Fiesta con aroma a cempasúchil - Wilfrido Perea Curiel | La Crónica de Hoy
Facebook Twitter Youtube Martes 06 de Marzo, 2018
Fiesta con aroma a cempasúchil | La Crónica de Hoy

Fiesta con aroma a cempasúchil

Wilfrido Perea Curiel

El cuasi nonagenario partido está enfermo de gravedad, probablemente en fase terminal, así llegó a la celebración de su cumpleaños.  Quizá no desaparezca como tal, pero es un hecho que ha dejado de ser lo que fue y difícilmente sus glorias idas volverán. Da la impresión de que su contrariada militancia asume que estoicamente se enfila hacia la peor derrota electoral de su larga historia. Complicado entender eso que los ­priistas llaman disciplina partidista, le habría hecho mucho bien al tricolor una fuerte dosis de autocrítica, lo cierto es que sobre ellos gravita una suerte de losa metafísica que les impide cuestionar, ya sea al presidente Peña o a su extraviada dirigencia. Con ternura invitan a recordar a los músicos de la orquesta del Titanic. Por supuesto que hay excepciones, voces de destacados cuadros se han inconformado enérgicamente, en mala hora para este instituto, no fueron escuchados y la ensordecedora matraca de la cargada ha impedido una seria reflexión.

Chango viejo no aprende maroma nueva, versa el dicho popular. El domingo anterior se expresó el PRI de siempre con sus formas desfasadas, ausencia total de innovación, las mismas arengas, los mismos “animadores”, los mismos actores con sus chamarras rojas brindándose sus característicos abrazos. Una clase autorreferenciada y con una franca negación de la realidad, pareciera no importarles que su candidato está anclado en el tercer sitio en la contienda. Da la impresión de que no les hace diferencia alguna el que su abanderado por primera vez no proceda de sus filas. No pueden ver el descrédito de la marca PRI y el rechazo que este instituto genera en la sociedad. No les significa nada la baja popularidad del mandatario Peña. No se atreven a controvertir los evidentes yerros de la campaña en curso. No expresan desacuerdo hacia Ochoa Reza.

La negación es un mecanismo de defensa, es preferible ignorar o rechazar aquella realidad que resulta insoportable, ya que reconocerla obligaría a cobrar conciencia y tomar decisiones drásticas.

Tal vez los estrategas de la campaña de Meade vean cosas que el resto de los mortales no pueden ver, para eso son especialistas y cobran auténticas millonadas. Probablemente los viejos dinosaurios del PRI están realmente convencidos de que son los mejores operadores electorales y que el día D sabrán sacar la elección. Quizá los jovenes tecnócratas que acompañan al candidato creen saber perfectamente lo que están haciendo, aunque nunca hayan participado en ninguna campaña, pero para eso estudiaron en acreditadas universidades extranjeras. Sí debe ser una muy elaborada estrategia para hacernos creer a todos que el tricolor va a perder y despues estos genios darán una voltereta espectacular al más puro estilo de Tom Brady. Lo que sucede es que no contamos con el aparato crítico ni con la perspectiva de analisis para discernir tanta creatividad.

El poder siempre fue el cemento del PRI, su factor de unidad y de construcción de acuerdos, ante un umbral de triunfo francamente limitado, no parece haber estímulos suficientes para que se consolide la campaña de Meade. Este PRI no es precisamente un dechado de unidad. Su consistencia pende de alfileres, después del 18 de marzo, cuando se den a conocer las listas definitivas de candidaturas, causarán baja varios que resultaron marginados. Las lealtades son endebles cuando la posibilidad de derrota es grande. Es previsible que se sigan dando adhesiones a Morena.

Debe ser complicado para la militancia tricolor pensar en la victoria, cuando observa que el presidente Peña y su gobierno indudablemente se han metido a la elección, torciendo a las instituciones, pero para apoyar a Anaya y a AMLO, al menos ése es el efecto práctico. Meade debe estar suplicando que la PGR y el SAT ya no intervengan más, porque cada vez que lo hacen, los beneficiados resultan ser ya saben quiénes. En alguna entrevista el mandatario Peña presumió que a la cuestión electoral francamente le entendía, lo que nunca aclaró era para quién trabajaría. Feliz 89 aniversario al tricolor.

pereawilfrido@me.com

 

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