El 8 de marzo, ¿habrá algo qué celebrar?

Rosa Gómez Tovar

El próximo jueves se conmemora el día internacional de la mujer, es un día mundial que celebra los logros sociales, económicos, culturales y políticos de las mujeres, así también marca un llamado a la acción para acelerar la paridad de género. Con más mujeres en cargos directivos, una mayor igualdad en los derechos legislativos y una mayor masa crítica de visibilidad de las mujeres como modelos a seguir, se podría pensar que las mujeres han logrado una verdadera paridad.

Sin duda, durante el último año hubo un gran avance a nivel mundial al visibilizar diversos problemas que aquejan a las mujeres, como el acoso laboral y sexual. Destaca el movimiento #Metoo y la resonancia del mismo gracias a las denuncias de actrices y mujeres del espectáculo en Estados Unidos. Sin embargo, es un cruel recordatorio de cómo ninguna mujer —ni las famosas— se ha librado de ser acosada en algún momento de su vida. Al respecto, vale la pena rescatar lo que ha pasado hace unos días en nuestro país: la periodista Carmen Aristegui transmitió una serie de entrevistas a seis mujeres que hablaron sobre el acoso que vivieron. Algunas de ellas ahora son juzgadas, pues se pone en duda la veracidad de sus testimonios e incluso se ha acusado a Carmen Aristegui de debilitar el movimiento en México al presentar sus historias. Me parece que es un claro ejemplo de lo necesario de concientizar a la población sobre la importancia de erradicar cualquier tipo de acoso. Como espectadores no tenemos pruebas de cómo sucedieron los hechos; sin embargo, estas mujeres no tenían nada que ganar al hacer pública su historia, más allá de cambiar la percepción de normalidad de estas prácticas en beneficio de otras mujeres, pues, como se ha visto, incluso su prestigio se ha puesto en duda. Descalificarlas como se ha hecho, poco abona a la situación de las miles de mujeres que padecen acoso sexual o laboral y hace mucho más difícil el que otras mujeres se atrevan a contar sus vivencias.

En México como tal, hay pocas cosas que celebrar y más bien debe ser un momento para exigir avances respecto a los temas más preocupantes. Uno de ellos es el aumento de la violencia en contra de la mujer y testimonio de ello es la vergonzosa cantidad de feminicidios que parecen no ceder. Hace unos días fue encontrado en una vía pública del municipio de Ecatepec el cuerpo, con huellas de tortura y el rostro totalmente desfigurado, de una mujer venezolana, que se suma al de otras cinco jóvenes que ofrecían el servicio de acompañantes en una página de internet. El primero de estos asesinatos se dio en febrero del 2017, ya más de un año y no hay indicios de que se encuentre a los responsables y peor aún la violencia de los mismos se ha recrudecido, en el último caso se usó ácido para desfigurar la cara de la joven de 26 años.

En otros rubros tampoco hay mucha mejoría, según datos de ONU Mujeres en promedio, a nivel mundial, las mujeres reciben un salario 23 por ciento menor que los hombres por el mismo tipo de empleo, y aunque este dato sea lo suficientemente alarmante, lo peor es que al paso que llevamos tardará al menos 70 años lograr cerrar esa brecha.

Así que ni mejores salarios, ni mayor seguridad ni mayor conciencia sobre el acoso sexual, si bien la situación de las mujeres ha mejorado desde hace 100 años en que se conmemora este día, estamos muy lejos que sea un día para celebrar.

rosagomeztovar@outlook.com

 

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