Alameda cede espacios | La Crónica de Hoy
Facebook Twitter Youtube Sábado 03 de Marzo, 2018

Alameda cede espacios

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La Alameda Central tiene habitantes permanentes a siete años de su remozamiento, del cambio del alumbrado público y de la remodelación de fuentes, bancas y monumentos.

Los nuevos moradores de la Alameda son lo que hoy se conoce como personas en situación de calle. Allí duermen, comen, se bañan (en las fuentes), inhalan solventes y abordan a los paseantes en busca de una moneda o comida.

Apenas en el 2012 se invirtieron 240 millones para la restauración del piso y para las 220 bancas históricas. La acción se completó con la restauración de las fuentes, que ahora los indigentes usan como regaderas públicas, que en ocasiones usan para refrescarse del calor.

Para quien recorre habitualmente la zona de la Alameda, es evidente lo que ocasionó que la policía montada ya no esté presente. Los uniformados impedían que los indigentes durmieran en los prados o que se bañaran en las fuentes. Ahora, ver esas escenas es algo común.

La inseguridad también apareció. La semana pasada luego de ser asaltado por un grupo de hombres, un joven fue herido con un picahielos. La víctima, de 20 años, salió del Metro Hidalgo para dirigirse a su trabajo cuando fue interceptado por cinco personas.

Las personas en situación de calle deambulan por este parque en grupos de 5 o hasta 8 personas pidiendo dinero o algo para comer.

Tienen un modus operandi  para pedir. Primero observan a las personas, detectan a aquellos que pasan varias veces frente al lugar donde ellos aguardan (eso debe indicarles que son paseantes).

 Primero es solamente uno de los hombres de la calle el que llega frente al paseante o paseantes; la mayoría de las veces son abordados jóvenes, parejas o mujeres; si niegan la ayuda, el pedigüeño regresa con su grupo y allí espera a que den la siguiente vuelta. Cuando vuelven a pasar, son interceptados esta vez por dos de los habitantes permanentes de la Alameda; uno llega por el frente y otro por detrás.

Entre estas personas se encuentran adultos mayores, pero también jóvenes entre los 15 y los 20 años. Son pocas las mujeres  y generalmente no participan en la intercepción de paseantes.

Se dispersan a partir de la una de la tarde, algunos buscan una banca o un prado para dormir, otros hurgan en los basureros en busca de algo que comer, o por botellas de plástico y latas de aluminio.

Durante 2016, fueron destinados 70 millones de pesos  para el ejercicio del Protocolo Interinstitucional de atención integral a personas en riesgo de vivir en calle, e integrantes de las poblaciones callejeras; sin embargo, el evidente aumento de la indigencia en la Ciudad de México demuestra que las acciones institucionales en tono al problema han sido insuficientes,

 

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