Espectáculos

Daniela Vega y la poesía como lucha por la dignidad

“Cuando yo era chica y guardaba este secreto, yo era muy angustiada, estaba muy preocupada de que la gente no se conectara conmigo”, expresa Daniela Vega, en entrevista con Crónica. Ella es una de las figuras del año. Fue en febrero del 2017 cuando su nombre comenzó a aparecer en las portadas como la estrella de la película Una mujer fantástica, del chileno Sebastián Lelio, en la Berlinale, desde entonces su vida ha cambiado.

Ahora todo el mundo quiere conectar con ella, con la primera mujer transgénero que será presentadora de un Oscar en la ceremonia del próximo domingo, en donde su filme también aspira a ser la Mejor Película de Habla no Inglesa con una reflexión que lleva más allá la discusión sobre la igualdad de género del movimiento #MeToo.

“Películas como esta son las que buscan tener la meta de que las oportunidades sean mayores. De que haya más libertades. Hay países que parecen ser muy generosos con las personas que se endeudan, incluso hay quienes matan a personas y nos les pasa nada; pero parece más trágico el cambiar el carnet de identidad”, explicó la actriz.

“Eso se pregunta también la película, sobre cuáles son los cuerpos habitables y cuáles no. Sobre qué amores se pueden vivir y cuáles no. Sobre quién dijo que así serían las cosas y no se debían cambiar. En el fondo está la resistencia ante la vida, es lo que hace la poesía, es lo que hace de esta película poética y también se refleja en la vida”, añadió.

Una mujer fantástica, el quinto largometraje de Sebastián Lelio, quien en el 2014 salió al plano internacional gracias a su filme Gloria, es “un acto de amor cinematográfico, como un retrato íntimo de una transexual. A México llegó este fin de semana, un año después de que comenzó a brillar desde Alemania.

“Estoy contenta porque todo aquello que genere compartir, no solamente arte, sino vivencias y experiencias del camino de la vida, siempre va a ser algo lindo (…) Estamos donde estamos porque hemos trabajado mucho, para poder compartir con mucho cariño lo que hemos hecho. Esto que vivimos es como una especie de película dentro de otra película, una especie de viaje impensado”, comentó.

Daniela Vega es la figura que carga con esta historia que cuestiona al mundo, a partir de la libertad de identidad, sobre los patrones morales que están impuestos en la sociedad. Da vida a Marina, quien es camarera, cantante amateur y que tiene una relación con Orlando (Francisco Reyes), veinte años mayor y un hombre divorciado. Tras una noche de fiesta, Marina lo lleva a urgencias, pero él muere al llegar al hospital. Ella debe entonces enfrentar las sospechas por su muerte. Su condición de mujer transexual supone para la familia de Orlando una completa aberración. Una película que encuentra su poesía en la resistencia del personaje.

“Más que hacer diferenciaciones entre géneros el mensaje para toda la gente es preguntarse, ¿qué estamos haciendo con el tiempo que nos pertenece? ¿Qué estamos haciendo con la empatía, el amor y las posibilidades que tenemos como seres humanos para poder crecer? ¿Qué estamos entregándole al futuro y a las nuevas generaciones? ¿Y quién tiene el derecho de decir que ciertos cuerpos no pueden ser habitados o que ciertos amores no pueden ser conquistados?”, añadió.

Y es que en sus propias palabras el personaje de Marina tiene un coraje similar a Daniela Vega en la vida real. Es en la dignidad y resilencia donde encuentran su símil. Ella es la primera artista de su familia, aunque no tiene estudios formales de actuación, pero sí de canto lírico. A los 14 años fue cuando descubrió que su identidad de género no correspondía con su cuerpo y un año más tarde se lo dijo a sus padres.

El proceso de convertirse en mujer concluyó cuando tenía 18 años, pero no le fue fácil porque con el cambio sintió que habían acabado sus proyectos. Su depresión la superó gracias a su mejor amigo, el actor Matías Infante, quien la invitó a cantar en una obra de teatro. En 2015 debutó en el cine con la cinta La visita, de Mauricio López, y así comenzó a alternar la actuación con la gastronomía y peluquería. No le fue fácil adaptarse a pesar del apoyo de sus seres queridos, porque para el resto del mundo ella no tenía una condición que no encajaba:

“No había ni fundaciones, ni películas, ni gente famosa trans que me sirvieran de referencia. Era yo contra el mundo (…) cuando estuvimos en Berlín estrenando Una mujer fantástica, yo era la actriz que representaba a Chile, pero acá, para Chile, no existo, no se me reconoce. Mi carnet de identidad aún lleva el nombre que me dieron mis padres”, destacó.

A fines de noviembre de 2017, Daniela integró los rostros de la nueva campaña contra el acoso sexual de la revista W Magazine, junto a actrices como Emma Stone, Nicole Kidman y Jennifer Lawrence. Incluso, fue parte de un cortometraje de terror realizado por The New York Times, como presentación de los diez mejores actores del año 2017, nominados por los críticos A.O. Scott y Wesley Morris. Pero trata de no perder la cabeza con la fama, “no me siento ni referente, ni icono, ni bandera de lucha, pero si a alguien le puede servir mi testimonio, bienvenido sea”, dijo.

Apenas hace unos días la actriz dijo que ya piensa en su nuevo proyecto titulado Un domingo de julio en Santiago. El rodaje empieza en abril y se trata de su primer personaje “no trans”: “Me da exactamente lo mismo. Soy orgullosamente transexual. Si volviera a nacer, volvería a nacer transexual (…) Yo no vengo a pedirle permiso a nadie para ser como soy y creo que vamos a seguir luchando para que las identidades se respeten”, explicó en una entrevista pasada.

En la memoria quedará también su discurso como ganadora de Mejor Actriz en la pasada entrega de los Premios Fénix, al dedicar el premio “a todas las mujeres que han perdido la batalla a manos de otros hombres. Dedico esta película al amor. ¿Qué estamos haciendo con el tiempo que estamos destinando a gobernar? ¿Qué estamos haciendo con el arte? ¿Qué estamos haciendo con el amor?”, expresó la actriz en el escenario del Teatro de la Ciudad.

Al final se despide con un mensaje emotivo: “Si alguien siente la necesidad de cambiar algo de su vida, ya sea por cuestiones de género o cualquier tipo de situación, uno debe pasarla bien. Hay que tratar de conectar con lo rico de la transición, con el reconectarse y reconocerse, con el saber dónde está el lugar de alivio. La paranoia y ansiedad es algo que se vive antes del cambio, pero cuando ya asumes quien eres, es cuando se puede florecer y ser más feliz”, concluyó.

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