Cultura

Las visiones de London, Verne, Mistral, Quiroga… sobre la ciudad o el bosque

Novedad. La antología de 20 relatos reúne textos donde el bosque o la ciudad fueran un personaje más en la historia, pero además tiene el equilibrio de incluir autores olvidados como una versión de “La Bella durmiente” no tan conocida que hizo la chilena Gabriela Mistral, pero en verso, y un cuento de los Hermanos Grimm, que no es “Hansel y Gretel”, sino “Yorinda y Yoringuel”

Ilustración de Liz Medrano para el cuento “Las medias de los flamencos”, de Horacio Quiroga.

Un profesor y una pulga son una pareja inseparable hasta que llegan al País de los Caníbales en donde buscarán huir de la vida monótona; la lucha de un hombre que camina por el bosque a 60 grados bajo cero para que sus extremidades no necrosen o un leñador que se pregunta si mató a un ciervo o todo fue un sueño, son algunas historias de los 20 cuentos que se reúnen en el libro La hoguera de bronce. Historias de bosques y selvas. Historias de pueblos y ciudades.

Esta publicación, editada por la Secretaría de Cultura federal, tiene una peculiaridad: cuenta con dos portadas, es decir, está dividido en 10 cuentos sobre pueblos y ciudades de autores como Julio Verne, Saki y Joseph Jacobs; y en la contraportada se anuncian otros 10 cuentos sobre bosques y selvas de autores como Gabriela Mistral, Lieh-Tzu y Jack London.

“En los cuentos hay siempre un tránsito clásico de la ciudad al bosque y viceversa, a veces los personajes van al bosque a vivir una aventura o salen de éste para coronarse como héroes en una ciudad. De ahí la intención de abordar ambos temas. Además, el formato lúdico del libro es algo propio de esta colección, así como el que los lectores encuentren cuentos poco conocidos de autores clásicos”, precisa el antologador Adolfo Córdova.

También, añade, buscó el equilibrio de incluir autores olvidados e historias familiares para los lectores, por ejemplo, en la parte de bosques y selvas está una versión de “La bella durmiente”, no tan conocida, que hizo la chilena Gabriela Mistral pero en verso y está un cuento de los Hermanos Grimm pero no “Hansel y  Gretel”, sino “Yorinda y Yoringuel”.

“En la parte de las ciudades está un cuento de Julio Verne, que es “Frit-Flac”, el cual no es conocido porque a Verne lo recordamos por sus libros de aventuras Viaje al centro de la Tierra o La vuelta al mundo en ochenta días, pero este cuento es un poco de terror. Eso era parte del reto, buscar cuentos que no asociamos a los clásicos”, explica Córdova.

ESCENARIOS. En este libro, el antologador seleccionó cuentos en donde el bosque o la ciudad fueran un personaje más en la historia. Es el caso de “Encender una hoguera”, del norteamericano Jack London, en donde un hombre se adentra junto con un perro lobo a un bosque, pero es invierno y la temperatura está a menos 60 grados centígrados, entonces conforme avanza, su rostro es sellado por el hielo, incluida su boca.

“Procuré en la selección de los cuentos, que el bosque o la ciudad estuvieron presentes; que la descripción de la atmosfera y los espacios tuvieran un peso en la trama porque los personajes muchas veces se sienten atormentados por el lugar en donde están o limitados por el espacio”, precisa Córdova.

Es el caso de la historia de “La pulga y El Profesor, una aventura”, del danés Hans Christian Andersen, en donde El Profesor tenía una bella esposa que le ayudaba en sus shows de prestidigitación, hasta que un día ella desapareció, por lo que después la nueva pareja del protagonista fue una pulga con quien viajó por todo el mundo hasta que llegaron al País de Caníbales, lugar que les abrumaba por la monotonía.

“También está el ejemplo del cuento “Srendi Vashtar”, del británico Saki, considerado un clásico de suspenso que transcurre entre la casa donde vive un niño y un cuarto que tiene en el patio y que funciona como su refugio. Es muy importante ese cuarto, porque ahí él puede sentirse libre, tiene una gallina y un hurón de mascota, pero en su casa él se siente atrapado porque vive con una prima mayor que no lo deja salir porque es enfermizo”, platica.

Otro cuento interesante es “Las medias de los flamencos”, de Horacio Quiroga.

Adolfo Córdova comenta que, a manera de introducción, cada cuento tiene una pequeña biografía de los autores, en donde se narra el momento en que éstos escribieron los cuentos que se presentan y cuándo fue su acercamiento a la lectura. “Hay autores como la escritora María de Francia que fue una escritora del siglo XII que firmó sus obras con un ‘Soy María y soy de Francia’ y que tradujo al francés las Fábulas de Esopo o el filósofo chino Lieh-tzu que quería ser inmortal. Es decir, los quería incluir porque no son autores tan difundidos y presentarlos me parecía importante, pero incluso presentar a Hans Christian Andersen que es conocido, pero considero importante despertar la curiosidad de los lectores por saber más de ellos”, indica.

Los únicos cuentos que son fragmentos de narraciones más largas y que incluyó Córdova en el libro son “La maravillosa Ciudad Esmeralda”, del Mago de Oz escrita por L. Frank Baum, y “El árbol pavo real”, del libro Los árboles del orgullo, de G.K. Chesterton. La hoguera de bronce. Historias de bosques y selvas. Historias de pueblos y ciudades también contiene ilustraciones de Melhem Haddad, Teresa Hernández y Silvia Medrano.

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