, Paris-Bercy, Londres y el primer Grand Slam de este año, el Abierto de Australia en Melbourne.

Precisamente en el más importante de esos eventos, Nadal abandonó su confrontación de cuartos de final ante el croata Marin Cilic, luego de perder los dos primeros puntos del quinto set. El argumento fue una lesión en el muslo derecho que ya había sido revisada por su médico, el doctor Angel Ruiz Cotorro, y que resultó ser una rotura fibrilar de grado I en el músculo denominado psoas iliaco y que comprende la parte alta del muslo y parte de la cadera. No hubo lesión profunda, ni desgarre del músculo.

Nadal fue revisado en Melbourne y dos días después se trasladó a su casa en Palma de Mallorca, España, donde el principal remedio para recuperarse de la lesión, fue el reposo deportivo y fisioterapia en la zona durante al menos tres semanas de las cinco que transcurrieron desde que resultó lesionado el 23 de enero (tiempo de México), y su pretendida presentación en Acapulco el 27 de febrero.

El tenista español no se había lesionado nunca en esta parte y por ende, la presunción de que en menos de cinco semanas estaría listo para presentarse en México, fue precipitada e irresponsable. Palabra, esta última, que suena extraña cuando hablamos de uno de los mejores deportistas de la historia.

VUELCO AL CORAZóN. Apenas se supo que Nadal estaba lesionado, la presión recayó sobre los organizadores del Abierto Mexicano, quienes de antemano sabían, que no es lo mismo un torneo con cinco de los mejores tenistas del ranking de la ATP, Alexander Zverev el 5, Dominic Thiem el 6, Jack Sock el 8, Kevin Anderson el 9 y Juan Martín del Potro el 10, que todos ellos más el número dos del mundo, y hasta hace apenas tres semanas, el número uno, Rafael Nadal.

Pero el proyecto siguió, MexTenis prometió y casi garantizó a sus clientes-aficionados, que Nadal vendría, tal vez no se precisó en qué términos, pero al final de cuentas, sí, Nadal llegó, pero con sólo cinco horas de anticipación decidió cancelar su presentación.

Nadal argumentó la presencia de líquido en la zona lesionada, un dolor que le impedía desplazarse y ocupó algunas razones casi “románticas” para tratar de convencer a la prensa y a los aficionados de que “sentía mucho” no poder jugar porque se había preparado a conciencia para el torneo, lo cual fue una mentira, no sabemos si piadosa o no, pero mentira al fin, pues volvió a tomar una raqueta apenas la semana pasada durante su estancia en Cancún, y dos, la necesidad de conservar los 300 puntos que debía defender después de haber sido finalista el año pasado, cuando ya había declarado que lo que menos le importaba ahora, precisamente, era el asunto de los puntos y la posición en el ranking internacional.

NEGOCIOS SON NEGOCIOS. Rafael Nadal, como ocurre con Roger Federer y otros deportistas que han decidido invertir su dinero en negocios más lucrativos para cuando terminen sus carreras deportivas, ya ha invertido en México una suma, se especula, de entre 12 y 13 millones de dólares en propiedades en la Riviera Maya, y ahora, asociado a uno de los más sobresalientes empresarios mexicanos, Alejandro Zozaya, presidente y CEO de la corporación hotelera AMResorts, a quien debe la industria turística mexicana no haber muerto después de la epidemia de influenza N1H1 en 2009, estrenará en tierras mexicanas, en la zona de Costa Mujeres, el primer Rafa Nadal Tennis Centre del mundo.

Muchos fueron los que se sorprendieron cuando se supo que “Nadal ya está en México” la semana pasada. A muchos más les extrañó que si el Abierto Mexicano era en Acapulco, cuáles eran las razones por las que estaba en el Sureste mexicano.

Nadal decidió invertir dentro del complejo turístico denominado Grand Palladium y que abrirá sus puertas al turismo internacional el próximo mes de noviembre. Allí, el complejo tenístico del español, constará de ocho pistas de arcilla (su especialidad), y en él se darán cursos de tres días para adultos, adolescentes y niños, además de que tendrá la infraestructura necesaria dentro del Grand Palladium, para albergar campamentos de verano para jóvenes estudiantes deportistas.

Los instructores también provienen del otro centro de desarrollo de talento que tiene en la actualidad Nadal en Palma de Mallorca, la Rafa Nadal Academy, con la intención de ofrecer un servicio integrado que estará a la disposición tanto de la gente de la zona, como de los turistas que se hospeden en el nuevo complejo hotelero.

De esta forma, Rafa Nadal se integrará a una plataforma de desarrollo que pretende, en el futuro cercano, establecer este mismo tipo de facilidades en localidades selectas de la corporación AMResorts.

FÓRMULA GANADORA. Alejandro Zozaya, una figura del mundo empresarial mexicano, es el genio que transformó en una enorme oportunidad de negocio la crisis que enfrentó la industria hotelera en México en mayo del 2009.

La fórmula de ofrecer, en plena primera plana del diario norteamericano más influeyente, el New York Times “Flu-free guarantee vacations” (vacaciones libres de influenza garantizadas), transformó la brutal caída del negocio hotelero en México, en una poderosa herramienta que sacó de la crisis a nuestro país, y permitió una impresionante y rápida recuperación del negocio del turismo en México, el más rentable e importante generador de divisas para el país.

