Las automotrices y el cáncer - Leopoldo Mendívil | La Crónica de Hoy
Facebook Twitter Youtube Miércoles 07 de Marzo, 2018
Las automotrices y el cáncer | La Crónica de Hoy

Las automotrices y el cáncer

Leopoldo Mendívil

MISTER TRUMP:

+Los trabajadores solo manejan el dinero;

es el cliente el que paga los salarios

Henry Ford

 

Como usted no entenderá más razones que los sapos, le recomiendo preguntar a quienes más conocen a la industria automotriz de su país sobre algo casi totalmente ignorado que junto a las ventajas económicas que ofrecía México, pesaba para liberar al mundo laboral estadunidense de una increíble epidemia mortal.

El cáncer no es contagioso en general, aunque en particular y entre comillas hay cánceres que atacan a ciertos virus anidados en algunos cuerpos humanos que mueren de cáncer… Durante un buen trecho de tiempo se acrecentó la muerte por cáncer entre los obreros automotrices estadunidenses, dato que no trascendió para proteger el desarrollo de la industria mientras se investigaba si la presunta epidemia se controlaría.

No ocurrió. Lo que sí se logró fue saber qué provocaba el cáncer entre trabajadores de la producción del acero para los motores de los vehículos automotrices, que por la rudeza de su trabajo debía ser un metal más duro y duradero que los usados en otras ramas industriales y esa característica solo se la puede dar la mezcla acero- carbono.

Fue así como la ciencia, el comercio y el desarrollo regional lograron dieron la solución:

A principios de la década de los 90s comenzó a negociarse el Tratado de Libre Comercio para América del Norte y fue así como apareció el mago saliendo de la esa nueva lámpara…

Si la industria automotriz trasladaba la mayor cantidad posible de sus plantas a México, los beneficios se multiplicarían por varias y muy diversas vertientes.., incluida la cura del cáncer que tanto mermó la planta de trabajadores de ese importante sector económico…

Pero el cáncer, en realidad, no amainó sino que se convirtió en un migrante estadunidense a territorio mexicano, con las consecuencias que usted y todos mis demás amables lectores ya debieron suponer.

Sin embargo, en el camino a la solución tecnológica a ese problema de salud fue importada de Europa, principalmente de Alemania, el país donde nació el motor automotriz de aluminio, mucho  más resistente —y sano…— que el de de acero y carbono.

Mientras ocurría ese tránsito tecnológico.., pues.., sí, el número de obreros muertos de las fábricas de motores para los automóviles nacidos en México, creció y no hubo forma de disminuirlo. Ignoro si México dio al mundo al matemático que derrotara al griego Pitágoras y a sus teorías sobre la invencible exactitud de las operaciones aritméticas a través de ciertas manipulaciones estadísticas aderezadas con la conversión de la mortandad automotriz en un secreto de Estado…

Pero a pesar de lo anterior, mister Trump, jamás podrá usted recuperar el empleo humano en las plantas automotrices estadunidenses porque si bien el acero y el carbono dejaron de matar obreros, los robots ni siquiera permiten que la gente pise las actuales cadenas de producción que solo ellos manejan y es así que ni con sus aranceles al acero y al aluminio cambiará lo que la sociedad de la información arrebató a la sociedad industrial…

La justicia social.

 

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