Espectáculos

Los Oscar, en tiempos del movimiento Me Too, se alejan del escándalo

Como cada año los Premios de la Academia se refugian en lo políticamente correcto. Esta vez, en el año que será recordado en la historia por ser el del grito femenino más fuerte, para erradicar la discriminación, los abusos sexuales y la violencia de género, se decidió guardar la compostura. Sí hubo referencias desde el inicio.

Antes de la ceremonia, el movimiento Time’s Up dio a conocer que para la edición no iba a haber un código de vestimenta para la alfombra roja como en otras citas de la temporada de premios. Shonda Rhimes, Ava DuVernay, las actrices Laura Dern y Tessa Thompson, la productora Katie McGrath y la abogada Nina Shaw hablaron sobre los avances de la iniciativa y sus próximos pasos: “Time’s Up se lanzó en la alfombra roja, pero no fue pensado para vivir ahí”, señaló Rhimes.

Ya en la alfombra roja se dio el detalle de las entrevistas que le dieron algunas de las artistas al conductor Ryan Seacrest, quien en febrero pasado había sido señalado en un artículo de Variety, como acosador sexual de Suzie Hardy, exestilista de Seacrest. Sin embargo, no hubo ninguna represalia y las actrices atendieron sus preguntas sin menor problema.

“Vamos a celebrar el hecho de que las mujeres no tengan que pasar por lo mismo (que han tenido que pasar otras mujeres)” que hasta ahora, aseguró Salma Hayek en su paso por la alfombra roja en una de las primeras manifestaciones. “Mi hija se considera feminista, incluso antes de que esto saliera, pero por supuesto que está orgullosa de los cambios que se han conseguido. Quiero creer que su generación lo va a tener más fácil”, añadió.

Mira Sorvino y Ashley
Judd­­ también hablaron al llegar: “Quiero que la gente sepa que no es un movimiento que se vaya a quedar aquí, sino que vamos a seguir presionando por un mundo seguro y por la igualdad de las mujeres”, ha defendido Judd, que explica que están impulsando una ley para “usar el poder que tenemos para acabar con el acoso en cualquier ámbito y en cualquier lugar”.

“Lo emocionante de este momento es que el mundo pueda oír las voces de las mujeres, que hemos sido acalladas y a las que no nos creían o se nos acusaba de tener otros motivos oscuros”, añadió en su momento Sorvino, quien además comentó “que la culpa recaiga sobre el responsable”.

Iniciada la ceremonia parecía que el discurso contra el acoso sería tendencia. La presentación de Jimmy Kimmel primero recordó aquel error garrafal del año pasado, pero también hizo comentarios irónicos sobre las denuncias de acoso: “Lo que está pasando con Harvey Weinstein ha sucedido con otras personas desde hace mucho tiempo”, sostuvo el presentador. “El mundo nos está mirando, tenemos que dar el ejemplo”, agregó.

“Una vez que lo superemos, las mujeres tendrán que hacer frente al acoso sexual en el resto de sitios a los que vayan”, dijo Kimmel para después darse el tiempo para dirigirse a Guillermo del Toro y relacionar su película con el tema: “Gracias a Guillermo recordaremos este año como aquel en que los hombres la cagaron tanto que las mujeres empezaron a salir con anfibios”.

Sin la ironía o la gracia de otros años, otros debates imprescindibles de hoy tuvieron su lugar, siempre con alguna indirecta a Donald Trump. En alusión a las noticias falsas, Greta Gerwig y Laura Dern hablaron sobre la “importancia de decir la verdad y distinguir lo que es auténtico” cuando entregaron el Oscar al mejor documental. Lupita Ngyong’o y Kumail Nanjiani, ambos extranjeros, elogiaron a los dreamers a la hora de dar el premio al mejor documental.

El momento más simbólico de la ceremonia respecto el tema de las denuncias de acoso se dio cuando aparecieron en el escenario Ashley Judd, Salma Hayek y Annabella Sciorra, algunas de las voces más directas en contra de Weinstein, quienes presentaron un video a propósito de la igualdad de género.

“Hola, es agradable ver a todos otra vez, ha pasado un tiempo”, dijo Sciorra antes de que la multitud aplaudiera. “Es un honor estar aquí esta noche. Este año, muchos dijeron su verdad y el viaje por delante es largo, pero lentamente ha surgido un nuevo camino”, dijo.

“Los cambios que estamos presenciando están siendo impulsados ​​por el poderoso sonido de voces nuevas, de voces diferentes, de nuestras voces. Uniéndose en un poderoso coro que finalmente dice que se acabó el tiempo”, dijo Judd.

Hayek agregó: “Así que saludamos a los espíritus imparables que patearon el culo y rompieron las percepciones sesgadas en contra de su género, raza y etnia para contar sus historias”.

“Y esperamos asegurarnos de que los próximos 90 años potencien estas posibilidades ilimitadas de igualdad, diversidad, inclusión e interseccionalidad. Eso es lo que este año nos ha prometido”, continuó Judd.

El resto de los discursos fueron más reservados, salvo el de Frances McDormand, la Mejor Actriz por Tres anuncios por un crimen, quien puso de pie a todas las mujeres y dio un mensaje directo a toda la industria: “Todas nosotras tenemos historias que contar, no se acerquen a hablar con nosotras en las fiestas para otra cosa que no sean proyectos, o pueden ir a nuestras oficinas”, y concluyó: “Tengo para ustedes dos palabras: Inclusión y brillar”.

No hubo otras manifestaciones duras. Se dejó premiar al cine sin escándalos.

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