Zozaya fundó en 2001 AMResorts, que es una empresa propietaria de varias de las marcas más famosas de hoteles en México, entre ellos Screts y Dreams, luego de haber comprado propiedades a diversos empresarios del ramo, entre ellos los hoteles Camino Real de playa que no quiso adquirir Olegario Vázquez Raña.

Su cadena, que incluye casi 20 propiedades personales, la mayoría de ellas en México y el Caribe, suma activos por varios miles de millones de dólares, manejando dos conceptos únicos en su campo, el Endless Privileges y Unlimited Luxuryt, en ambos casos se trata de la adaptación a todo lujo del tradicional servicio “all inclusive”.

La iniciativa de Zozaya provocó que el Centro de Control de Enfermedades de Estados Unidos diera un paso atrás en sus advertencias sobre un posible contagio a sus ciudadanos apenas una semana después de que fuera lanzada la campaña por parte de AMResorts.

Zozaya se ha convertido en un visionario del negocio, tomando incluso el control de la empresa de su suegro, John Mullen, Apple Leisure Group, la más grande operadora turística hacia Cancún, la Riviera Maya y el Caribe y que incluía en su momento la aerolínea de charters USA3000, que realiza más de 150 operaciones aéreas semanalmente hacia el Aeropuerto Internacional de Cancún.

Bajo el paraguas triunfador de este grupo y en particular de Alejandro Zozaya, Rafael Nadal empezará una aventura empresarial de proporciones enormes en tierras mexicanas.

REALIDAD O FICCIÓN. Rafa no podía venir a México a hacer el lanzamiento de su Tennis Centre en un mejor momento. Las circunstancias se dieron para que, por su temprana eliminación en Melbourne, y la necesidad de descansar, pudiera llegar a México, en particular a Cancún, con varios días de anticipación a su actuación en el Abierto Mexicano, en el que, además del premio que pudiera haber ganado, recibiría una garantía de participación de alrededor de 800 mil dólares.

Lo que no estaba en el script era la gravedad de la lesión. Y teniendo en cuenta que el mallorquín realmente está interesado más que nada en su campaña anual en canchas de arcilla, que en su caso inicia en el Torneo de Montecarlo el 15 de abril, era un lujo innecesario participar en las canchas duras de Acapulco, Indian Wells y Miami. Tan sabía Nadal de la gravedad del asunto, que estaba programado para jugar en dobles únicamente en Indian Wells y podría haber no participado en Miami, con tal de estar listo, al menos físicamente, para ir a Europa y comenzar su camino hacia Roland Garros, previa participación en Montecarlo, Barcelona, Madrid y Roma antes de ir a París.

La desventaja es que llegará a su inicio de temporada europeo, con sólo 4 partidos y medio jugados este año, porque sabía de antemano que no iba a jugar en Acapulco, aunque los organizadores callaron todo el tiempo sobre esta situación, con tal de seguir adelante con el millonario negocio que les representa el torneo. Nadal no es el único valor del Abierto Mexicano, pero para cuestiones de patrocinios, venta de series de localidades condicionadas a la compra de tres jornadas a precios que alcanzan los 6,000 dólares, más de 120 mil pesos por persona, era evidente que nadie los pagaría por ver a los hermanos Zverev, Thiem, Sock, Anderson y Del Potro.

La suma de todos ellos jugando y avanzando hasta los cuartos de final, las semifinales o la final, no equivale de ninguna manera a la oportunidad de ver al segundo jugador en la historia que ha ganado más torneos de Grand Slam, con 14 victorias, nueve de ellas en Francia, donde si llega a obtener su décima corona, podría, aunque diga que ya no le importa, recuperar la posición de número uno del mundo que cedió ante Federer luego de abandonar en Australia.

NADIE PUEDE PROBAR LA COLUSIÓN. Lo que sí es una realidad, es que todos los aficionados que pagaron decenas o cientos de miles de pesos por obtener boletos para ver al legendario tenista español, no tienen quien los proteja ante lo que toma tintes de ser un fraude perfecto. Nadie puede garantizar que Nadal no iba a lesionarse apenas empezara su participación, pero haberlo anunciado, programado, y haber mantenido la venta de boletos a precios de escándalo, eso sí es un agravado fraude en contra de los espectadores.

Está muy claro que Nadal no vino a México a jugar en Acapulco, vino porque tiene un negocio multimillonario en ciernes en su sociedad con Alejandro Zozaya y su empresa, y le hizo el favor a Mex-tenis de hacerse presente, cuando era evidente que no estaba en condiciones de hacerlo, quizá en reciprocidad a la forma en la que ha sido tratado en nuestro país.

Su lesión no se agravó por un entrenamiento matutino el martes pasado, su lesión no ha sanado y Nadal sabía que el sólo correr los primeros minutos en la cancha dura de Acapulco, pondría en riesgo lo más importante para él, que es la temporada de arcilla. No somos tan ingenuos, aunque los vivales empresarios del Abierto Mexicano pretendan engañarnos con una conferencia de prensa, mal montada, con respuestas mentirosas y un falso “pesar” en el rostro y en el discurso, quién diría, de un legendario deportista.

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