Dudamel cautiva Bellas Artes | La Crónica de Hoy
Facebook Twitter Youtube Sábado 03 de Marzo, 2018

Dudamel cautiva Bellas Artes

El venezolano dirigió a la Orquesta Filarmónica de Viena, que ofreció tres conciertos este fin de semana. Hoy cierra su presentación con doble cartelera

Dudamel cautiva Bellas Artes | La Crónica de Hoy

Gritos de “¡Bravo!” y aplausos por varios minutos fueron las muestras de apoyo con las que el público recibió a la Orquesta Filarmónica de Viena, durante el primero de tres conciertos, que la agrupación dio bajo la batuta de Gustavo Dudamel, en la Ciudad de México.

La velada inició con los cinco movimientos (Andante moderato, Allegro, Adagio cantabile, Lento maestoso y Allegro molto vivace) que conforman la Sinfonía núm. 2, de Charles Ives (1874-1954), para luego continuar con la ejecución de la Sinfonía núm. 4 en fa menor, Op. 36, de Piotr Ílich Tchaicovsky, con la cual terminaría el concierto contemplado para una hora y 40 minutos. 

Sin embargo, la respuesta del público estuvo presente al término de las dos composiciones, pues funcionarios públicos, investigadores, académicos y demás personas que abarrotaron el Palacio de Bellas Artes, incitaron a la agrupación para que regalara la ejecución de una tercera interpretación, encore que consistió en el último movimiento de El lago de los cisnes, de Tchaikovsky.

La respuesta del público fue in crescendo, tomando en cuenta que desde el inicio el violinista se apoderó del escenario, siempre con la firme idea de hacer de la “música un lenguaje cotidiano”, pero sobre todo, con una sonrisa en todo momento con lo cual desmitificó el pensamiento de que la música sinfónica es aburrida, pues a la luz del tiempo, señaló previo al concierto, la orquesta es un espacio lúdico en el que se pueden divertir. 

Los presentes supieron reconocer el esfuerzo de Gustavo Dudamel, quien no requirió leer las partituras para la ejecución de ambas de las composiciones, sólo estaba sobre la peana, dando indicaciones. 

A las afueras del Palacio de Bellas Artes, en el Corredor Ángela Peralta, hubo quienes también pudieron seguir la transmisión simultánea.

ENSAYO. Antes del primer concierto, en la Sala Principal, el director de orquesta y violinista Gustavo Dudamel tuvo un ensayo con la Orquesta Filarmónica de Viena al que salió con una vestimenta más cómoda, saludó a los músicos en español para luego hablar en inglés y así dar algunas especificaciones sobre la obra de Charles Ives.

Los primeros compases se escucharon, sin embargo, las puertas de la Sala Principal del Palacio de Bellas Artes estaban abiertas y, el ruido externo llegaba desde diferentes flancos que Dudamel atacó al ordenar el cierre de todas ellas para poder continuar con su trabajo.

El ensayo tomó su curso, las notas eran interpretadas, el director decidió dar un salto y así llegar así a las primeras filas del coloso de mármol, se desplazó hacia atrás y desde diferentes puntos comprobó la calidad de la acústica. Las múltiples cámaras y el ruido que causaba la realización de fotografías que lo seguían de un lado a otro no lo inmutaron; concentrado, aprobó la ejecución de los músicos y pasó en seguida a las piezas de los otros compositores.

Al final del primer concierto una de las personas presentes corrió hasta la primera fila para poderse tomar una foto con Dudamel; pero le fue imposible, otro, optó por tomarse una selfie, teniendo como fondo a la Filarmónica de Viena que repitió la noche de ayer en el Palacio de Bellas Artes.

El último día de actividades de la Filarmónica de Viena en México, será hoy a las 18:00 horas, cuando Gustavo Dudamel tome la batuta y dirija a la agrupación en el Auditorio Nacional, en un concierto en el que interpretarán el Adagio, de la inconclusa Sinfonía núm. 10, de Gustav Mahler, y la Sinfonía fantástica, de Héctor Berlioz.

Previo a dicho concierto, a las 12:30 horas, Dudamel dirigirá junto a Arturo Márquez a 300 niños, jóvenes y adultos, en el concierto privado Encuentros. México y las Américas unidos a través de la música, en el Palacio de Bellas Artes, recinto en el que podrán ser apreciadas Alas (a Malala), de Arturo Márquez; Adagio para cuerdas de La Guerra de las Galaxias: El despertar de la fuerza, de John Williams; así como el cuarto movimiento (Allegro con fuoco), de la Sinfonía núm. 9. Desde el Nuevo Mundo, de Antonín Dvorák. 

Imprimir