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“Estamos hartos de la corrupción”: Jacqueline Peschard

La expresidenta del Comité de Participación Ciudadana del Sistema Nacional Anticorrupción (SNA), Jacqueline Peschard, afirmó que la sociedad “está ya harta, muy molesta y enfadada con la corrupción”, por lo que demandó ser “más intolerantes” con ese fenómeno que tiene efectos nocivos en los bolsillos de toda la gente.

Quien le sucedió en ese cargo, Mariclaire Acosta, dijo por su parte que la corrupción “no debe sorprender a nadie” porque en México “es un problema endémico y sistemático” y su permanencia, subrayó, genera la crisis de seguridad tan grave que impera en el país.

La actual titular de dicho Comité y su antecesora coincidieron en la cuarta jornada de trabajos de la Conferencia Internacional en materia de Seguridad y Justicia, organizado por la CNDH, en donde Peschard aseguró que “la corrupción no es un asunto que recorra las tuberías en sus partes más obscuras de las entidades públicas, sino que también pasa por los canales de la iniciativa privada”, lo que hace más complicado su combate.

Sostuvo que el fenómeno ha crecido de manera descomunal, al grado que en México representa el 10 por ciento del Producto Interno Bruto (PIB), mientras que a nivel mundial su impacto es del 2 por ciento, es decir, en nuestro país es 80 por ciento más elevado el costo de la corrupción. Esto es algo que ha sido detectado incluso por instancias internacionales. Explicó que hace años la corrupción “se toleraba porque era una especie de aceitera que permitía fluir más rápido diversos trámites o evitaba las multas de tránsito”, pero de un tiempo para acá, la corrupción rebasó ese límite, de por sí ya ilegal, y se instaló en enormes y cada vez más complicados actos delictivos generadores de enormes fortunas.

“Ya no es la corrupción a la que estábamos acostumbrados en el pasado, cuando había cierta tolerancia, porque se obtenía una serie de beneficios en los servicios públicos para los ciudadanos”, señaló al reconocer que la discusión de este fenómeno “ha conquistado la agenda en el país”. 

Apuntó que una de las novedades del Sistema Nacional Anticorrupción es la integración de la sociedad civil, de ciudadanos desinteresados y comprometidos con el combate a la corrupción. Los órganos internos de control independientes y autónomos del sistema permitirán una investigación imparcial en los delitos de corrupción. Si no existe, dicha independencia, no se podrá castigar a los responsables”, advirtió.

DEBATE PÚBLICO. Por su parte, Mariclaire Acosta, actual presidenta del Comité de Participación Ciudadana del Sistema Nacional Anticorrupción, dijo que el tema de la corrupción no es nuevo en México, pero en los últimos años ha adquirido mayor relevancia a partir de casos como la desaparición de los 43 estudiantes de la Normal Rural de Ayotzinapa y por escándalos que han trascendido el ámbito político, aseguró.

Coincidió con Peschard en que el problema de la corrupción forma parte del debate público nacional, “y también de la guerra sucia entre los candidatos presidenciales”.

Sostuvo que, particularmente, la corrupción es un componente central de la crisis de inseguridad que padece la sociedad mexicana y explica la prevalencia de la crisis de derechos humanos a la cual se han referido la Comisión Interamericana de Derechos Humanos y la Oficina del Alto Comisionado de Naciones Unidas en la materia, entre otros organismos.

Según estos, la corrupción, la causante de otros problemas como la inoperancia del sistema de justicia penal y el crecimiento económico mediocre que ha tenido el país en los últimos tiempos, tiene un costo económico tremendo sobre el país mismo.

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