Negocios

La corrupción inhibe el desarrollo: Banxico

Manuel Ramos Francia, subgobernador del Banco de México.

La inseguridad y la corrupción son los culpables de que México no pueda crecer más del dos por ciento anual, por lo que es necesario políticas públicas que ataquen estos problemas y que den certidumbre a los empresarios para seguir invirtiendo, dijo Manuel Ramos Francia, subgobernador del Banco de México (Banxico).

En su participación durante el IX Seminario Internacional de Inversiones 2018, Ramos estimó que la inseguridad y corrupción tienen un impacto del uno por ciento en el Producto Interno Bruto (PIB), es por eso que urgió a implementar soluciones que ataquen la delincuencia y garanticen el Estado de Derecho.

Asimismo, recordó que los empresarios han mostrado su preocupación ante los niveles de inseguridad y corrupción, pues aseguran que esto frena sus intereses de inversión y merma también su producción.

Otra de las razones por las que México mantiene niveles de crecimiento insuficientes, dijo Ramos, es que las políticas públicas no se han centrado en educación y tecnología, elementos que son necesarios para elevar la productividad en la sociedad y por lo tanto en las actividades económicas.

“México debería de estar creciendo más; pues llueve, truene o relampaguee, no salimos de un crecimiento del dos por ciento. Debemos de organizarnos en términos de dar los incentivos para educarnos, para capacitarnos en cuestiones de tecnología, asegurar los derechos de propiedad y emparejar las reglas del juego”, comentó.

Recordó que entre 2001 y 2017, el PIB nacional creció a un ritmo promedio anual de 2.1 por ciento, y mencionó que si se elimina el impacto de la crisis de 2009, el crecimiento promedio fue de 2.4 por ciento.

Si bien, consideró a estos niveles de crecimiento como positivos, en comparación con otros países del mundo, reiteró que es un nivel insuficiente para garantizar una calidad a empresas y familias mexicanas.

El representante del banco central añadió que actualmente, las discusiones más profundas que se deben tener ahora, sobre todo en tiempos de elecciones, deben estar centradas en cómo “dar palancas para el desarrollo”, es decir, que la población y empresas acumulen capital físico y capital humano, así como mantener incentivos fundamentales para que haya competencias.

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