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Italia vota si se entrega de nuevo a Berlusconi o apuesta por algo desconocido

Incertidumbre. Forza Italia, aliada con la xenófoba Liga Norte y un partido minoritario neofascista, peleará hoy a muerte por cerrar el paso al poder al antisistema Movimiento 5 Estrellas, pero la mayoría absoluta sigue en el aire. Habrá que esperar si hay voto útil de la izquierda de Renzi o del 30 por ciento de indecisos

Empecemos por un aviso a los agoreros del Apocalipsis: Italia no es el enfermo de Europa ni se espera un cataclismo a partir del lunes, cuando ya hayan cerrado las casillas electorales y empiece la verdadera batalla cainita por el poder. Francia estaba destinada a ese nefasto privilegio, si hubiese ganado el racista y antieuropeo Frente Nacional de Marine Le Pen. Incluso Alemania pudo haberlo sido, si Angela Merkel no hubiese convencido in extremis a los socialdemócratas de repetir una gran coalición de gobierno y se hubiese echado en brazos de la extrema derecha para formar gobierno.

Campaña sucia. En Italia no ocurrirá esto, pese a que se ha vivido la campaña más sucia que se recuerde, con llamados de la Liga Norte a defender “la raza blanca” e incluso con seis inmigrantes negros heridos por los disparos de un admirador del fundador del fascismo, Benito Mussolini. No ocurrirá porque las dos formaciones con posibilidades de ganar han renunciado al mayor desafío de todos: salirse de la Unión Europea o convocar un peligroso referéndum, como hizo Gran Bretaña, aprovechando la ola populista y antiinmigrante que se ha instalado en medio mundo.

Partiendo de esta premisa, las elecciones de hoy no son vistas con pánico, pero sí con preocupación e interés, no sólo porque es la cuarta economía de Europa y la novena del mundo, sino por la pelea a muerte que se espera entre un viejo conocido de la política italiana, Silvio Berlusconi, y el Movimiento 5 Estrellas (M5S), el primer partido antisistema con posibilidades de ganar (aunque no de gobernar) una de las cinco grandes economías de la Unión Europea.

Tufo fascista en la derecha. Silvio Berlusconi logró lo impensable: volver a ser el líder de la derecha italiana, pese a ser inhabilitado por la justicia para cargo público. Logró reunificar a las tres mayores formaciones de derecha para evitar el triunfo del Movimiento 5 Estrellas. Le bastó con repetir la misma fórmula con la que llegó por primera vez al poder: asustar a los italianos con un enemigo y presentar a su partido como el salvador de la patria. La fórmula le funcionó cuando invocó hace un cuarto de siglo la amenaza comunista, y ahora pretende hacer lo mismo con “la amenaza populista del Movimiento 5 Estrellas”.

No le falta razón a Berlusconi al menos en una cosa. El movimiento de protesta y antisistema que fundó el cómico Beppe Grillo hace una década fue el más votado en las últimas elecciones nacionales y es el primero en las encuestas para las elecciones del domingo. Para enfrentarlo maquinó lo único que realmente podía hacer: reunificar a la derecha y presentar al adversario como el peor enemigo posible, el que nadie conoce porque nunca ha gobernado.

Para ello, no dudó en invitar a la Liga Norte, el partido abiertamente xenófobo y separatista, que una vez lo traicionó y cuyo fundador, Umberto Bossi, llegó a decir que “se limpiaba el culo con la [bandera] tricolor”.

Las vueltas que da la vida. La Liga Norte no sólo ha renunciado a la independencia, sino que su lema de campaña es “Primero, los italianos”. Su líder, Matteo Salvini, centró su campaña en alertar del peligro de que desaparezca la raza blanca y el catolicismo en Italia, por culpa de la izquierda y de Bruselas, que abrieron las puertas a los inmigrantes musulmanes. El otro aliado de Berlusconi es una formación minoritaria —Hermanos de Italia— que simpatiza con la etapa más oscura de ese país: el fascismo.

Éstos son los aliados de Berlusconi para reconquistar el poder, y quizá lo consigan. No están lejos del 40 por ciento de la mayoría absoluta y batallan por convencer a ese 30 por ciento de indecisos de que son los únicos que pueden evitar la “catástrofe” de una victoria del M5S.

Tajani, el moderado. Para atraer a los indecisos, el último golpe de efecto de Berlusconi fue anunciar, hace apenas dos días, que su candidato a primer ministro es el moderado Antonio Tajani, presidente del Parlamento Europeo, y por ello, muy admirado en Italia. Así las cosas, la derecha italiana está a un paso de conseguir la mayoría absoluta en el Parlamento y formar gobierno sin necesidad de negociar con otras formaciones. Pero últimamente a las encuestas les ha dado por equivocarse.

La incógnita 5 Estrellas. El cierre de campaña en Italia se ha visto sacudido por el creciente rumor de una alianza contra natura: la coalición de Berlusconi y el antisistema M5S. El objetivo: evitar a toda costa que el movimiento de los italianos indignados se alíe con el Partido Democrático del primer ministro Paolo Gentiloni cuyo candidato es el venido a menos primer ministro Matteo Renzi, tercero en las encuestas.

El movimiento radical y ciudadano del cómico Grillo, quien decidió retirarse y lanzar como candidato al joven Luigi di Maio para atraer un voto más moderado, sigue siendo el partido favorito en las encuestas, pero ninguna de ellas anuncia que podrá ganar porque está lejos de alcanzar el 40 por ciento de los votos, por lo que, si quiere saber lo que es gobernar Italia, tendrá que romper su promesa de no aliarse nunca con un partido, y menos de la vieja guardia.

Por tanto, la gran incógnita de las elecciones de hoy será ver si el Movimiento llega al poder y si lo hace con la izquierda de Renzi o con la derecha de Berlusconi.

El futuro de la Unión Europea dependerá de lo que decida este movimiento antisistema, que nació del enojo de un cómico con los privilegios de los políticos.

fransink@outlook.com

 

 

 

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